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Medio siglo no es nada. Y, sin embargo, en términos periodísticos parece una eternidad. EL PAÍS celebra este 4 de mayo sus primeros 50 años, con 17.806 números impresos y convertido ya en el gran medio global en español. Sus más de 450.000 suscriptores digitales marcan el futuro de un periódico en expansión. En este especial, con ilustración de apertura de Miquel Barceló para la ocasión, echamos la vista atrás para contar nuestra historia, pero también la del tiempo que hemos vivido. Los periodistas recuerdan cómo fue informar sobre los años de plomo del terrorismo de ETA o durante la pandemia de la covid. También recogemos los recuerdos de los lectores, sin los cuales nada de esto tendría sentido. Como colofón, escogemos 50 personalidades que explican este medio siglo, de Mijaíl Gorbachov a Anna Wintour.

Un trozo del muro de Berlín del corresponsal que lo vio caer y un chaleco antibalas usado en Ucrania por un reportero de guerra. Las antiguas acreditaciones de un crítico de cine o las pelotas de goma que lanzaron los ‘mossos’ durante los disturbios del ‘procés’. De la máquina que usaba Javier Marías para escribir sus columnas a las cenizas del volcán de La Palma recogidas por un redactor de Ciencia. Esta colección de objetos compone un relato colectivo e íntimo


Los nombres imprescindibles en medio siglo en campos como la política, la ciencia, el arte y los derechos humanos

Estos fueron los años de las primeras elecciones democráticas, la Constitución, ETA, el 23-F… España vivió profundos cambios políticos y sociales, aunque lastrados por crisis económicas. Se resolvieron muchos problemas, otros quedaron pendientes




La caída del muro de Berlín fue un broche dorado para el turbulento siglo XX. El mundo vivió una época de paz, progreso y esperanza, con Europa convertida en el símbolo de la globalización y la democracia liberal. El ataque a las Torres Gemelas rompió el espejismo
El atentado que sacudió el mundo sembró el odio que vino después. El terrorismo y las guerras que desató el 11-S se cebaron con las poblaciones de Oriente Próximo, y en Occidente el miedo alimentó el virus de la xenofobia.

El ‘crash’ de Lehman Brothers desató un drama en tres actos: exuberancia, desplome e ira. Los parches para salvar el descalabro de un sistema económico codicioso y desregulado alimentaron el rencor sociopolítico de los populismos actuales


El rechazo del plebiscito de Colombia, el Brexit, la primera victoria de Trump. Las urnas parecían haberse vuelto locas. La polarización lo ocupó todo. Los hechos dejaron de ser objetivos. La identidad se convirtió en la única certeza. Y el debate político se vació

La propagación mundial de un virus alumbró un nuevo orden. Rigen el populismo y el ansia imperial que recurre sin escrúpulo a la guerra como sucede en Ucrania, Gaza o Irán. El desafío es plantar cara a un retroceso en cuyo centro están líderes como Trump o Putin
Personalidades de la política, el cine, el arte, la moda, la empresa, la ciencia y el deporte visitan la redacción. Todos evocan las veces en que aparecieron en las páginas de este periódico y el vínculo que se ha creado



En su medio siglo de vida, este diario ha tenido al frente seis hombres y dos mujeres. Cada uno imprimió su marca personal y bregó con diferentes crisis. Vista con perspectiva, su selección confirma aquello de que un periódico es el primer borrador de la historia


Un administrativo llamado Juan Carlos Olmo se apostó en 1994 una cena que José Bonaparte, Pepe Botella, había muerto en Canadá. Lo había leído en EL PAÍS así que debía ser verdad. Pero en realidad, José I murió en Florencia y Olmo tuvo que pagar aquella cuenta. Antes, mandó una carta a la defensora del lector de EL PAÍS, en aquel momento Soledad Gallego-Díaz; en ella, argumentaba que debería ser este periódico el que les invitara a los dos. “Algunos creerán que Olmo exagera. La defensora del lector cree, por el contrario, que tiene razón y que no exagera nada (…). La rapidez con la que se trabaja en un diario hace prácticamente imposible garantizar la comprobación y confirmación de todos y cada uno de los detalles de una información (…). La única solución que se nos ocurre a los ombudsman o defensores del lector es corregir, rectificar y pedir disculpas tantas veces como sea necesario”, respondió entonces la futura directora en una columna titulada “EL PAÍS debe una cena”.

“Me contradigo todo el rato, pero me hace sentir vivo”, canta Pedro Quevedo (Madrid, 24 años) en El Baifo, su disco más esperado. Nada más publicarse ha reventado, de nuevo, las listas de éxitos. Las 10 canciones más escuchadas de España en Spotify son suyas. Pero son solo números: “Mi meta es ver que pasa el tiempo y se quedan”. Su vida también es una dualidad constante. Es Pedro y Quevedo. El chico normal que aparece y desaparece de su casa, en Canarias, y la estrella internacional. El veinteañero al que la fama arrastró y “el puto amo” de sus canciones. El arrogante y el humilde. El introvertido y el dulce. El artista que mira a los ojos y contesta, sin vacilaciones ni cortapisas, a todas las preguntas de la entrevista y el que llega acunado por su mánager, un jefe de prensa, un videógrafo, una estilista y una maquilladora.



