Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
El presidente de los rectores, Julián Garde, ha alertado recientemente de que las universidades españolas se enfrentan a una “mezcla explosiva”. Un mercado del alquiler enloquecido, becas de estudio que no llegan a todos los que las necesitan, un número creciente de alumnos nacionales y extranjeros... Una combinación de factores que impide a muchas familias costear los estudios de sus hijos o las obliga a endeudarse. El Gobierno presentará en el Consejo de Ministros, previsiblemente este martes, una medida para abordar el problema y que va a impulsar que entre seis y 10 universidades públicas construyan, con la cofinanciación del Estado, alojamientos para estudiantes e investigadores de paso. No son residencias, sino habitaciones con zonas comunes y con precios asequibles. El proyecto, fraguado entre tres ministerios desde 2024, se articula a través de un decreto de ayudas directas dotado con 45 millones de euros.

Teresa Ribera (Madrid, 57 años) se pasa buena parte de la entrevista abanicándose ante una nueva jornada del verano en el que Europa toma conciencia de la crisis climática a golpetazos de calor y llamas. El que blande la vicepresidenta europea para una Transición Limpia, Justa y Competitiva no es un abanico cualquiera. Viene de sus tiempos de ministra de Pedro Sánchez. Y tiene impreso el célebre código de barras que ideó Ed Hawkins para mostrar la evolución anual del calentamiento. Nosotros, la humanidad, estamos ahora en los tonos rojos, es decir, en temperaturas récord. Esto significa combustible para las olas de calor, muertes prematuras, fuegos incontrolables... La entrevista fue hecha a principios de la pasada semana en San Sebastián, donde Ribera participó en un curso de verano de la Universidad del País Vasco, y se ha actualizado telefónicamente este domingo ante la magnitud de los incendios en España y Francia.

La libertad de expresión protege el derecho a manifestar opiniones, incluidas aquellas que son provocadoras, ofensivas o profundamente equivocadas. Pero protege, exactamente con la misma fuerza, el derecho de periodistas, investigadores, verificadores y ciudadanos comunes a examinar esas afirmaciones, aportar pruebas y señalar públicamente: esto es falso.
Este año no he visto La Velada del Año, ese espectáculo parecido al boxeo que organiza Ibai Llanos. No la he visto porque no tiene ningún sentido verla si no has seguido las pullas previas entre ellos. ¿Para qué? En Pressing Catch -y en combates de boxeo de verdad- hay y había momentos previos en los que los contrincantes prometían machacar al otro. Es una forma de avivar el espectáculo, de generar un interés cafre por una pequeña batalla. En el caso de lo que organiza Ibai, todo el espectáculo está en las rencillas entre los principales contrincantes. También hay peleas de relleno, como hay concursantes de relleno en Masterchef Celebrity, gente que llegará y se irá sin pena ni gloria, pero con la paga de la abuela en el bolsillo.

El escritor Javier Reverte afirmaba en su libro El sueño de África (Debolsillo, 2004) que “el viajero nunca puede decir que ha estado en África hasta que no ha alcanzado a verlo”. Se refería al Kilimanjaro, un volcán dormido enclavado en Tanzania que, con sus 5.895 metros de altitud, es el techo del continente. Su cumbre nevada, vigilante de la infinita sabana que lo rodea, representa para muchos un mito geográfico y literario.
Es la gran dama del aceite español. Rosa Vañó (Madrid, 63 años), economista de formación, abandonó una exitosa carrera como directiva de Coca-Cola, donde se dedicaba al desarrollo de nuevas líneas de negocio, lanzamientos y reposicionamiento de productos, para dedicarse, junto a su hermano Francisco, al sueño que inició su padre, Luis Vañó: impulsar Castillo de Canena, una explotación olivarera con almazara situada en Canena (Jaén), propiedad de su familia y reconocida con numerosos premios nacionales e internacionales. Anteriormente trabajó en las discográficas Warner Music y Universal, “donde aprendí a gestionar egos y a entender que hay que contar con los medios de comunicación como embajadores y transmisores de la creatividad y el valor añadido de los músicos”. Ejerce también como tesorera de la Real Academia de Gastronomía.
En 2003, en una oscura lista de correo, un grupo de profetas del apocalipsis tecnológico se mandaba mensajes sobre cuánto les importaba “si la humanidad desaparecía”. Uno consideró que prefería estar con criaturas más listas y creativas, aunque no fueran humanos. Otro respondió que le parecería bien si no fuera porque esas máquinas no tendrían ninguna cualidad humana: “Serían solo pura inteligencia computacional dedicada a fabricar una cantidad infinita de clips”.