Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
“Nosotros vivimos en una campaña permanente”, dice Manuel Mariscal, actual diputado y responsable de las redes sociales de Vox en 2018, en La España Viva (Kalma libros). La formación de Santiago Abascal maneja la comunicación política como nadie. Es el partido con más seguidores en España. Suma casi cuatro millones entre sus perfiles de TikTok (875.000), Instagram (1.100.000), Facebook (975.000) y X (660.000); PSOE y PP no superan los dos millones. La estrategia es muy sencilla. Mensajes y vídeos breves, cortos, directos, al grano. Si Vox llega a la Moncloa jamás llamaría Transición Ecológica y Reto Demográfico a un ministerio.
Sé cómo proteger lo que puedo ver. Cierro la puerta con llave. No dejo el móvil encima de una mesa en una terraza. Desconfío del desconocido que se acerca demasiado. Lo que no sé es cómo protegerme de lo que ya no está en mis manos. En las últimas semanas he recibido tres avisos de empresas distintas comunicándome que habían sufrido un ciberataque y que mis datos “podrían haberse visto comprometidos”. Tres correos con el mismo lenguaje insulso, la misma disculpa corporativa, el mismo vacío de consecuencias. Ahora, datos míos, que pueden ir desde mi nombre hasta mi numero de cuenta, están en manos de vete tú a saber. Y llegados aquí me pregunto: ¿quién responde? ¿Qué consecuencia real tiene para una empresa exponer los datos de miles de ciudadanos? Porque de momento, la respuesta parece ser: un comunicado, una disculpa y seguir adelante, ya que en principio se supone que no pasará nada. Eso no es suficiente.
El caso Vivotecnia, que reveló el presunto maltrato animal que se llevaba a cabo en la sede madrileña de esta compañía de experimentación para medicamentos y cosmética, llega a juicio cinco años después. Un vídeo grabado por una exempleada y hecho público en 2021 por la ONG Cruelty Free Internacional (CFI) destapó las prácticas irregulares en esta empresa. En él se veía a un mono agarrado por todas las extremidades mientras lo manipulaban, inyecciones en los globos oculares de roedores sin sedación, marcas presuntamente innecesarias en los perros y conejos eutanasiados aparentemente sin las medidas que establece la ley, entre otras escenas macabras. Todo ello con comentarios como “cerda psicópata”, “como Hitler, pasajeros al tren” o “déjale, que se rompa la columna”.


Las comidas solían tener una estructura argumental, como una historia en tres actos que se desarrollaba sobre el mantel. Primero, segundo y postre. La dieta mediterránea se erigió sobre esta premisa; la gastronomía ganó en variedad con esta separación. Empezó como una moda, pero fue adquiriendo con los siglos el peso de la costumbre, hasta codificarse en el legado cultural. Sus orígenes se remontan a la España del siglo IX, pero después de más de un milenio como paradigma gastronómico, algo se empezó a quebrar en los últimos años. El menú de tres platos está muriendo. Los motivos son evidentes e irrevocables.

Falta de personal, caídas recurrentes, temperaturas en las habitaciones de más de 34 grados durante las olas de calor, residentes abandonados en las Urgencias del hospital, fallos en la supervisión de la alimentación, pocas actividades terapéuticas para los usuarios más dependientes: las quejas en la residencia de mayores Arabarren, de Vitoria, se acumulan desde su apertura hace tres años. “No se les da una atención digna”, se lee en un documento que han elaborado 18 familias de usuarios del centro tras un encuentro para denunciar su situación.

Las dos primeras potencias del planeta planean la conquista del lugar más hostil donde hayan estado los humanos. Es el polo sur de la Luna, una zona inexplorada en cuyos cráteres reina la noche perpetua y la temperatura cae a 200 grados bajo cero. Afuera, en las zonas iluminadas por un sol que apenas se levanta del horizonte, el termómetro puede superar los 50 grados. Para poder vivir en un sitio así, hace falta energía nuclear, y Estados Unidos quiere ser el primero en llevarla al satélite, antes que China, su máximo rival.


Cada temporada es una nueva página en la gran enciclopedia del baloncesto europeo. Cada curso deja vencedores y vencidos. Equipos que superan las expectativas y otros que no las cumplen. Héroes inesperados, estrellas que deslumbran, un viaje por todo el continente con destino a la cumbre. La gran competición europea en el mundo de la canasta, la Euroliga, es cada año un apasionante y largo camino que desemboca en la gloria para los elegidos. Y que permite coleccionar un puñado de grandes historias que, contadas por quienes fueron sus protagonistas y las vivieron en primera persona, son una pequeña joya. Eso es Historias inolvidables de 25 Euroligas (La esfera de los libros), la obra en la que Sergio Vegas y Natxo Mendaza dan forma a una idea que sobrevoló durante un programa de radio y que plasman después de un cuidadoso trabajo de entrevistas a algunos de los mejores actores de esta película.
El juicio al que había acudido, recuerdan algunos, no debió terminar bien. Se encaró con el juez. O el juez con él, quién sabe. Soy amigo de los jugadores del Barça, le soltó al magistrado. Pero nada. O más bien, peor. Su señoría decretó su ingreso involuntario en un psiquiátrico por un supuesto cuadro psicótico. “A Sant Boi”, proclamaron en la sala, refiriéndose a la legendaria institución para acoger, fundamentalmente, a la mitad de locos de Catalunya. Pero ni Cristóbal estaba loco, ni el juez se había enterado de nada.

Santiago Díaz (Madrid, 55 años) no escribiría si no se divirtiera e hiciera que los demás disfrutaran con sus novelas. Cuesta imaginar a qué se dedicaría entonces porque, asegura, no vale para otra cosa: “Me pides que te cuelgue un cuadro y se te cae la pared. Para lo demás soy un inútil”, cuenta a EL PAÍS un martes de finales de abril en un céntrico hotel de Madrid. Su última novela, El amo (Alfaguara), lleva unas semanas en el mercado, colocada, como las anteriores, entre los primeros puestos de lo más vendido. Díaz no se esconde: “Si consigues hacer un poco de mejor literatura o dejar una huella, genial, pero mi finalidad, mi ambición y mi objetivo es que la gente se lo pase bien. Busco momentos espectaculares y giros inesperados”.

Padre de familia se estrenó el siglo pasado. Era enero de 1999, el mismo año que empezaron Los Soprano, 7 vidas o Digimon. Pero, a diferencia del resto y como también sigue haciéndolo Mariska Hargitay en Ley y orden: Unidad de víctimas especiales, los Griffin han seguido apareciendo casi ininterrumpidamente en los televisores de todo el mundo desde entonces. La serie no solo ha sobrevivido a una cancelación, sino que ha superado cualquier mal de la televisión tradicional y ha triunfado y crecido en la era de las plataformas.