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El millar de limitaciones temporales de velocidad (LTV) que pintan de rojo la red ferroviaria española habla a las claras de la necesidad de mejoras en la infraestructura. También de que hay un seguimiento por parte de la gestora de la infraestructura, Adif, de las incidencias que comunican principalmente los maquinistas. Todas esas limitaciones son señal de que las vías soportan obras mientras se mantienen abiertas al tráfico, lo que requiere protección con el paso de los trenes a velocidad reducida.
La oruga procesionaria (Thaumetopoea pityocampa) no es una plaga invasora, como suele creerse. En realidad, se trata de una polilla nocturna autóctona de los bosques mediterráneos, que se alimenta de las acículas de los pinos, forma parte de la dieta de insectos y aves, y en una fase de su ciclo vital se transforma en una oruga con pelos urticantes. Entre febrero y marzo ―dependiendo de las condiciones meteorológicas― estas orugas bajan de los árboles en largas hileras para buscar un lugar donde enterrarse y convertirse en mariposa. Una hembra puede poner entre 100 y 200 huevos en cada nido, pero no todos se convierten en oruga. Una gran parte son depredados por insectos. Es el momento de evitar picaduras, sobre todo peligrosas en personas alérgicas, niños pequeños y mascotas.
Hasta hace 20 años, la enfermedad del sueño se trataba con inyecciones de un derivado de arsénico y al menos uno de cada 20 pacientes moría por los efectos secundarios. Además, en los países africanos en los que esta dolencia es endémica, quienes la padecían eran considerados locos o brujos por los cambios de personalidad, la agresividad, los temblores y trastornos en el sueño que sufrían.
En Ulm, la ciudad alemana donde Albert Einstein nació —y aún se le recuerda— el 14 de marzo de 1879, cuentan que existían ninfas que protegían a la naturaleza y a las mujeres en los partos. Se llamaban Erdweiblein (también Erdweibchen o Erdmännlein), vestían de gris o blanco, vivían en la tierra, en ríos, bosques, árboles, cuevas, y, cuando desaparecieron, todas las mujeres lo notaron. Aunque el que está considerado como el científico más influyente del siglo XX vivió en esta ciudad del Estado de Baden-Wurtemberg a orillas del Danubio poco más de un año, lo cierto es que cuando el viajero llega aquí con la intención de celebrar el aniversario de su nacimiento corre el riesgo de poner en duda el definitivo impacto que estas calles medievales y adoquinadas tuvieron en el genio y en su genialidad. Y también a la inversa.