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El culto a la tradición y el cumplimiento estricto de las costumbres han sido durante décadas los principales argumentos que se han esgrimido en las localidades guipuzcoanas de Irun y Hondarribia para impedir que las mujeres participasen en igualdad de condiciones que los hombres en el Alarde de armas. Es una fiesta popular de larga historia que relega a ellas a un papel secundario. Nadie había cuestionado esta antigua usanza hasta que a finales del siglo pasado varias mujeres alzaron la voz con valentía contra la discriminación femenina. Reclamaron su derecho a igualarse con los varones y acabar con el veto que recaía sobre ellas. Esto desembocó en graves enfrentamientos y disputas incluso familiares que se han ido suavizando durante los últimos años, aunque la celebración de la fiesta no ha conseguido aún ser plenamente igualitaria. El Ayuntamiento de Hondarribia (17.000 habitantes) aprobó el pasado jueves el II Plan de Igualdad con 124 medidas que persiguen acabar con la desigualdad de género y, también, “avanzar en la resolución del conflicto en torno al Alarde”.


Cuando Maravilla ve al biólogo Plácido Rodríguez extiende sus alas a modo de saludo, danza y le acerca el pico. Esta hembra de cisne enviudó (muchas de estas aves muestran comportamientos monógamos) hace un año por un accidente de su pareja y su cuidador es hoy su principal referente de vida. Maravilla es uno de los ejemplares de las más de 180 especies que habitan La Cañada de los Pájaros, la primera reserva concertada de España y santuario para las aves a las puertas de Doñana. Este refugio, que ha servido de tabla de salvación para varias especies amenazadas o en declive (focha cornuda, cerceta pardilla, porrón pardo y malvasía) está hoy en peligro de extinción. “Si no queda otra, nos marchamos”, lamenta Maribel Adrián, también bióloga, cofundadora del centro y esposa de Plácido Rodríguez.






Cuenta la psiquiatra Gemma Parramon (Campdevànol, Girona, 54 años) que un día, cuando apenas era una residente de primer año y estaba empezando su andadura en la medicina, un ginecólogo le dijo: “Mira, yo en cuanto las pacientes entran por la puerta de la consulta, ya sé si son histéricas o no”. Esa escena, sintomática de una medicina históricamente androcéntrica y abducida por los roles de género, se le quedó grabada. Tanto, que vuelve a ella, 25 años después, para ilustrar cómo los sesgos machistas y la mirada patriarcal de la ciencia han construido, hormonas mediante, la percepción social sobre la salud femenina.

