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El primer ministro de Países Bajos, el liberal Rob Jetten (39), va a tener un hijo por vientre de alquiler con su pareja, el jugador de hockey argentino Nicolás Keenan (29). Esperan un bebé con la ayuda de una mujer donante de óvulos y de una madre subrogada. Es la primera vez desde la posguerra mundial que un mandatario en ejercicio en este cargo tiene hijos en Países Bajos. Tanto Jetten como Keenan, que han anunciado la noticia en Instagram, subrayan que se trata de un asunto privado y agradecen a ambas mujeres su ayuda. “Sin vosotras todo esto no habría sido posible”. La gestación subrogada carece de normativa específica en la legislación neerlandesa, aunque el Congreso tiene previsto debatir a partir de diciembre un proyecto de ley que la regule.
Durante años, el interiorismo contemporáneo pareció regirse por la idea del “menos es más”: espacios abiertos, superficies continuas, blanco, gris y una geometría cada vez más limpia. Una concepción de la modernidad que, como cualquier tendencia, llevada al extremo podía perder personalidad. Sin abandonar esa vocación contemporánea, las nuevas tendencias para la temporada 2026/2027 buscan precisamente una relación más cálida con los espacios que habitamos, con texturas, materiales y tonos que invitan a una relación más sensorial con el entorno.
El Gobierno de la Comunidad de Madrid reubicará en los próximos días el despacho de Isabel Díaz Ayuso por los inconvenientes provocados por la acampada en Sol, según un miembro de su equipo. “En estos momentos la Real Casa de Correos —la sede— no reúne las condiciones necesarias, especialmente de seguridad, para llevar a cabo el trabajo institucional y se están viendo diferentes opciones en instalaciones de la Comunidad de Madrid para desempeñar, de manera temporal, ese trabajo que normalmente se realiza en Sol”, cuenta la misma fuente.

Días que empiezan con bajas temperaturas y tardes en las que ya no hace falta abrigarse tanto. El cielo cambia de un momento a otro y el entretiempo marca el día a día: a todos nos cuesta elegir qué ponernos.










Todos hemos escuchado alguna vez eso de que Google lo sabe todo de nosotros. Pero realmente no fui consciente de cuánto de verdad tiene esa afirmación hasta que decidí hacer una prueba: entrar en mi cuenta y revisar, uno por uno, los lugares que he visitado, las búsquedas que he hecho, los vídeos que he visto, los dispositivos desde los que he iniciado sesión y la información asociada a mis fotos.
Para aquellos a quienes les tocó ir de pequeños a colegios religiosos, el auge del pop cristiano puede resultar desconcertante. Cualquiera diría que canciones como Alabaré, alabaré o Vamos a la casa del Señor ya encarnaban la refinación máxima de esta disciplina, con melodías pegajosas, letras machaconas y una fuerte resistencia a abandonar la cabeza del oyente que se somete a ellas. Pero el canon sigue abierto. El padre Jaime Salmoreno (Alcalá de Henares, Madrid, 45 años), cuyo nombre artístico combina los apellidos Salido Moreno, es el último grito en un género que vive un momento comercial extático. Hakuna Music Group –los predicadores del movimiento Hakuna, fundado por un sacerdote del Opus Dei– congregaron a 15.000 almas en su última actuación en el Palacio de Deportes de Madrid. Íñigo Quintero, también vinculado al Opus, sorprendió al colocar una canción de ambiguo mensaje evangélico en el número uno mundial de Spotify. Y los vallisoletanos Siloé llamaron la atención de nada menos que Coldplay, que compartió su música en redes.

Los Recuerdos de un enamorado envueltos en documentos inéditos; el documental de una voz quebrada; una película que domina la taquilla, basada en una obra inacabada de Federico García Lorca sobre la represión de la homosexualidad; un rodaje en Granada sobre los días que precedieron a su asesinato y hasta la biografía de Agustín Penón, pionero en investigar la muerte del autor de Romancero gitano, coinciden en el tiempo. Noventa años después de su muerte, investigación y creación confluyen en un momento en el que conviven el Lorca queer, la nostalgia del pasado y la polarización de la sociedad.




Hace unas semanas desayunamos apocalipsis. La portada de mi regional de cabecera situaba a nuestros escolares a la cola planetaria en comprensión lectora, matemáticas y ciencias. Toda una generación condenada a extinguirse de pura apoptosis neuronal.
La playa de las Américas es una mezcla imposible entre centro comercial, parque temático y resort de lujo. Los peatones se mueven con la cadencia lenta de las chanclas, en los bares se sirven pintas y sangría y los escaparates muestran siempre la temporada de verano. En el centro de este lugar hay una enorme pirámide escalonada rodeada de columnas de apariencia barata y helénica. No es el tipo de lugar donde uno imaginaría la celebración de apasionantes debates sobre la ontología de la verdad. Y sin embargo, es justo lo que sucedió ayer.
En 1953, escalar el Everest era un asunto tan incierto como alcanzar la Luna. Nadie conocía las verdaderas dificultades de la empresa, pero esta se había convertido en un asunto de prestigio nacional. Los occidentales temían los efectos devastadores de la hipoxia y los locales temían la furia de los dioses. Ser los primeros en alcanzar la cima se convirtió en una prioridad para el entonces llamado Imperio británico, en pleno proceso de descolonización. También para un niño, pastor de yaks en la meseta tibetana, criado en un lugar tan inhóspito como privilegiado: creció admirando la cara norte del Everest. Dicen que es más fácil desear, incluso amar, aquello que contemplamos a diario. La montaña posee esta cualidad, por mucho que también cause indiferencia.