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“Buenas tardes. ¿Existe la posibilidad de entrar antes de la hora?“. La pregunta que una clienta realizó el pasado verano a través de la plataforma Tripadvisor a los responsables de un hotel situado en la periferia de Madrid en el que se alojaba al día siguiente obtuvo respuesta inmediata. ”Para entrar antes de la hora, que es a las 15:00h, no habría problema siempre que sea a partir de las 12:00 y si la disponibilidad de habitaciones limpias así lo permite. Si la entrada se hiciera antes, tendría un sobrecoste de 23 euros en concepto de early check-in. También puede dejar sus pertenencias en consigna y realizar la entrada más tarde sin ningún coste adicional".

Carlos Martínez es técnico de laboratorio en una industria farmacéutica y tiene 28 años. Cuando se le pregunta por los discursos que señalan a los jóvenes por su presunta falta de compromiso ante el trabajo, responde: “Mi opinión, y en general la de todo mi grupo de amigos, es que si necesitamos una baja por cuestiones de salud es lo que hay, que la empresa no es nuestra vida. Que por más que hagamos no nos lo van a tener en cuenta y cuanto más hagamos, más nos van a pedir para darnos lo mismo”. El joven madrileño agrega: “No voy a heredar la empresa. Igual que para la empresa nosotros somos un número, para mí ella también”. Este profesional se posiciona radicalmente en contra del fraude en las bajas laborales. Tan en contra como de “regalar a la empresa tu tiempo” y que atropellen sus derechos laborales.



Es muy probable que este Mundial cambie para siempre la vida de Lamine Yamal, Rodri Hernández, Mikel Merino y el resto de los 26 jugadores de la selección española que este domingo disputarán la final frente a Argentina. Pero no son los únicos a los que este campeonato les ha cambiado la vida. También ha revolucionado la de Carolina Castellote (Murcia, 30 años), una joven diseñadora que hasta hace apenas unas semanas jamás había prestado atención a un partido de fútbol. En un campeonato en el que el espectáculo no solo ha estado sobre el césped, sino también en las gradas —muy al estilo de los grandes shows deportivos estadounidenses—, con rostros como Rosalía, Penélope Cruz o Javier Bardem apoyando a España desde la tribuna, otra mujer ha acaparado buena parte de las miradas: Claudia Rodríguez, pareja del lateral Marc Cucurella. Y detrás de cada uno de sus comentados estilismos está el trabajo de Castellote, que gracias a esos diseños se ha convertido en uno de los fenómenos virales del torneo.
¿Qué está ocurriendo con el turismo en la milenaria ciudad de Cádiz? ¿Y en Girona? ¿Es realmente Guadalajara una ciudad dormitorio? ¿Por qué Murcia es el paraíso de la natalidad? ¿Cómo Vitoria llegó a absorber más de dos tercios de los habitantes de Álava? Hay muchas formas de ser capital de provincia y hemos decidido detenernos en cinco de ellas para ver si ofrecen soluciones diferentes a los problemas urbanos, territoriales, económicos y sociales que hace ya tiempo pusieron en guardia a estudiosos, instituciones y gobiernos (échese un vistazo a la Estrategia Nacional frente al Reto Demográfico o la Agenda Urbana Española). España sufre unos enormes desequilibrios territoriales, de los mayores de Europa, con la mitad de sus habitantes concentrados en solo el 6% del espacio ocupado. La Fundación Nueva Economía e Innovación Social divide esos desequilibrios en tres grandes bloques: la España abarrotada (las zonas metropolitanas de Madrid y Barcelona, y alrededor de otras grandes urbes como Valencia, Alicante o Málaga); la vaciada (casi la mitad del país tiene una densidad inferior a los 12,5 habitantes por kilómetro cuadrado), y la olvidada, formada por las ciudades medias y pequeñas.

El bus 44 sobresale, incrustado a medias en la pared de un edificio de la supermanzana de Zacamil, una de las colonias más pobladas del distrito de Mejicanos, en el área metropolitana de San Salvador, la capital de El Salvador.






“Mi idea del verano es un verano muy melancólico, muy nostálgico y muy lleno de momentos abrasadores, donde lo único que puedes hacer es estirarte a la sombra de un árbol así, bien frondoso, a pensar sobre tu existencia. O sea, yo tengo una idea muy poco pizpireta, más existencialista, de lo que es el verano para mí”, dice con voz suave Laura Aznar Grau (Barcelona, 25 años). En sus canciones retuerce los estereotipos, juega con las expectativas. Eso es su música: melodías pop y letras crudas, ironía y crítica social envueltas en ritmos pegadizos, con retazos de jotas, coplas y boleros. Le encanta Ethel Cain, fantasea con una colaboración con Carmen París, Amaral o Amaia. Su proyecto, Laaza, comenzó hace cuatro años; entonces cantaba en inglés, tenía el pelo azulmorado y colgaba vídeos en YouTube.
Paula Delgado