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No me importa la profesión que tengan los personajes de las películas, incluidos aquellos oficios que pertenecen al exotismo o a la ordinariez, a condición de que entienda, me interese o me fascine lo que les ocurre en sus vidas, que además de que me proporcionen datos sobre su profesión, sus existencias, sus relaciones, sus problemas, me despierten interés, intriga, conmoción.
Dirección: Stéphane Demoustier.
Intérpretes: Claes Bang, Sidse Babett Knudsen, Xavier Dolan, Swann Arlaud, Michael Fau.
Género: drama. Francia, 2025.
Duración: 104 minutos.
Estreno: 13 de marzo.
Las relaciones entre el artista y el poder autoritario tienen en las películas del húngaro István Szabó su principal y más reiterado exponente cinematográfico. Mephisto (1981), basada en la novela homónima de Klaus Mann, fue su más renombrado acercamiento al tema, con aquel pacto de carácter fáustico con el que un ambicioso actor de teatro, a base de medrar, se acababa convirtiendo en la gran figura de su arte gracias a los favores de los jerarcas nazis. Pero, además del precio moral por el éxito futuro, Szabó trató también el tema con respecto al mantenimiento del prestigio forjado durante muchos años atrás, a costa de los ideales verdaderos y de la ética personal dentro de un nuevo régimen que no permite matices y que además necesita la propaganda del artista como forma de sostenimiento popular y político. Aquella segunda película de Szabó era Taking Sides (2001, rebautizada en España como Réquiem por un imperio), y estaba inspirada en una figura real: Wilhelm Fürtwangler, director de la Filarmónica de Berlín durante el Tercer Reich.
Dirección: Tarik Saleh.
Intérpretes: Fares Fares, Lyna Khoudri, Zineb Triki, Amr Waked.
Género: thriller. Suecia, 2025.
Duración: 127 minutos.
Estreno: 13 de marzo.
El canto y el baile forman parte del culto de los shakers, escisión de los cuáqueros protestantes fundada en el siglo XVIII de la que hoy apenas quedan practicantes, entre otros motivos porque en la base de sus creencias está el rechazo absoluto al sexo. A cambio, los shakers se empleaban en sus cánticos y en sus tareas artesanales; de ahí su reputación de grandes carpinteros. Su principal líder espiritual fue una mujer, la madre Ann Lee, que abandonó Inglaterra para instalarse junto a su comunidad en Maine, donde hoy, según los registros, apenas quedan tres devotos.
Dirección: Mona Fastvold.
Intérpretes: Amanda Seyfried, Thomasin McKenzie, Lewis Pullman.
Género: drama musical, Reino Unido, 2025.
Duración: 136 minutos.
Estreno: 13 de marzo.
Las películas de activismo social que además van de la mano de un carácter pionero son casi imposibles de abordar desde la vertiente de la crítica relacionada con lo artístico y lo narrativo. Que si no están suficientemente bien contadas, que si los personajes secundarios vienen y van un tanto a capricho del guion, o que si a la puesta en escena le sobran primeros planos, perdiendo emoción cuando realmente los necesita… Son tres de las cosas que podríamos citar en la valoración y el análisis de La hija pequeña, tercera película dirigida por la habitual actriz Hafsia Herzi. Pero todo aquello palidece ante la rotundidad de su propuesta, ante su arrojo y su verdad, que como es la suya y la cuenta a borbotones, poco se le puede reprochar. Su ópera prima, basada en una novela de corte autobiográfico de la joven escritora francesa de origen argelino Fatima Daas, cuenta el proceso de descubrimiento, asunción y vivencia de una adolescente lesbiana en el seno de una familia musulmana.
Dirección: Hafsia Herzi.
Intérpretes: Nadia Melliti, Park Ji-min, Mouna Soualem, Louis Memmi.
Género: drama. Francia, 2025.
Duración: 106 minutos.
Estreno: 13 de marzo.
