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La irrupción de la inteligencia artificial (IA) en el mundo de los premios literarios ofrece una nueva variante que se puede resumir en un “si no puedes con tu enemigo, únete a él”. Nace un premio literario en Francia que galardona obras escritas en colaboración con IA. Este anuncio llega tras los sonados casos de la obra C’était ça ou mourir, del escritor haitiano-canadiense Thélyson Orélien, retirada de las candidatas al premio francés Goncourt por utilización de la IA, y, en España, con la polémica que estalló esta semana al descubrirse que la novela Donde el agua trabaja, de David Silva Rojas y ganadora del I premio Internacional de Novela Breve Almadía Ventosa-Arrufat, estaba escrita con IA al 99%, noticia que avanzó EL PAÍS, que lo comprobó con el detector Pangram.
Hace cuatro siglos, Miguel de Cervantes fantaseó con la idea de que se fundase en China “un colegio donde se leyese la lengua castellana”. Así lo imaginó en 1615, en la dedicatoria al conde de Lemos de la segunda parte del Quijote, en la que hablaba en tono humorístico de una petición que le habría hecho llegar el mismísimo gran emperador del lejano país oriental, quien quería que en dicha institución se aprendiese castellano mediante las aventuras del hidalgo manchego.

El cineasta José Luis García Sánchez (Salamanca, 1941) ha fallecido este domingo a los 85 años en Madrid. Se pierde así una figura imprescindible del cine español, un creador dotado de un humor acerado, una capacidad analítica prodigiosa sobre España y una de las mentes más rápidas de la industria audiovisual, un talento que ha heredado su hijo, el también cineasta Víctor García León, fruto de su matrimonio con Rosa León. Tras un tiempo sufriendo una enfermedad neuronal, García Sánchez ha muerto, además, un día después del centenario del nacimiento de Rafael Azcona, su amigo y colaborador.



En la pista del aeropuerto de Tulum solo hay un avión: un Airbus A320 de la aerolínea Viva Aerobus. Durante varias horas, ese es el único avión que permanecerá en la terminal aérea inaugurada en 2023. El aeródromo está casi vacío después de que Aeroméxico, Volaris y American Airlines anunciaran el cierre de buena parte de sus rutas hacia este destino en el Caribe mexicano. La soledad en la terminal es desconcertante y a lo lejos solo se escucha el eco de unos niños jugando. La crisis por la caída del turismo, en la que alguna vez fue la joya de la Riviera Maya, se ha profundizado en el último año y ha comenzado a tocar a diversos sectores que habían puesto sus ojos en el boyante futuro de este municipio del Estado de Quintana Roo.

Una estatua de la Justicia reina, como si fuera una declaración de principios, en la habitación verde de Teherán donde Narges Mohammadi (Zanjan, 54 años) comparece para una videollamada con este diario. Todo un acto de coraje, toda vez que una condena de al menos 18 años de prisión aguarda aún a la activista galardonada en 2023 con el Nobel de la Paz por su lucha por los derechos humanos y de las mujeres en Irán. La libertad de Mohammadi es una pausa; una suspensión de su condena que obtuvo en mayo tras sufrir dos infartos en la cárcel. Esta activista ha sido detenida 14 veces y juzgada en 10 ocasiones; la han condenado en total a 44 años de prisión y 154 latigazos y ha pasado 161 días en aislamiento. Ha pagado otro precio: desde 2015 no abraza a sus mellizos de 19 años, Ali y Kiana, exiliados con su padre en París. Mohammadi acaba de publicar en España unas memorias que escribió en la cárcel. La autobiografía Una mujer nunca deja de luchar: Mi lucha por la libertad, la democracia y los derechos humanos en Irán (Finestres Ensayos / Folch i Folch, en español y catalán, respectivamente) es el retrato de una mujer libre que, por serlo en Irán, lleva décadas entrando y saliendo de prisión.