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Hay portadas sobre temas de los que todos hablan; otras, de asuntos de los que nadie se atreve a discutir. También están aquellas que dan que hablar, las que tratan cuestiones sobre las que jamás pensaste que podrías tener una opinión y las que dan voz a alguien para que cuente lo que nadie ha contado. Las 219 portadas aquí recopiladas contienen todas estas categorías. Desde el primer número, que abordaba el tema del aborto cuando pocos se atrevían a hacerlo, hasta el relato de aquellas horas que Antonio Muñoz Molina compartió con Salman Rushdie, a quien el integrismo quería silenciar para siempre. También están las portadas publicadas en plena pandemia de la covid, que aportaban contenido a la conversación que todos queríamos tener. Y luego está Millás y su biografía de una mosca. Jamás pensamos que su vida nos llegaría a interesar tanto. Así es El País Semanal, la parte del periódico que es revista y la revista que más se asemeja a un periódico.
Quino Petit
Carlos Rosillo
Xavi Sancho, Borja Hermoso, Javier Rodríguez Marcos, Tereixa Constenla y Pablo Ordaz
Paloma Espino
Ernesto Orellana y Marta Carretero
Ruth Benito
Alejandro Gallardo
“España es un país putero”, dice la guionista y productora Isabel Peña. No es una opinión, es una afirmación con los datos por delante de la ONU: España es el primer país de Europa y el tercero del mundo (por detrás de Puerto Rico y Tailandia) en consumo de prostitución. Más del 80% de las mujeres prostituidas en España lo hacen de manera forzada, como corroboran los informes policiales. Y, de hecho, la trata de mujeres con fines de explotación sexual no fue delito en nuestro país hasta 2010. “Lo intuíamos… Quiero decir: España es un país en el que muchas comidas de trabajo acaban en un prostíbulo. Sentíamos que había algo que no se había contado y que nosotros no conocíamos, una pregunta que tenía potencial de ser investigada: ¿qué pasa aquí dentro?”, continúa Peña, colaboradora habitual de Rodrigo Sorogoyen (As bestas, El ser querido) que ahora se ha unido de nuevo a Eduardo Villanueva (tras Antidisturbios) para firmar la serie El castillo (Movistar Plus+). Para crearla partieron del libro de Mabel Lozano, El proxeneta, y continuaron con su propia investigación para centrar la historia en el cambio de siglo, en el momento de las aperturas de los macroclubs de carretera, ese momento de “España va bien” en el que los chulos empezaron a llamarse a sí mismos empresarios de la noche y a hacerse millonarios trayendo bajo engaño a muchas mujeres de Europa del Este o Latinoamérica, que vivían y (aún viven) esclavizadas, secuestradas y que eran las únicas damnificadas en las redadas.
Carmen de Juan (Another Artists Agency)

Barcelona tiene museos de todo tipo, pero también los hay que parecen hechos a imagen de alguien: la obsesión de un coleccionista, la casa de un escritor, el universo doméstico de un arquitecto, una fábrica convertida en galería o una vivienda concebida para cambiar la forma de vivir. A continuación, proponemos 10 lugares para recorrer la ciudad siguiendo no solo sus obras, sino también las miradas que las hicieron posibles. Un decálogo de pistas culturales en la capital catalana alejadas de los circuitos turísticos más habituales.













Viendo lo que está ocurriendo en Francia, me viene a la memoria la célebre frase “Un fantasma recorre Europa” con la que se inicia el preámbulo del Manifiesto Comunista escrito por Karl Marx y Friedrich Engels, publicado por primera vez el 21 de febrero de 1848, en vísperas de las revoluciones liberales y obreras que se produjeron ese año en Francia y otros países europeos. Marx y Engels utilizaron la metáfora del fantasma para describir el miedo y la inquietud que sentían las clases e instituciones conservadoras de la época ante la incipiente lucha de clases entre trabajadores y empresarios dentro del naciente capitalismo.
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Cuento con más de ocho años de experiencia en medios de comunicación especializados en moda, belleza y estilo de vida. A lo largo de este tiempo he desarrollado una amplia experiencia en la investigación y evaluación de productos de consumo, analizando las características que realmente marcan la diferencia entre unas opciones y otras, con especial atención a la experiencia de uso y al valor que aportan al consumidor.
Para elaborar cada contenido, combino la revisión de información técnica, la consulta de fuentes especializadas y la prueba de los productos. Mi objetivo es transformar toda esa información en recomendaciones claras, rigurosas y fáciles de entender, para que los lectores puedan tomar decisiones de compra mejor fundamentadas.