Jueves, 11.30 de la mañana. A la sombra hace frío, pero en el banco del parque en el que se sienta Karla Sofía Gascón (Alcobendas, Madrid, 53 años) en su ciudad natal da el sol. Hoy viernes viajará a Málaga, donde, como el año pasado, entregará un premio en la gala de clausura del sábado. Donde no estará será en la ceremonia de los Oscar del domingo. Ha pasado un año desde que la alcobedense fuera candidata al galardón por su labor en Emilia Pérez, de Jacques Audiard, una nominación que no logró disfrutar porque fue arrasada por un huracán mediático propulsado por unos viejos tuits volcánicos. “No la veré”, cuenta la actriz. “Duermo mucho. Yo a las diez de la noche ya estoy dormida, y tengo muchísimo trabajo”. Anuncia que se va a Italia a promocionar Scuola di seduzione, de Carlo Verdone, comedia que huele a taquillazo, y luego unos meses al extranjero, “a rodar con un ganador del Oscar”. ¿No será Las malas, la novela de Camila Sosa que adaptará Armando Bo y en cuyo reparto su nombre ya se había anunciado? “No te puedo decir cuál”.
“Te seguiría como un perro hasta el fin del mundo” es una de las frases que ha puesto el nombre de Heathcliff en boca de adolescentes y jóvenes de todo el mundo cuando, realmente, la primera vez que se mencionó a este personaje fue en 1847. De hecho, en la novela en la que concibe originariamente a este personaje, esta frase no tiene lugar, del mismo modo que Drácula nunca dijo en la obra de Bram Stoker “he cruzado océanos de tiempo para encontrarte”. Quizás, parte de las personas que acuden ansiosas al cine para ver a dos de los actores del momento —Jacob Elordi y Margot Robbie—, viviendo “la mayor historia de amor jamás contada”, no habían leído el libro de Emily Brönte. Sin embargo, a juzgar por las múltiples teorías y análisis sobre el tráiler de la película que inundaron las redes sociales antes de que se estrenase, parece que muchos jóvenes no solamente son perfectamente conscientes de la existencia de la obra original, sino que además la han leído e incluso la admiran profundamente.
El año era 1990, y la ficción criminal de procedimiento, el llamado police procedural, esto es, la ficción detectivesca basada en el trabajo cotidiano de la policía —su burocracia, las salas de autopsia, los laboratorios de muestras, las escenas del crimen como frescos de los que extraer al culpable a partir de restos biológicos—, era aún un territorio inexplorado. Y aún lo era más el de la mujer como miembro activo —como la heroína— de un género que la daba por muerta una y otra vez —pues la mujer era la víctima en casi el 100% de los casos relatados por cualquier policial—, y que lo sigue haciendo. Por eso es importante dejar clara desde el principio la importancia de Kay Scarpetta, la solitaria y dura, exigente a la par que vulnerable y superdotada, forense jefe creada por la escritora Patricia Cornwell a finales de los ochenta y cuyo primer caso, Post Mortem, se publicó en 1990.

Badia y Fatima charlan en la escalera del teatro de Béziers (34.500 habitantes) mientras la hija de una de ellas trastea con el móvil. Una marroquí, la otra argelina. Solo una lleva el velo. Es ramadán. Y también la semana blanca escolar. Ayuno y vacaciones intermedias. Dos acontecimientos que entrelazan el Islam y el sistema educativo laico y republicano francés, que en los últimos años ha dado muestras de fricción en esa convivencia democrática. Fatima lleva cuatro años en Béziers, la ciudad más antigua de Francia, una de las más pobres y, también, más inclinadas a la derecha. “¿El alcalde? Es un tío genial. Me encanta lo que ha hecho en la ciudad. Y además es de Orán, como yo". ¿Y qué me dices su posición sobre la inmigración? “Uy, no me hagas hablar de política”.




Estimado señor Feijóo, nos dirigimos a usted públicamente como supervivientes de abusos sexuales en la Iglesia católica. Aunque nuestros agresores fueron depredadores sexuales que abusaron de multitud de menores durante décadas, no se les pudo juzgar porque, cuando tuvimos la fortaleza de denunciar los hechos, estos habían prescrito.