Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
Me ronda últimamente la idea de esos nombres que cambian el aire de un aula antes de que su profesor entre. Quienes damos clase a adolescentes lo sabemos: basta mencionar a un docente para que aparezcan la estima, la confianza, el respeto. O justo lo contrario. No se trata de miedo ni de pompa; me refiero más bien a esa autoridad que no necesita anunciarse.
Ya lo hacía antes, pero en la campaña para las elecciones del próximo martes se ha desatado. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cada vez con menos filtros cuando habla en público, parece obsesionado con los brazos, los hombros, las manos y la cara de sus aliados. A la hora de ensalzar a los candidatos republicanos, Trump, en lugar de destacar su inteligencia o visión política, saca a relucir sus virtudes físicas.
Se estima que cada gramo de alcohol consumido aporta alrededor de siete kilocalorías ―una cifra muy cercana a la de las grasas― sin ofrecer a cambio al organismo ningún nutriente esencial como vitaminas, minerales, proteínas o fibra. De ahí el concepto de calorías vacías asociado a las bebidas alcohólicas. A esas calorías, además, habría que añadir, en el caso de los cócteles y combinados, las que aportan los refrescos azucarados. Por eso, el consumo de alcohol siempre se ha asociado con la ganancia de peso.

El otoño tiene muchas cosas buenas: vuelve el edredón –por fin–, llegan la calabaza, las setas, la col, la granada o los caquis y consigue que miremos de nuevo con ojitos brillantes la olla, la cazuela y el horno. Empieza la temporada de cremas que arreglan una cena rápida sin mucho lío, los guisos que mejoran de un día para otro y se llevan la mar de bien con el congelador o las ensaladas que demuestran que la lechuga no tiene el monopolio de las verduras de hoja.






Levantarse ha sido difícil en estos últimos días para Damián Bernabéu (Jaén, 63 años). Este profesor de Formación Profesional (FP), que llevaba 36 años ejerciendo hasta que se quedó en paro este verano, decidió unirse el 19 de octubre a las protestas de los docentes madrileños que están en huelga indefinida por la educación pública. La policía cargó contra Bernabéu y otros participantes frente al Palacio de Santoña, en el centro de la ciudad, a las puertas de un acto de la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, mientras los profesores pedían mejorar las condiciones de un trabajo que él espera recuperar algún día. Un agente le empujó con un escudo policial, se cayó al suelo y se dio contra una pared. El impacto le dejó un gran moratón e hinchazón en la espalda que le provoca dolor cada vez que intenta levantarse de una silla o de la cama. Ahora ha presentado una denuncia en un juzgado de guardia por lo que considera una “fuerza bruta contra una gente totalmente pacífica”.
Un popular refrán sueco dice que “no hay que cruzar un río para buscar agua”, lo que viene a decir que a veces la solución de un problema está al alcance de la mano. Quizá fue lo que pensó Gustaf de Laval, nacido en 1845 en la provincia de Dalarna, en el centro del país, cuando a los 33 años ideó una centrifugadora que poco después permitiría desnatar la leche. El científico y emprendedor, que a lo largo de su vida patentaría 92 productos, fundó junto a su socio Oskar Lamm la empresa Alfa Laval, una de las joyas del país que hoy es un grupo cotizado que capitaliza 20.200 millones de euros al cambio. “Lógicamente, en estos 140 años la empresa ha evolucionado muchísimo”, desarrolla Javier Ortiz, director general en España y Portugal. Acumula ya más de 4.200 patentes y su mayor accionista, con el 29,5% del capital, es Winder Holding AG, vinculado a la familia de origen sueco Rausing, que construyó un imperio alrededor de los envases de Tetra Pak.
En las últimas semanas se han multiplicado las dudas de los inversores acerca del riesgo de una burbuja alrededor de los modelos de financiación de los centros de datos que sostienen la inteligencia artificial (IA). Alfa Laval ve en ellos uno de los vectores de crecimiento, como señala su responsable en Iberia. El nerviosismo ya se percibió en la conferencia con analistas que siguió a la presentación de resultados semestrales del grupo. El presidente, Tom Erixon, tuvo que contestar a muchas dudas sobre el aumento de pedidos en esta área. “Tenemos plena confianza en que nuestra cuota de mercado aumentará este año. Y no se trata solo de tecnología. Creo que el sector tiene dificultades en muchos aspectos, incluyendo la gestión térmica, para satisfacer el crecimiento de la demanda. Por lo tanto, es una situación complicada para las grandes empresas hiperescaladoras y para quienes trabajan en la instalación de sistemas en este ámbito”, explicó, en declaraciones recogidas por el portal Seeking Alpha. La empresa asegura que tiene la capacidad de invertir recursos para respaldar los planes de inversión en estos proyectos. “Es justo decir que somos el socio de referencia y el socio principal para la mayoría de los planes de expansión de centros de datos. Y esto puede parecer algo fantástico, y por supuesto que lo es. Pero también implica una enorme responsabilidad: asegurarnos de no ser el cuello de botella del mayor programa de inversión industrial de la historia”, añadió Erixon.

Durante esta época del año hay ciertas comidas que suelen apetecer más: unas lentejas estofadas, un cocido o una buena crema de verduras son algunos de los platos más populares. Si hablamos de uno de los snacks que triunfa en estos meses, no podemos dejar de lado las castañas. Hay quienes no pueden resistirse a comerlas calentitas en alguno de los puestos callejeros.



Durante años, la industria tecnológica parecía obsesionada con una idea: poner una pantalla en cualquier objeto imaginable; y cuanto más grande, mejor. Teléfonos, relojes, electrodomésticos, coches, altavoces e, incluso, frigoríficos se llenaron de superficies repletas de iconos y notificaciones. Sin embargo, en los últimos tiempos ha comenzado a emerger una tendencia aparentemente opuesta: la de los dispositivos que reducen o eliminan por completo la pantalla.

Hay pocas cosas más agradecidas que una fuente de polenta caliente con queso fundido: si añadimos unas setas y dejamos que el horno haga su trabajo, tenemos una comida reconfortante para un día lluvioso de otoño. Además, cocinar polenta es fácil: harina de maíz, agua y sal. Podemos hacerla algo más suelta o más densa según la cantidad de líquido que añadamos.
Puede que la ostra sea, junto al champán y el caviar, uno de los últimos reductos del glamur decadente europeo. Con el tiempo se ha ganado —o le hemos concedido— un lugar en este frívolo podio del lujo. Pero, más allá de todo el relato construido en torno a lo elitista, también ha funcionado históricamente como un marcador social. Quizás el cine, la literatura o la propia historia hayan colocado injustamente a este molusco bajo ese foco.