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A la una y media de la madrugada, un hombre llamado Rubén circula por la carretera en dirección a su vivienda en Arroyomolinos (Madrid). Es 22 de febrero de 2023, apenas hay tráfico, pero una patrulla de la policía le da el alto. Él para el vehículo pensando que es un control rutinario, cuando, de repente, se ve envuelto en una maraña de golpes e insultos y esos supuestos agentes lo meten a trompicones en su coche. Al mismo tiempo, en su casa, cuatro encapuchados, también vestidos como policías, sacan a su mujer y sus hijos de la cama y los meten en otro coche. Es el inicio de una noche de terror y brutalidad a manos de una banda a la que no le temblaba el pulso para conseguir todo el dinero y las joyas que pudiera. ¿Su límite? Una anotación en un papel en la mesilla de noche de uno de los criminales da una idea de sus expectativas: “Riqueza Éxito - un millón de euros”.

“¡Parecemos malísimas!”, dice Eva. “Como de Black Sabbath”, responde Ale. Eva y Ale son Eva Summers y Alejandra Conde, Dear Joanne. Madrileñas, 26 años, se conocen desde infantil, aunque su amistad, que desembocó en la creación de la banda, se afianzó en bachillerato. “Íbamos juntas a clase en el Menesiano”, apunta Eva (guitarra), “no éramos de la misma pandilla, pero siempre habíamos estado por ahí orbitando, y nuestra amistad empezó a ser más intensa porque teníamos gustos parecidos”. Preferían rock y guitarras a música urbana y autotune. “Las dos hemos partido mucho de la movida por nuestros padres”, recuerda Ale (bajo). “Creo que nos hicimos muy amigas porque vimos que no era algo tan común en nuestra generación. En nuestro curso nadie escuchaba rock”, apostilla Eva.
Rebeca T. Figueroa (Another Artists Agency)
Cristina Serrano
Mikel Andrés
Marina Marco
Enfrentarse periódicamente al escrutinio de decenas de miles de personas puede parecer una terapia de choque para la ansiedad social, pero el cantante Mora (Bayamón, Puerto Rico, 30 años) admite que hacerse fotos con seguidores aún se le hace cuesta arriba. “Lo hago porque sé que lo merecen, pero no lo disfruto”, confiesa. “Puedo estar cantando frente a 50.000 personas y no hay problema, porque no interfiere en mi espacio personal. Pero si estoy caminando por la calle y se me acercan dos, ya empiezo a sudar. Hay gente que quizás puede decir: ‘Este cabrón es un huelebicho’, pero no es que yo no quiera compartir, es que no tengo unas destrezas sociales muy buenas, que digamos”. Por eso, antes de convertirse en uno de los claros protagonistas de la escena reguetón moderna, Mora se situaba cómodamente en la sombra, como arquitecto de algunos de los éxitos que catapultaron a grandes nombres de hoy, como Bad Bunny (Dákiti o La difícil llevan su rúbrica), Karol G (la omnipresente El makinón), Eladio Carrión o Anuel AA.
Realización: Agustina Piriz. Asistente de fotografía: Diego Pérez. Asistente de realización: Lidia Lara. Maquillaje: Fidel Fernández (Another Artists Agency). Coche: Vintage Cars.
Amanece en Nusfjord, una diminuta aldea de pescadores levantada sobre palafitos, aferrada a la rocosa costa de las islas Lofoten, un archipiélago en el norte de Noruega. La luz aquí parece tener sus propias reglas y, en un instante, la aldea se tiñe de un naranja intenso que lo envuelve todo, como si amaneciera con más ganas que en otras partes del mundo. Desde agosto hasta abril, cuando las noches se alargan, otra luz aún más mágica, las auroras boreales, se asoma por sorpresa en noches despejadas, dibujando paisajes tan hipnóticos como etéreos.