La historia no avanza sola. Detrás de cada hito hay figuras que moldean el devenir de las sociedades. Para bien en muchas ocasiones; también para mal. En cualquier caso, el mundo sería diferente si estos hombres y mujeres no hubieran nacido. Con motivo del aniversario de EL PAÍS, nos propusimos elaborar una lista con las 50 personalidades que más han influido en este tiempo. El resultado debía ser fruto de un intenso debate editorial, una lista con perfiles diversos que representaran ámbitos que fueran desde la política a la ciencia, la cultura, el deporte, la tecnología o el emprendimiento, que tuviera en cuenta que somos un diario español y latinoamericano, y que no cayera en la trampa de pensar que lo último es siempre lo más relevante. Debíamos mirar estos 50 años desde cierta altura. Es nuestra propuesta, la que EL PAÍS hace tras consultar con especialistas de la Redacción y pasar por varias cribas hasta rematarla en un comité creado ad hoc. Entre otros apasionados debates, se discutió sobre si debíamos buscar la paridad, pero forzar la historia nos pareció mala idea. Sobre la persona más influyente en estos 50 años, en cambio, hubo mucho consenso desde el principio: Gorbachov.
Asumió el gobierno de una Unión Soviética estancada económicamente que arrastraba décadas de represión política y social. Su voluntad era la de mejorar el sistema y democratizar el imperio. Pero fue arrollado por las reformas que él mismo puso en marcha.
El ingeniero inventó la World Wide Web y ya nada volvió a ser lo mismo. Renunció a enriquecerse con ello.

Nadie ejemplifica la lucha por un mundo justo y libre de la opresión racial como este político y activista, que estuvo 27 años encarcelado por el régimen del apartheid y llegó a presidir Sudáfrica.

Los dos científicos establecieron los fundamentos que hicieron posible desarrollar vacunas contra la covid poco después del inicio de la pandemia. Salvaron vidas con una investigación que la industria había ignorado.
El líder comunista fue el artífice de la China actual. Puso las bases para que el país se convirtiera en la mayor fábrica del mundo. Sus grandes errores fueron la represión en Tiananmén y la política del hijo único.
La mandataria británica abanderó la doctrina neoliberal hasta convertirla en hegemónica.
La estrella televisiva convertida en presidente de EE UU hizo saltar por los aires el tablero geopolítico.
El fundador de Apple transformó la informática, la telefonía, el consumo de música y el cine de animación. Tan clarividente como insufrible, canalizó el deseo de miles de millones. Su influencia cultural fue enorme.
El fundador de Inditex ha revolucionado el negocio de la moda con Zara y erigido un imperio inmobiliario global.
El escritor influyó tanto en la literatura de varias generaciones como en numerosas causas políticas.








































La cadena de custodia de los 280.000 exámenes de diagnóstico educativo que los alumnos andaluces de 4º curso de primaria completarán el próximo martes 5 de mayo se ha roto. Estas pruebas de evaluación han llegado a los 2.500 colegios públicos, concertados y privados de la región, pero lo han hecho solo cogidas con bridas o en bolsas con un sencillo pegamento desplegable y sin conservar el vacío, por lo que pueden ser abiertas por los directores de centros sin dejar rastro alguno. Hace dos años ya se filtró en redes sociales parte de la prueba con el consiguiente revuelo, que motivó que la oposición política pidiera su anulación, y este año la empresa encargada ha puesto alfombra roja a que la filtración masiva se repita. Y acto seguido han comenzado las quejas.


El laboratorio de la astroquímica Ewine van Dishoeck es el universo, donde ocurren reacciones químicas imposibles en la Tierra. Se declara fan del polvo (interestelar) y cree que como mujer lo tuvo más fácil en la universidad, “porque los profesores se fijaban en ti”. Entre otros galardones, van Dishoek ganó el Premio Kavli en astrofísica en 2018 “por sus contribuciones combinadas a la astroquímica observacional, teórica y de laboratorio, dilucidando el ciclo de vida de las nubes interestelares y la formación de estrellas y planetas”.


La lucha contra los mensajes de odio en redes es compleja. El odio es difícil de definir, los mensajes cuestan de recopilar y la ironía o el doble sentido lo hacen todo aún más complicado. Ha habido proyectos que han intentado entender el odio online en varios países, pero no han sobrevivido. Ahora, sobre todo por el impulso gubernamental, España se ha convertido de repente en una potencia mundial temporal de la investigación en este campo.
“Aquí las cosas son así“. La misma respuesta se repite en boca de mujeres muy diferentes en las consultas de salud sexual y reproductiva, en conversaciones con madres de familia, en reuniones con trabajadoras humanitarias o en entrevistas con estudiantes en Esuatini, pequeño Estado en el sur de África. Una de ellas es Pertunia Dlamini, de 22 años, que, sin avisar a nadie de su familia, tomó un autobús temprano y acudió a una clínica de planificación familiar en Manzini, la ciudad más grande del país, anteriormente llamado Suazilandia y situado entre Mozambique y Sudáfrica.


Puedes preparar estos bocaditos de pollo frito al estilo taiwanés, tiernos y especiados, en freidora de aire, en el horno o, como en su origen, fritos en abundante aceite. Te damos las instrucciones para la freidora y el horno para que elijas tu aventura en función de los medios que tengas. Y si no tienes miedo al aceite, pues fríelos.