Han pasado 640 días desde que Donald Trump prestó juramento en el Capitolio en un discurso grandilocuente en el que proclamó: “La Edad de Oro de Estados Unidos comienza justo ahora. A partir de hoy, nuestro país prosperará y volverá a ser respetado en todo el mundo”. Casi dos años después, si los sondeos no fallan, está a punto de sufrir una histórica derrota en las elecciones de medio mandato que se celebran el próximo 3 de noviembre debido al descontento de las familias estadounidenses sobre la situación económica. La inflación, los aranceles y la guerra contra Irán explican la gran decepción que se extiende desde una costa a otra de Estados Unidos. Un sentimiento que ha contagiado a las zonas rurales del Medio Oeste y el Sur del país, donde los demócratas no gobiernan desde hace casi un siglo, como Kansas o Mississippi. El malestar de los estadounidenses con la situación económica contrasta con las grandes cifras que sitúan al país como una de las potencias que más crece.
La inteligencia artificial está protagonizando la mayor revolución económica de la historia. Nunca se había destinado tanto dinero en tan poco tiempo a desarrollar una nueva industria, ni siquiera en la revolución del ferrocarril de finales del siglo XIX o en la era de la burbuja de las puntocom. La inversión estimada que los grandes laboratorios de IA hasta 2032 ascenderá a 10,3 billones de dólares, una cantidad que representa el 3,6% del PIB, según un reciente estudio del Stijn van Nieuwerburgh, publicado por la Brookings Institution.
El Mapa de Centros de Datos de Estados Unidos, que recopila la información sobre esta actividad, tiene registrados 5098 instalaciones y proyectos en el país: 3172 operativos, 400 en construcción y 1199 planificados, con una capacidad de 395,1 GW. Se prevé que solo este año, la inversión en IA alcance en Estados Unidos el 1,9 % del PIB, según estimaciones de Goldman Sachs.
El sector está teniendo un impacto evidente en la economía, pero también ha provocado malestar social por los efectos nocivos que suponen estas instalaciones. “La mayor parte del gasto de capital, que este año podría alcanzar los 800.000 millones de dólares, va destinada a la construcción de enormes centros de datos”, remarca Jared Franz, economista de Capital Group. “Este nivel de inversión ofrece un fuerte impulso a la economía estadounidense. De hecho, creo que no estamos valorando en su justa medida el impacto que podría tener el auge de la inteligencia artificial”.
Franz cree que se podría estar infravalorando el crecimiento del PIB entre 0,5 y 1 punto porcentual. Las grandes compañías están inmersas en una alocada carrera de inversiones, que está llevando a la industria a protagonizar algunas a Bolsa más rimbombantes de la historia. Los analistas empiezan a hablar del riesgo de burbuja, con un ecosistema de empresas endeudadas y con estrechos vínculos entre ellas.
Las autoridades, sin embargo, tienen depositadas muchas esperanzas en los robustos aumentos de productividad que supondrá la inteligencia artificial cuando la industria esté plenamente desarrollada.

En los últimos días hemos leído noticias sobre los riesgos de los parques infantiles de caucho reciclado. ¿Cómo de peligrosos pueden ser para los niños? No hay que alarmarse, pero cada vez más evidencia científica muestra que estos entornos contienen sustancias que actúan como disruptores endocrinos, cuya acumulación altera el equilibrio hormonal; aunque por ahora cumplen los límites legales, el principio de prudencia aconseja sustituirlos por otros de tierra o vegetación. Cataluña ya plantea prohibir las zonas infantiles elaboradas con este material, algo que ha incluido en su anteproyecto de ley de residuos, pero ni el Gobierno central, ni las comunidades, ni los ayuntamientos ni la Comisión Europea proponen hacer lo mismo. El sector recuerda que este reciclaje cumple la ley, mientras los expertos critican que la normativa actual es muy laxa y recuerdan lo que pasó con el bisfenol A, cuya cantidad segura se redujo en 20.000 veces.


