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A un lado del sofá, a primerísima hora de la mañana del martes, la actriz Andrea Ros (Terrassa, 33 años). Al otro, aunque no dejarán de acercarse, tocarse y reírse juntas, Sandra Sánchez (Talavera de la Reina, 45 años). La primera, además de aparecer en series y películas como [REC]2, Zorras o A mil kilómetros de la Navidad, es divulgadora perinatal y cocreadora del podcast La vida secreta de las madres. Sánchez no solo ganó la primera medalla de oro del karate en unos Juegos Olímpicos, es que lo hizo en Tokio, capital del país donde nació este arte marcial, y en 2021, con 39 años. Además, es bicampeona mundial, siete veces campeona de Europa y en aquel 2021 logró la triple corona del tirón: europeo, mundial y Juegos Olímpicos. Ahí queda la hazaña. Y están juntas porque Ros da vida a Sánchez en Karateka, de Aritz Moreno, que se estrena este viernes.
Lo que comenzó como unas simples declaraciones sobre el encargo de una nueva talla para una cofradía ha terminado en un revuelo mayúsculo que incomoda a las demás hermandades del municipio madrileño de Alcalá de Henares. Pese a que el encargo era privado y ya estaba realizado a un imaginero sevillano, será el Ayuntamiento complutense el que destine 28.000 euros de dinero público a este mismo profesional para costear la nueva talla que exhibirá cada domingo de resurrección la Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús Resucitado y Nuestra Señora de la Salud y el Perpetuo Socorro y San Diego. Oposición, cofradías y asociaciones vecinales critican este movimiento que el Consistorio defiende como una forma de “mejorar la Semana Santa”.
Dónde nacemos condiciona nuestra mirada. Andrea Ropero (Binaced, Huesca, 43 años) lo hizo en una familia de agricultores que tuvo que exiliarse por la Guerra Civil. Estudió en Barcelona con las becas de la educación pública. Y no se rindió gracias a su abuela. “Pasé una época muy mala y estuve a punto de dejar la carrera. ‘Mi mayor pena sería morirme y no verte de periodista’, me dijo. Al final, me vio en La Sexta. Antes del informativo, llamaba casa por casa en el pueblo para avisar a los vecinos”. Al recordarlo, los ojos verdes le brillan un poco más.
Levantarse ha sido difícil en estos últimos días para Damián Bernabéu (Jaén, 63 años). Este profesor de Formación Profesional (FP), que llevaba 36 años ejerciendo hasta que se quedó en paro este verano, decidió unirse el 19 de octubre a las protestas de los docentes madrileños que están en huelga indefinida por la educación pública. La policía cargó contra Bernabéu y otros participantes frente al Palacio de Santoña, en el centro de la ciudad, a las puertas de un acto de la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, mientras los profesores pedían mejorar las condiciones de un trabajo que él espera recuperar algún día. Un agente le empujó con un escudo policial, se cayó al suelo y se dio contra una pared. El impacto le dejó un gran moratón e hinchazón en la espalda que le provoca dolor cada vez que intenta levantarse de una silla o de la cama. Ahora ha presentado una denuncia en un juzgado de guardia por lo que considera una “fuerza bruta contra una gente totalmente pacífica”.
Se estima que cada gramo de alcohol consumido aporta alrededor de siete kilocalorías ―una cifra muy cercana a la de las grasas― sin ofrecer a cambio al organismo ningún nutriente esencial como vitaminas, minerales, proteínas o fibra. De ahí el concepto de calorías vacías asociado a las bebidas alcohólicas. A esas calorías, además, habría que añadir, en el caso de los cócteles y combinados, las que aportan los refrescos azucarados. Por eso, el consumo de alcohol siempre se ha asociado con la ganancia de peso.

Hay pocas cosas más agradecidas que una fuente de polenta caliente con queso fundido: si añadimos unas setas y dejamos que el horno haga su trabajo, tenemos una comida reconfortante para un día lluvioso de otoño. Además, cocinar polenta es fácil: harina de maíz, agua y sal. Podemos hacerla algo más suelta o más densa según la cantidad de líquido que añadamos.
Imagine una enfermedad que, en solo un año, se llevara por delante la vida de 710.000 personas, el equivalente a la población de la ciudad española de Zaragoza. Eso ocurrió en 2023, pero no por un virus o una bacteria, sino por la exposición a las altas temperaturas, que se cobró en todo el mundo esa enorme cantidad de vidas. El 70% de esas muertes, además, se pueden atribuir directamente al cambio climático causado por el ser humano debido, principalmente, al uso de los combustibles fósiles. Este es uno de los datos que contiene el informe The Lancet Countdown, que este año cumple su décima edición como el análisis de referencia en establecer la relación entre el calentamiento global y los problemas de salud.
“Disfruta España, Gabriel”, le dijo Broncano con su pin español en la solapa al candidato Rufián. El presentador hizo una pregunta áspera y necesaria: ¿sigue siendo independentista Rufián? Si será divertida España que se le pregunta, y se le pregunta además con interés, al candidato de Esquerra si es indepe. Como diría él con su eterno latiguillo: por lo que sea. Respondió Rufián que, de haber referéndum de independencia, diría sí. Fue entonces cuando se le dijo algo a lo que Rufián está acostumbrado: que está muy bien en Madrid. Cosa perfectamente compatible con sentirse de otro país, por otro lado. Lo gracioso es Rufián diciendo que apenas conoce cuatro calles: aún va a pasear por más cadenas de televisión que calles.
“¡Sí que ha resistido el pajarraco!”, bromea uno de los asistentes a la subasta de 687 objetos sacados del Pazo de Meirás (Sada, A Coruña) por los herederos del dictador, previa autorización judicial y después de un pleito con el Estado, que requisó aquello que consideraba patrimonio nacional tras ser declarado dueño del inmueble. Se refiere a un “ave en metal plateado con alas articuladas” de 20 centímetros y que no pensaban que fuera a despertar gran interés. El precio inicial era de 90 euros y se vendió finalmente en 275 tras una reñida puja. Comparado con los miles de euros pagados por otros elementos del catálogo es poca cosa, pero lo cierto es que el pajarraco se ha resistido.


