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Ahí estaban otra vez Manolo García y Quimi Portet, 30 años y 26 días después del último concierto de El Último de la Fila, el 30 de marzo de 1996 en Cartagena. La noche caía fresquita en la playa malagueña y el hermoso escenario al aire libre Marenostrum Fuengirola, a los pies del Castillo Sohail y junto al Mediterráneo, tuvo el privilegio de vivir ayer el primero de los 12 recitales de la gira de reunión de un grupo que supo crear su propio mundo, lleno de audacia, surrealismo y desvergüenza, que condimentó el pop anglosajón de los ochenta con voz aflamencada y unas letras de finura poética que apelaban al universo de lo absurdo, y que, lo más importante, apasionó a miles de personas durante los años ochenta y los noventa. Su regreso convocó a 18.500 espectadores que llenaron el recinto con unas entradas que volaron en minutos. Acudió sobre todo público maduro, deseoso de revivir esas canciones que llevan años entrenando en karaokes.
A inicios de la tarde de este sábado estalló una bomba en la principal carretera del suroccidente de Colombia, la vía Panamericana, en su tramo en el departamento del Cauca. Varios vehículos fueron afectados por el artefacto explosivo, que mató a al menos 14 personas e hirió a 38, según ha informado el gobernador del departamento del Cauca, Octavio Guzmán, en redes sociales. El atentado ocurrió en una zona llamada El Túnel del municipio de Cajibío. El Ejército ha anunciado que verifica la posibilidad de que haya otras bombas sobre la vía, que conecta a Colombia y Venezuela con el resto de Sudamérica. El presidente Gustavo Petro ha señalado como responsable a alias Marlon, uno de los jefes de la disidencia de las extintas FARC que comanda Iván Mordisco, el grupo que el mandatario ha convertido en su principal objetivo militar.
Malí se resiste a ser doblegado por el terrorismo yihadista desde hace más de una década, y este sábado sus habitantes han vuelto a demostrar esa resiliencia después de que durante la madrugada varias explosiones de gran magnitud sacudieran la capital, Bamako, y otras ciudades del interior del país debido a una serie de ataques coordinados por parte de grupos armados disidentes. El país africano, bajo el mando de una junta militar liderada por el general Assimi Goïta desde el último golpe de Estado en mayo de 2021, vive una guerra fragmentada en la que el Estado, insurgencias separatistas y grupos yihadistas compiten por el territorio y el poder político en un contexto de debilidad institucional.