Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
El pasado domingo, en Ibiza, un hombre de 34 años con una orden de alejamiento y una pulsera antimaltratadores entró en la casa de su expareja y comenzó a golpearla una y otra vez. Los primeros en llegar a esa vivienda en Sant Antoni fueron la madre, la hermana y el padre de ella, a los que el agresor también golpeó. Él fue detenido poco después por agentes de la Guardia Civil, los familiares fueron atendidos por contusiones, y ella, de 31 años, entró en la UCI, primero a la del Hospital Can Misses, en estado crítico, con diversos traumatismos y heridas, y después a la de la Policlínica Nuestra Señora del Rosario, donde lleva toda la semana bajo estricta vigilancia médica, aún en esa unidad de cuidados intensivos. La investigación determinará qué sucedió con el dispositivo de alejamiento: si falló o no. Igualdad, por el momento, afirma que funcionó correctamente. Pero señala un problema de base, la distancia impuesta en esa orden de alejamiento, que es la que marca la distancia a la que salta la pulsera: 100 metros.

El Tribunal Supremo ha confirmado la condena de casi 50 años de cárcel a un joven que retuvo durante 35 días a su pareja, que entonces tenía 16, y la sometió a toda clase de agresiones sexuales, físicas y psíquicas. El acusado, de 19 años entonces, alegó drogodependencia y abuso del alcohol para recurrir la pena, pero el alto tribunal descarta ambas circunstancias y confirma la condena por siete delitos: asesinato en grado de tentativa, detención ilegal, agresión sexual continuada, malos tratos físicos y psíquicos habituales, delito contra la integridad moral, lesiones en el ámbito de la violencia de género con instrumento peligroso y amenazas continuadas.

La exalcaldesa de Madrid Ana Botella (PP) inauguró por todo lo alto en noviembre de 2014 el polideportivo público de Vallehermoso, el primero del distrito de Chamberí, la zona de Madrid con menos instalaciones públicas. “Vallehermoso, un centro de deporte para todos”, tituló el Ayuntamiento una de las notas de prensa para promocionarlo. Es de titularidad municipal, pero lo lleva desde hace 12 años la empresa Go Fit, un modelo público-privado que ha ido ganando terreno en la capital y con el que, en teoría, deben mantenerse las mismas condiciones ―precio, acceso, descuentos― que en los de gestión pública. Por ejemplo, los mayores de 65 años pagan 14,25 euros al mes, en vez de los casi 50 de la tarifa normal. El problema en Vallehermoso es que cuando los vecinos cumplen los 65 y piden la reducción en el abono, les dicen que deben entrar en una lista de espera y que ya les avisarán. Hasta entonces, si quieren conservar su plaza, tienen que pagar el precio estándar. En la puerta del polideportivo hay un cartel con la fecha en la que se apuntaron las personas a las que están llamando ahora para concederles una plaza. Para un abono estándar, están contactando con quienes se inscribieron en verano de 2025. Para el de mayores, han empezado a llamar a los que se apuntaron hace 12 años, antes incluso de que abriera el centro.



Fernando Aramburu tiene en su estudio un cactus al que ha bautizado como Mendizabal, y habla con él. “Es un cactus vasco”, explica. “A veces le explico mis intenciones literarias. El plan del día. Escuchándome, de alguna manera, obtengo cierta claridad mental”. Cuando el periodista le pregunta si está hablando en serio, si es verdad que conversa en voz alta con el vegetal, se extraña: “¿No hablas contigo mismo?”.
El invierno extremo que vive Nueva York, donde en apenas 18 días han muerto a consecuencia del frío 20 personas, podría tener un efecto imprevisto: un menor número de ratas en la Gran Manzana. Harta de lidiar con la presencia de roedores en parques, calles y túneles del metro mediante un sinfín de métodos, incluida la designación de un zar antirratas, la ciudad contempla el frío extremo de este invierno, calificado de histórico, como un eficaz método de selección natural.

En su tercera visita a España como vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa (Chinameca, 74 años) divide el mundo entre bukelefóbicos y bukelefílicos. Llega en un momento dulce para su país, convertido en un peón, tal vez un alfil, de la estrategia continental de la Administración Trump. “El país no es el mismo que en 2019 o 2022”, asegura durante esta entrevista celebrada el miércoles en Casa de América en Madrid. Como balance de los seis años de mandato de Nayib Bukele, cita la seguridad, el crecimiento económico, la reciente gira de Shakira, los más de cuatro millones de turistas y el imán que supone para los amantes del surf su centenar largo de playas salvajes. Sin embargo, en los últimos cuatro años, el país centroamericano ha vivido bajo el estado de excepción en el que ha habido casi 100.000 detenciones, denuncias de torturas y abusos por parte de ONG, persecución de periodistas y voces críticas y participación en las deportaciones masivas de Donald Trump.



La fiscalía francesa reveló hace unos días una investigación relevante en la que lleva años trabajando: la que implica a Jacques Leveugle, un hombre de 79 años que, durante medio siglo, agredió sexualmente al menos 89 menores a los que enseñaba. El caso es aberrante pero no insólito, pues hace justo un año se juzgaba a Joël Le Scouarnec, un respetado cirujano que, también durante décadas, abusó de 299 pacientes, la mayoría menores. Fue poco después del juicio por violencia sexual más importante en Francia, el de Dominique Pelicot, quien drogó a su mujer, Gisèle Pelicot, para que la violaran al menos 50 hombres, mientras ella estaba inconsciente.
La reciente decisión de varias comunidades autónomas de oponerse a la catalogación de la anguila europea como especie amenazada no es solo una mala noticia para una de las especies más emblemáticas y en peor estado de conservación de nuestros ríos, humedales y mares. Es, sobre todo, una señal preocupante de algo más profundo: el fallo del sistema de gobernanza de la biodiversidad en España.