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En el tiempo que se lee este artículo la canción More Than A Feeling sonará decenas de veces en las emisoras de rock clásico que se extienden por el mundo. Spotify informa de que el tema suma 1.194 millones de escuchas. Por medir el poderío de este clásico, decir que Nuevayol, de Bad Bunny, la supera, pero no por mucho: 1.453 millones. More Than A Feeling fue el tema estrella del primer disco de Boston (titulado parcamente Boston), publicado el 25 de agosto de 1976, hace medio siglo. Se mantuvo como el debut más vendido hasta que, once años después, llegó Appetite For Destruction (1987), de Guns N’ Roses. Boston emergió como un álbum-milagro elaborado pacientemente durante cinco años por un tipo complejo y enfermizamente perfeccionista llamado Tom Scholz, un ingeniero tecnológico graduado en la Universidad de Massachusetts que trabajaba en la empresa de material fotográfico Polaroid. Después de cumplir su jornada laboral, Scholz se encerraba en el sótano de su casa y, con un estudio casero, pergeñaba prácticamente en solitario y con una tecnología inventada por él uno de los discos más vendidos de la historia. “Siempre he sido un manitas, un constructor, un inventor”, ha dicho en varias ocasiones.
El Gobierno de Donald Trump quiere que el mundo deje de comerciar con Irán. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció este lunes un “ataque financiero sostenido” contra la República Islámica y advirtió a países y empresas extranjeras de que, si mantienen sus vínculos económicos con Teherán, se expondrán a duras sanciones. Washington lleva meses multiplicando las amenazas y advertencias de tinte económico a países de todo el mundo por distintas razones, muchas de las cuales acaban sin consecuencias. Esta vez, en el caso de España, el aviso lanzado a los cuatro vientos desde la Casa Blanca llega sobre una relación comercial venida a menos, que poco tiene que ver con la que existía hace apenas unos años.

Ha llovido mucho desde que el Sputnik lanzara la carrera espacial entre soviéticos y estadounidenses, pero esta generación está asistiendo a una nueva, y tan apasionante, como la que protagonizaron Yuri Gagarin y Neil Armstrong. En este caso, China y Estados Unidos se han citado para pisar el polvo grisáceo antes de 2030. Y aunque ya hay humanos cabalgando hacia la Luna, como vimos en la exitosa misión Artemis 2 de la NASA, la bandera más importante de esta fase es la que posarán las sondas robóticas en el polo sur de la Luna, donde está el verdadero tesoro: agua helada. Pero, tras una década clavando sus planes, los chinos tuvieron que aplazar el domingo el lanzamiento de la misión Chang’e 7. Un simple aplazamiento que puede darle la vuelta a la carrera.
Un día cualquiera en el hospital: no hay camas libres en Psiquiatría y cuatro personas esperan en Observación tras un intento de suicidio. Una chica de dieciséis años está tranquila y trae la explicación hecha: subió una foto suya en bañador y le llovieron burlas y comentarios crueles sobre su peso (siempre hay magníficas personas dispuestas a ello). Se limita a repetir tres palabras, “no puedo más”, y mira lacónicamente a la pared. Cuando por sorpresa le pregunto qué hace los sábados, tarda mucho más en contestar. Antes nadaba. Lo dejó en tercero de la ESO. Los domingos los pasa haciendo scroll en el móvil. No menciona un club, ni un grupo, ni una tarea, ni nadie que la esperara en ningún sitio a ninguna hora.
Ante la saturación de las redes sociales y la visión túnel del algoritmo, plataformas como Patreon o Substack han abierto espacios en paralelo para conectar de otra forma con los seguidores. Promueven fórmulas para financiar a los creadores de contenido basadas en el micromecenazgo, un viejo concepto en internet que ahora sí parece cuajar.
Al Barcelona no le bastaba con el ruido mediático alrededor de Julián Alvarez. También quería escuchar rugir al Metropolitano. Esperaba, en definitiva, algo similar a lo que ocurrió el domingo pasado: el argentino sufrió el escarnio de la afición del Atlético de Madrid. Una pitada sonora que terminó con el club madrileño escondiendo al delantero tras el empate contra el Villarreal. “Se decidió que no se acerque con los compañeros a saludar a la gente, separarlo para que fuera a los vestuarios”, comentó Diego Pablo Simeone. El mismo problema de todo el verano. La misma solución. Ninguna.
Puede que Isabel Peña (Zaragoza, 43 años) sea una de las guionistas españolas con mayor prestigio y mejor carrera: no solo ha coescrito junto al director Rodrigo Sorogoyen todos los largos y las series de este, sino que además ha estado detrás de películas como El llanto, de series como Apagón y La peste, y en el próximo festival de San Sebastián debutará como showrunner con la serie El castillo. Tiene el Goya por As bestas, el respeto de la industria del cine, mañana se estrena en salas españolas su última colaboración con Sorogoyen, El ser querido, que concursó en el pasado Cannes... Y, con todo, en sus respuestas hay muchos sonrojos, un constante quitarse importancia y enormes ganas palpables de pasar inadvertida, algo que imposibilita el éxito de su trabajo y su elevadísima estatura, más de 1,80 metros.
En 2014, Bill Gates quedó prendado de How Asia Works, la obra que situó a Joe Studwell (58 años) como autor de referencia en desarrollo global. Tanto le gustó su enfoque —en especial la idea de un reparto masivo de tierras como fuente de prosperidad en los países emergentes— que hizo obligatoria su lectura para el equipo de agricultura de la Fundación Gates.
En 2011, la Unesco declaró la cultura de los cafés vieneses patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. La descripción oficial decía: “Son lugares donde se consumen el tiempo y el espacio, pero en la cuenta solo aparece el café”. Ciertamente, por muy elevado que sea el precio de la factura, nunca llega a pagar la experiencia completa: el derecho a sentarse durante horas leyendo los periódicos, siempre presentes en los expositores de prensa de madera; el asiento de primera fila a la vida, a la gente y al modo de ser de una cultura; el ritual diario de la tarta y el café de media tarde; el poder escuchar la música de un piano o la orquesta que toca en vivo, el sol que se filtra por la ventana anunciando la primavera, la conversación espontánea con el de la mesa de al lado o la posibilidad de encontrar un amigo, un amor, un confidente.