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Este mes se cumplen 30 años de la aparición de La broma infinita, una de las novelas más influyentes de la década final del siglo XX, que ahora Random House reedita en España, con la que David Foster Wallace dio vida a una forma radicalmente nueva de entender el arte de narrar. La acción transcurre en un futuro que viene a coincidir con nuestro presente. Sus dos escenarios principales son la academia de tenis Enfield y Ennet House, un centro de rehabilitación para alcohólicos y drogadictos, en los alrededores de Boston. En lugar de cifras, los años se denominan conforme a los nombres de corporaciones que los patrocinan.
Anthony Blunt. Nadie como este caballero llevó la impostura tan lejos hasta convertirla en una obra de arte. Graduado en el Trinity College de Cambridge, en su juventud formó parte del grupo de Bloomsbury, una cuadra exquisita de seres vestidos con telas color barquillo, diletantes, neuróticos, escépticos, cazadores de mariposas con sombreros blandos. Entre ellos, Anthony Blunt fue el que más se arriesgó a la hora de lucir la estética de una doble o triple vida, sin la cual nadie se podía considerar en su medio un hombre interesante.

Una semana después de la final del Benidorm Fest, no solo los fans del certamen siguen con resaca emocional, también sus artistas. Al menos así es como se siente estos días Ku Minerva (Barcelona, 49 años), quien en 1995 se convirtió en la reina del dance en español cantando Estoy llorando por ti y en este concurso buscaba revalidar su título con el tema No volveré a llorar. “Estoy como un poco tocadilla”, reconoce en una videollamada con EL PAÍS. Pero no por el resultado, aunque “esperaba ganar” (no pasó de semifinales), sino por todas las emociones que ha acumulado: “Ha sido una locura estar allí, brutal”.
Cuando Marina Pérez (Madrid, 41 años) empezó a trabajar en la industria de la moda, aún no existían las redes sociales, ni siquiera la ya vetusta Facebook había irrumpido en nuestras vidas. Pérez ha vivido en primera persona ese cambio de paradigma según el cual el escrutinio ajeno de la imagen propia pasó de ser algo privativo de modelos, actrices y demás estrellas mediáticas a convertirse en una suerte de derecho democrático que nos otorga mágicamente el don de poder opinar sobre todo el mundo, en todas partes y a todas horas. “Ahora estamos expuestos a críticas de muchísima gente que ni conoces y que, en realidad, deberían darnos exactamente igual. Porque con quienes convivimos es con nosotros mismos y las opiniones ajenas y más tan aleatorias como las de las redes han de importarnos poco. Pueden ser de un chaval adolescente o de un señor de sesenta. Yo uso muy poco las redes sociales. Me cuesta muchísimo subir fotos. No me encanta verme. Si veo una foto más de dos veces, tiendo a sobreanalizar. De hecho, en las sesiones en las que trabajo, miro más el conjunto de la fotografía que cómo esté específicamente yo”.
Juan Cebrián.
José Carlos González (UNO Artist) para Dior Beauty.
Fernando Torrent (Kasteel Artist Management) para L’Oreal Pro.
Lucero Hurtado.
Virginia Sancho.
Cristina Serrano (Marina Marco, asistente de producción).
Daniel Gallar y Pablo Mingo.
Jessica Rodríguez.
Paula Alcalde y Carmen Cruz.
Pedro Peláez y Yaiza Gutiérrez.
Edith Bruck, de 94 años, nació en un pequeño pueblo de Hungría en una familia judía muy pobre, en un ambiente hostil. A los 13 años fue deportada a Auschwitz con su familia y solo sobrevivieron ella y una de sus hermanas. Participó en la terrible marcha de la muerte de evacuación de Auschwitz, hasta ser liberada en 1945. Tiene un poema que dice: “Nacer por casualidad/ nacer mujer/ nacer pobre/ nacer judía/ es demasiado/ en una sola vida”. Pero es una vida que Bruck ha vivido intensamente, incluso sigue fumando, y la recuerda conversando con EL PAÍS en su casa del centro de Roma.
Miles de ciudadanos necesitarían varias vidas para poder ahorrar y pagar la entrada de una vivienda. Es, simplemente, inalcanzable. Nury Reina Portillo, de 37 años y su marido Antonio necesitaban 52.800 euros para pedir una hipoteca (el banco suele cubrir el 80% del precio) y adquirir un piso de 176.000 en Valencia. Pero el mercado empeoraba cada mes, así que decidieron no esperar más. “Lo intentamos con varios bancos durante años, pero fue imposible. Lográbamos ahorrar poco o nada. Los precios de los pisos en Valencia se han incrementado mucho en los últimos años; si esperábamos más iba a ser peor”, cuenta esta agregada consular administrativa nacida en Honduras. No conocían el modelo de alquiler con opción a compra de Gradual Homes, filial del grupo Pryconsa. Lo encontraron buceando en internet. En septiembre de 2025 firmaron. “Te da la opción de ahorrar porque en el precio del alquiler ya va una parte”, comenta.

Viene de Milán, de tomarse una pizza “riquísima” en un polígono y de dar un largo paseo. Ha ido y vuelto en el mismo día, pero está feliz de haber ido. Los que la conocen saben que Laura Ponte siempre hace eso: viaja muy ligera de equipaje, se planta en cualquier ciudad del mundo que requiera su presencia, a hacer fotos o un cásting, y aprovecha para perderse y visitar zonas poco exploradas o, simplemente, sentarse en una terraza con un vino a mirar a la gente pasar. Siempre comenta que su trabajo es un regalo. “Es que no sabría por dónde empezar a dar las gracias. Me ha permitido superar la mitad de mis complejos”, dice.
Juan Cebrián
José Carlos González (UNO Artist) para Dior Beauty
Fernando Torrent (Kasteel Artist Management) para L’Oreal Pro
Lucero Hurtado
Virginia Sancho
Cristina Serrano
Daniel Gallar y Pablo Mingo
Jessica Rodríguez
Paula Alcalde y Carmen Cruz
Pedro Peláez y Yaiza Gutiérrez. Marina Marco
Caracas, 19 de febrero de 2026. Venezuela intenta abrir una nueva etapa tras el abrupto descabezamiento del régimen chavista. Un mes y 16 días después de que soldados de élite estadounidenses se llevaran a Nicolás Maduro para juzgarlo en Nueva York, la Asamblea Nacional aprobó una ley de amnistía que promete liberar a cientos de encarcelados por disentir y protestar contra el régimen. “Hay que saber pedir perdón, hay que saber recibir perdón”, dijo la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, al promulgar la norma. “Nos estamos desprendiendo de un poco de intolerancia y estamos abriendo nuevas alamedas para la política en Venezuela”, subrayó.