Luo Minmin, director del Instituto Chino de Investigación Cerebral (CIBR, por sus siglas en inglés) de Pekín, desgrana detalles sobre uno de los implantes cerebrales más avanzados que están desarrollando. Mientras habla de electrodos y neuronas, una pantalla a su espalda muestra el vídeo de uno de los ensayos que han llevado a cabo en monos: el macaco, inmovilizado en un laboratorio, tiene la tapa de los sesos abierta y unos cables conectados al cerebro; los sensores detectan sus impulsos neuronales a medida que sigue con sus ojos grandes de primate un círculo rojo en un plasma que tiene delante; los datos de su cerebro son procesados al instante, de modo que, con algo que se podría denominar “pensamiento”, es capaz de mover un cursor en la pantalla. La acción, a su vez, pone en funcionamiento un brazo robótico real. En resumen: tenemos a un mono manejando una máquina con la mente.
La última película de Zhang Yimou, uno de los directores más destacados de China, no está arrastrando masas históricas al cine ni cosechando éxitos arrolladores de crítica. Pero la película sí dice bastante sobre la visión que Pekín reserva para el séptimo arte: es un cuidado artefacto de propaganda.
Su nombre inspira prestigio. Israel Elejalde posee una de las carreras más sólidas sobre las tablas de las últimas décadas, donde se ha puesto al frente de más de cincuenta obras en una trayectoria que ya rebasa las tres décadas. Lleva casi el mismo tiempo apareciendo en pantallas grandes y pequeñas, y aunque no quiere verse como un hombre de teatro que de vez en cuando hace cine y series, lo cierto es que su presencia sigue teniendo algo de ese aroma a telón y bambalinas que podemos emparentar con intérpretes como Josep Maria Pou.
Cuando comenzaron los disparos, Mentou y su familia ya se habían escondido. Un dron sobrevolaba el mercado de Boflusa, un pueblo del centro de Malí. Era una señal ominosa que los residentes habían aprendido a temer. Poco después llegaron hombres armados, quemando puestos y disparando contra la multitud. “Dispararon a todo el mundo”, recuerda, en entrevista con este diario, Mentou sobre ese día de principios de noviembre de 2025. Ha pasado un mes y, ahora, está sentado a la sombra de una acacia en Dwinkara, en la frontera del sureste de Mauritania con Malí, a cientos de kilómetros de su hogar.
Cuando Ann Messina Freeman, la madre de Carolyn Bessette, se levantó para brindar en la cena celebrada la noche anterior a la boda de su hija con Johh Kennedy Jr., los allí presentes no fueron testigos del discurso complaciente y celebratorio propio de la madre de la novia. Si bien no se sabe a ciencia cierta las palabras que pronunció en un momento tan importante en la vida de su hija, los amigos y familiares que rodeaban aquella noche a la pareja aseguraron que el mensaje que se desprendía de su monólogo venía a ser un “Hija, ¿estás segura de dónde te metes?”. Según la biografía America’s Reluctant Prince, de Steven M. Gillon, los invitados comentaron que el discurso de Freeman cuestionaba la relación evidenciando todo lo que Carolyn estaba sacrificando para ser una Kennedy. La dramatización que la actriz Constance Zimmer realiza en la serie Love Story (Disney +) del momento parece fiel al espíritu de lo que ocurrió aquella noche, convirtiéndose en una de las escenas clave de la exitosa ficción: como si Freeman, poseedora de ese sexto sentido que solo pertenece a las madres, supiera que el futuro de su hija al lado de su flamante marido no iba a ser un camino de rosas.
De la mano de la investigadora y experta en órganos Carmen Díaz Baruque, iniciamos una original travesía que nos permitirá conocer instrumentos de difícil acceso para el común de los mortales. Tras un largo periodo de reflexión, ha seleccionado siete catedrales españolas donde habitan órganos que destacan por su relevancia histórica, su belleza o sus características sonoras. Esta Semana Santa puede ser el momento para conocer los de Astorga, Salamanca, Segovia, Cuenca, Palma, Málaga o Toledo.
Itinerario I: La Gallaecia romana
Ruta 1: Astorga, León, Oviedo, Mondoñedo, Lugo, Santiago de Compostela, Ourense y Tui
Itinerario II: Del Cantábrico al Alto Henares
Ruta 2: Santander, Bilbao, San Sebastián, Pamplona y Vitoria
Ruta 3: Burgos, La Calzada, Logroño, Calahorra, Tudela, Tarazona, Soria, Osma y Sigüenza
Itinerario III: De Pirineos al Ebro
Ruta 4: Jaca, Huesca, Barbastro, Roda de Isábena, Seo De Urgell, Solsona, Lleida y Zaragoza
Itinerario IV: De Tierra de Barros a Tierra de Campos
Ruta 5: Badajoz, Mérida, Cáceres, Coria y Plasencia
Ruta 6: Ciudad Rodrigo, Salamanca, Zamora, Valladolid y Palencia
Itinerario V: La Vía Augusta y el Mediterráneo
Ruta 7: Girona, Barcelona, Tarragona, Tortosa, Castellón, Segorbe, Valencia, Alicante, Orihuela y Murcia
Ruta 8: Palma, Ibiza y Ciudadela
Itinerario VI: De Al-Andaluz a las Canarias
Ruta 9: Córdoba, Jaén, Granada, Guadix, Almería y Málaga
Ruta 10: Sevilla, Jerez de la Frontera y Cádiz
Ruta 11: Las Palmas y La Laguna
Itinerario VII: Entre las sierras y montes. De Gredos a los Montes Universales y de Toledo
Ruta 12: Segovia, Ávila, Madrid, Getafe y Alcalá de Henares
Ruta 13: Teruel, Albarracín, Cuenca, Toledo, Ciudad Real y Albacete

Mi infancia huele a canela y tiene la textura de un jugoso buñuelo de pan dulce bañado en leche infusionada. Mi abuela Ángeles preparaba este postre que entra dentro de la categoría de repostería de posguerra, de aprovechamiento, de reinvención, de hacer maravillas con cuatro ingredientes de andar por casa. Esa capacidad de transformar lo cotidiano en extraordinario en tiempos de necesidad.