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Sonríe Aryna Sabalenka, la tenista de la mirada felina y, por fin, con el prestigioso trofeo de Indian Wells entre las manos. Le cuesta sangre, sudor y lágrimas, pero finalmente lo consigue. Así que de un plumazo, logra una doble redención: se corona en el desierto de California y, a la vez, lo hace frente a Elena Rybakina, una rival que se ha convertido en un quebradero de cabeza para ella, la número uno, capaz de pasear sobre el alambre, primero, y de levantar un punto de partido en el desempate final: 3-6, 6-3 y 7-6(6), tras 2h 31m. Lo quería y lo tiene, como casi todo lo que se propone la vencedora. Tenía una deuda pendiente y se la cobra a lo grande. Vibrante e incierto el desenlace.
Mujer de pocas palabras, Rybakina acertó en la definición de la final. Sin tregua y de tú a tú. “No creo que ninguna hiciera nada extraordinario por encima de la otra para ganar. Fue una ruleta rusa”, transmitió una vez que Sabalenka había terminado con su racha: 12 triunfos consecutivos ante top-10.
Entretanto, la campeona posaba para los medios con las montañas peladas de fondo y precisaba cómo iba a ser la celebración, sin apenas tiempo porque la acción se traslada de inmediato a Miami, donde a partir de este lunes se disputarán las fases previas y el miércoles empezará el cuadro principal.
“Supongo que me beberé un par de Martinis y me comeré una hamburguesa en el avión. Ahora no puedo relajarme demasiado, vamos ya a por lo siguiente”, bromeó la bielorrusa, que recuenta diez títulos de la categoría 1000, los mismos que su compatriota Victoria Azarenka; por debajo solo, por tanto, de Serena Williams (13) e Iga Swiatek (11).
Con 23 trofeos, la número uno está a solo uno del total alcanzado por la rumana Simona Halep, ya retirada, y este último significa que ya se ha hecho con ocho de los dieciséis más importantes; se le resisten algunos como Roland Garros, Wimbledon, la Copa de Maestras o el oro olímpico. Más alicientes por delante.

La división entre fuerzas políticas similares, sin una diferenciación nítida, al menos en programas electorales regionales, se paga. En Castilla y León, se ha comprobado, como también se constató el mes pasado en Aragón, y, en sentido contrario, en Extremadura. Allí, la coalición de Podemos e Izquierda Unida obtuvo un resultado extraordinario, al doblar casi su representación, superando el resultado de 2015 en pleno auge de Podemos. La subida del PSOE en Castilla y León, con respecto a los comicios de hace cuatro años, a diferencia de lo ocurrido en Aragón y Extremadura, insufla algo de fuerza y optimismo de cara al futuro, aunque se mantiene la preocupación al mirar a su izquierda. Con la división entre sus fuerzas, ahora en pleno replanteamiento, al menos por parte de Izquierda Unida, los comunes, Más Madrid y Sumar, las posibilidades de conformar mayorías se alejan sin remedio.

Castilla y León es la comunidad políticamente más previsible del país. No hay cambios desde hace 40 años: siempre gobierna la derecha. De la secuencia de las cuatro elecciones seguidas que programó el PP para apuntalar el ambiente de cambio de ciclo, esta era la menos decisiva, tal como lo veían en los cuarteles de los grandes partidos. Y así fue. El resultado deja algunas sorpresas, como siempre, en especial el pinchazo de Vox, que esperaba una subida mucho mayor, pero no tiene fuerza como para mover el escenario político nacional. Habrá que esperar a las andaluzas de mayo-junio, mucho más decisivas políticamente y con una candidata como María Jesús Montero que ha sido la número dos de Sánchez todos estos años, para que se mueva el avispero nacional mirando ya a las generales.
Las urnas en Castilla y León han dado un pequeño vuelco a la tendencia política que habían marcado las últimas convocatorias electorales. El PP mejora sus resultados después de casi cuatro décadas en el Gobierno y ralentiza la crecida de Vox, que, aunque progresa, lo hace de forma modesta, con lo que parece haber tropezado con su techo. Por primera vez en mucho tiempo, los comicios autonómicos en la comunidad más extensa de España refuerzan al bipartidismo. Porque el PSOE no solo detiene su caída, sino que incluso logra mejorar ligeramente sus resultados. Lo que no cambia con respecto a las dos elecciones anteriores en Extremadura y Aragón es el dominio indiscutible del conjunto de la derecha, que alcanza su máximo histórico, con más del 54% de los votos.


Una mujer de 81 años ha resultado herida grave este domingo tras ser atropellada por un autobús urbano en la avenida Felipe II, en el distrito madrileño de Salamanca, ha informado Emergencias Madrid.
Andrés Manuel López Obrador ha roto su silencio en redes sociales para pedir donaciones para enviar ayuda humanitaria a Cuba. El expresidente mexicano ha publicado el número de una cuenta bancaria de una asociación civil y ha asegurado que los recursos que se sumen serán para adquirir “alimentos, medicinas, petróleo y gasolina” que serán enviados a la isla. “¡Que cada quien aporte lo que pueda!“, ha escrito en su mensaje después de semanas sin hablar públicamente.
A punto de acabar el invierno, el Barça se regaló una radiante tarde primaveral en una jornada más culé que nunca, por el color azulgrana de la cancha, por los cinco goles que suponen el dígito mágico desde tiempos de Cruyff y por las esperadas elecciones, con más socios que turistas en el Spotify Camp Nou, abierto por fin el gol norte y aclimatada la grada de animación en el fondo sur, con más espectadores que nunca: 56.483. El estadio recupera la vida poco a poco, a mitad de camino de la plenitud, que será cuando tenga la cubierta puesta y dé cabida a 105.000 espectadores, una meta que no se sabe si podrá ser en 2027. El equipo acompañó con un rotundo 5-2 a la fiesta grande del club para que los socios pudieran disfrutar de un día de plenitud en casa una vez olvidado Montjuïc.