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A pesar de la moda actual de decir que la Tierra es plana, nuestro planeta es una esfera achatada o geoide que gira en el mismo plano del Sol y el resto de los planetas. La Tierra está levemente inclinada respecto al plano de giro, lo que explica que haya estaciones en las zonas templadas del planeta. Otra peculiaridad geográfica es que el norte y el sur tienen un límite definido, y este se encuentra en lo que llamamos los polos geográficos. Esto implica que preguntas como “qué hay más al norte del Polo Norte” constituyan un contrasentido. Cosas de la geometría.
El fatídico accidente ferroviario sufrido en la línea Madrid-Sevilla, el segundo en lo que va de año, ha vuelto a poner el foco en el mantenimiento de la red ferroviaria de alta velocidad. Con la cifra de fallecidos y heridos aún sin cerrar y las circunstancias del suceso aún por aclarar, ingenieros y académicos reclaman una revisión de la gestión de la red. Esta ha multiplicado su tráfico mientras la conservación quedaba en un segundo plano: España ha preferido estrenar kilómetros de alta velocidad antes que cuidar la solidez de las vías, la señalización y los sistemas en los corredores ya operativos, coinciden varios de los expertos consultados. Entre 2018 y 2022, España dedicó a mantener su red de alta velocidad unos 240 millones de euros al año, el 16% de lo que gastó en ella; los otros 1.240 millones se fueron a obra nueva, según la Comisión Europea. En Francia y Alemania, lo destinado a mantener, renovar y mejorar las líneas existentes ronda un tercio del gasto total.
En el accidente ferroviario de Urda han fallecido al menos 68 personas y todavía hay varias decenas de heridos. El final del incidente es un choque violento entre el tren AVE de Renfe y un Iryo detenido. ¿Pero qué había pasado antes? En su primera comparecencia, el Ministro Óscar Puente ha hablado de una “inexplicable” orden de reanudar la marcha con normalidad dictada desde el Centro de Control de Adif. Pero las informaciones ya disponibles apuntan al menos tres problemas.
En la realización de esta información se han utilizado agentes de inteligencia artificial para calcular las velocidades de los trenes y su posición aproximada. Los datos de geolocalización de trenes de Renfe proceden de los datos que publica la operadora en tiempo real y su histórico ha sido recopilado por la página web Retrasómetro. Iryo no publica datos de la geolocalización de sus trenes: su recorrido se ha estimado a partir de la mediana de las distancias recorridas por los trenes Renfe anteriores. También se ha asumido como momento de frenado alrededor de las 8.30 (hora teórica de caída del LZB) y como lugar, el del impacto.
El Gobierno de España apuntó este miércoles a un error humano como causa del choque entre un AVE de Renfe y un tren de Iryo en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, que causó al menos 68 muertos y 58 heridos de distinta consideración tras una colisión a la altura de la localidad toledana de Urda.



Pedí un café en la cafetería del tren a Sevilla. La camarera me lo sirvió. Otro camarero pregonó que estaba listo un sándwich mixto para alguien. Es lo último que recuerdo. Noté un empujón brutal del que no me acuerdo bien y sentí un golpe en la cabeza mientras me preguntaba qué pasaba. Después me vi en el suelo del vagón, en el otro extremo de la cafetería. Alguien dijo que era un accidente y eso me hizo reaccionar y comprender lo que me pasaba. Lo primero que pensé es que estaba bien, que no tenía nada roto, que me podía mover y hablar. Lo primero que pensé fue en llamar a mi mujer para informarla, pero me di cuenta de que había dejado el teléfono en la barra y había salido despedido. Por un milagro que aún no entiendo el móvil apareció a mi lado. Estaba lleno de sangre. Ahí caí en que estaba herido. “Un rasguño”, me dije. Y me lo creí. Con la voz más tranquila del mundo llamé a mi mujer y le conté lo que había sucedido, pero que a mí no me pasaba nada.

Los 23 minutos de fallos en el sistema de seguridad ferroviaria LZB y decisiones inexplicables tomadas en el centro de control de la circulación de Adif, que desembocaron este miércoles en una nueva tragedia ferroviaria en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, dejan cabos sueltos que tendrán que atarse en la doble investigación abierta: la policial que lidera el juzgado de instrucción número 2 de Orgaz (Toledo) y la técnica que recae en la Autoridad Administrativa Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes ferroviarios, marítimos y de aviación civil. Una de las cuestiones que requiere respuesta es si el LZB alemán de los años 90 está obsoleto o funciona con las mismas prestaciones que el más moderno ERTMS.

En el colegio público de Urda, habilitado para atender a los familiares de las víctimas del accidente ferroviario, los nombres se leen en voz alta y cada uno se convierte en una espera insoportable. Los familiares pasan del polideportivo a una sala del centro. Una voluntaria de Protección Civil comienza a leer: “Miguel, Marina, Ignacio, Emilio”. Todos escuchan pendientes de cada sílaba, con el corazón en un puño y la respiración contenida. “Es solo una lista para hablar individualmente con los familiares de las personas afectadas”, explica la voluntaria. Pero no. Es la lista de los fallecidos. Un mazazo que acaba con horas de incertidumbre para dar paso ahora al vacío.

La campaña ha dado un vuelco. La tragedia ferroviaria de Toledo ha irrumpido como un cisne negro en la precampaña electoral cambiándolo todo. El accidente, que dejó al menos 68 fallecidos y 77 heridos, el segundo mortal en la alta velocidad española en apenas nueve meses, ha dado una sacudida al tablero cuando faltan solo 31 días para las elecciones generales del 29 de noviembre. Nada será igual ya después del siniestro, admiten en las cúpulas de todos los partidos políticos, obligados a recalcular sus estrategias y sus agendas para adaptarse a la catástrofe. El Gobierno, el principal responsable de la red ferroviaria, está en shock por una tragedia que se le sitúa en el peor escenario político posible en plena contienda electoral y que pone en el punto de mira al ministro de Transportes, aunque Pedro Sánchez mantiene de momento el apoyo a Óscar Puente. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, mantuvo ayer un tono institucional y evitó pedir dimisiones por respeto a las víctimas, pero la presión irá en aumento. Vox se lanzó al ataque señalando a Sánchez como responsable y hasta Frente Amplio endureció el tono pidiendo responsabilidades políticas.
Se acabó el colegueo de Broncano y sus coleguitas con los candidatos más afines. Y los chascarrillos cómplices de Motos y sus hormigas con los suyos. Se terminaron las piruetas con la IA de los malotes de los partidos ensalzando a sus propios líderes y humillando a los rivales. Se acabaron los bailes arrítmicos de Sánchez en sus mítines. Y los juegos de palabras autoboicoteados por Feijóo en los suyos. Podría seguir pasando revista a todas las siglas, pero aquí lo dejo, porque, por supuesto, nada de eso ha terminado ni va a terminar ni siquiera estando aún caliente el ADN de las víctimas de los trenes de Toledo en las vías. Abascal y sus esbirros ni se han molestado en disimular y ya le han echado los muertos a la cara al Gobierno antes siquiera de ser identificados por sus deudos. Y al resto, les falta cinco minutos para usarlos como munición partidista y enzarzarse a hostias con ellos. Todo lo más, dejarán pasar el puente de Todos los Santos y Difuntos, macabro capricho del calendario, para volver a los zascas, al jijí-jajá y a las consabidas gamberradas de la IA insultando la inteligencia del votante, no sea que los tachen de boomers trasnochados, el nuevo sambenito para todo.