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Este año no he visto La Velada del Año, ese espectáculo parecido al boxeo que organiza Ibai Llanos. No la he visto porque no tiene ningún sentido verla si no has seguido las pullas previas entre ellos. ¿Para qué? En Pressing Catch -y en combates de boxeo de verdad- hay y había momentos previos en los que los contrincantes prometían machacar al otro. Es una forma de avivar el espectáculo, de generar un interés cafre por una pequeña batalla. En el caso de lo que organiza Ibai, todo el espectáculo está en las rencillas entre los principales contrincantes. También hay peleas de relleno, como hay concursantes de relleno en Masterchef Celebrity, gente que llegará y se irá sin pena ni gloria, pero con la paga de la abuela en el bolsillo.

Hay expertos que dan el cine de superhéroes por amortizado. Se apoyan, por ejemplo, en las cifras catastróficas de la reciente Supergirl o de algunos de los estrenos de Marvel. El exceso de series que han llegado estos años a las plataformas tampoco ha ayudado. Los superhéroes seguirán muertos en la mente de esos analistas al menos hasta que este miércoles llegue la inminente Spider-Man: Brand New Day, dispuesta a arrasar y marcar nuevos récords en taquilla. Pero, mientras tanto, hay una serie que está haciendo semana a semana un alegato de por qué el género todavía tiene cosas que decir: se llama X-men ‘97 y su éxito creativo ha sido una de las mayores sorpresas que ha dado la televisión de los últimos años.
El escritor Javier Reverte afirmaba en su libro El sueño de África (Debolsillo, 2004) que “el viajero nunca puede decir que ha estado en África hasta que no ha alcanzado a verlo”. Se refería al Kilimanjaro, un volcán dormido enclavado en Tanzania que, con sus 5.895 metros de altitud, es el techo del continente. Su cumbre nevada, vigilante de la infinita sabana que lo rodea, representa para muchos un mito geográfico y literario.
Es la gran dama del aceite español. Rosa Vañó (Madrid, 63 años), economista de formación, abandonó una exitosa carrera como directiva de Coca-Cola, donde se dedicaba al desarrollo de nuevas líneas de negocio, lanzamientos y reposicionamiento de productos, para dedicarse, junto a su hermano Francisco, al sueño que inició su padre, Luis Vañó: impulsar Castillo de Canena, una explotación olivarera con almazara situada en Canena (Jaén), propiedad de su familia y reconocida con numerosos premios nacionales e internacionales. Anteriormente trabajó en las discográficas Warner Music y Universal, “donde aprendí a gestionar egos y a entender que hay que contar con los medios de comunicación como embajadores y transmisores de la creatividad y el valor añadido de los músicos”. Ejerce también como tesorera de la Real Academia de Gastronomía.
El teólogo y pastor Doug Wilson lleva desde los años 70 predicando desde su rincón, literal y metafórico, de Estados Unidos. Es cofundador de su propia denominación cristiana, que lleva el nombre de Comunión de Iglesias Reformistas Evangélicas y cuenta con unas 170 congregaciones por todo el país. También es líder de un emporio de ideas ultraconservadoras que cuenta con una pequeña universidad y una escuela de primaria y secundaria, un servicio de streaming y una editorial. Todo ello lo maneja desde la localidad de Moscow, en Idaho, uno de los Estados más conservadores de la Unión.