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“Hace treinta años se delinquía más que ahora. Me avergonzaba la manera en la que se destrozaba la pasta carbonara”. Quien habla, por supuesto, es un italiano, nacido en Cerdeña: Angelo Loi, propietario del restaurante La Tavernetta, en Madrid. Opina de forma parecida Enrico Bosco, fundador y responsable del grupo Pulcinella, que agrupa nueve restaurantes —entre ellos el mítico Pulcinella, fundado por su padre hace 32 años— en Madrid. “He visto hacer auténticas animaladas, incluso ponerle cebolla”.
No hay que fiarse mucho cuando una gran empresa cárnica o de lácteos afirma que va a alcanzar la neutralidad climática en 2050 o va a ahorrar miles de millones de litros de agua para 2030: un estudio publicado este miércoles en Plos Climate estima que el 98% de las declaraciones y compromisos ambientales recientes de las mayores compañías del mundo de este sector pueden catalogarse como greenwashing (ecopostureo). Las investigadoras que han puesto la lupa sobre los anuncios verdes de estas compañías, pertenecientes a las universidades de Miami y Nueva York (EE UU), aseguran que son muchas las promesas, pero pocas las pruebas científicas que las sostienen. De hecho, como especifica por correo electrónico Maya Bach, dietista especializada en sostenibilidad ambiental y autora principal del trabajo, el otro 2% tampoco son compromisos más creíbles, sino afirmaciones neutras que no están vinculadas a anuncios de ninguna compañía.
Los deportes están resultando de gran utilidad para entrenar a robots que funcionan mediante inteligencia artificial. Es el caso de este brazo mecánico llamado Ace que ha desarrollado la empresa Sony AI, que planta cara a una jugadora profesional de ping-pong, como puede verse en este vídeo publicado por la revista científica Nature. El tenis de mesa es especialmente desafiante para este tipo de sistemas tecnológicos porque requiere una respuesta muy rápida, una predicción extremadamente precisa de la trayectoria de la pelota y disminuir al máximo la latencia ―el retraso a la hora de procesar la información―. Los creadores de Ace sugieren que los resultados de este experimento se podrán utilizar en otras facetas y superar a los humanos en tareas complejas más allá del deporte.