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El título lo consiguió en junio, pero la deuda lo acompañará hasta este otoño. Marcos Martínez paga 363 euros al mes desde octubre de 2024 para saldar los 8.700 euros —con intereses— que le costó su posgrado en Producción Ejecutiva de Proyectos Audiovisuales en una escuela superior de entretenimiento de la Comunidad de Madrid. “Ante la escasez de oferta pública y la necesidad de encontrar salidas profesionales rápidas, me decanté por esta opción pidiendo un crédito al banco”, explica el joven de 25 años. En la región, la demanda por habitante de préstamos para estudiar ha crecido un 61,5% desde 2020, al pasar del 9,1% al 14,7%, lo que supone un aumento de 5,6 puntos porcentuales. Es la tercera autonomía con mayor solicitud de financiación académica, solo por detrás de Navarra y Cataluña, con un importe medio de 18.100 euros, según la Asociación de Usuarios Financieros.

“Estudiar no debería ser una carrera de obstáculos”. Así define Zusel Pimienta su día a día para ir a la universidad. Ella es una estudiante de 55 años de tercero de Psicología en el Campus de Puerto Real de la Universidad de Cádiz (UCA), madre de un bebé de seis meses y de un adolescente de 12 años, que todas las mañanas vive una odisea para acudir a clase y una yincana para regresar a su casa. “Conciliar la maternidad con la formación universitaria ya supone un esfuerzo considerable, pero cuando a esa realidad se suma una red de transporte limitada, el desafío se multiplica”, precisa. El transporte público del Consorcio de la Bahía de Cádiz es el principal dolor de cabeza del alumnado del Campus de Puerto Real, algunos destinos no tienen rutas por la tarde, en otros ni siquiera hay trayectos directos… Carencias que obligan a los universitarios a buscar otras vías de transporte, pasando largas horas de espera o, directamente, a tener que alquilar habitaciones para dormir a media hora de donde residen.


Badia y Fatima charlan en la escalera del teatro de Béziers (34.500 habitantes) mientras la hija de una de ellas trastea con el móvil. Una marroquí, la otra argelina. Solo una lleva el velo. Es ramadán. Y también la semana blanca escolar. Ayuno y vacaciones intermedias. Dos acontecimientos que entrelazan el Islam y el sistema educativo laico y republicano francés, que en los últimos años ha dado muestras de fricción en esa convivencia democrática. Fatima lleva cuatro años en Béziers, la ciudad más antigua de Francia, una de las más pobres y, también, más inclinadas a la derecha. “¿El alcalde? Es un tío genial. Me encanta lo que ha hecho en la ciudad. Y además es de Orán, como yo". ¿Y qué me dices su posición sobre la inmigración? “Uy, no me hagas hablar de política”.




Estimado señor Feijóo, nos dirigimos a usted públicamente como supervivientes de abusos sexuales en la Iglesia católica. Aunque nuestros agresores fueron depredadores sexuales que abusaron de multitud de menores durante décadas, no se les pudo juzgar porque, cuando tuvimos la fortaleza de denunciar los hechos, estos habían prescrito.
El Desafío Semanal es un reto con diez preguntas sobre informaciones publicadas durante los últimos siete días en los distintos canales de EL PAÍS. Anímate a resolverlo cada viernes y déjanos tus observaciones en los comentarios o escribiendo a juegos@elpais.es. También puedes sugerirnos alguna pregunta (con sus opciones) y valoraremos publicarla.

El Museo Egipcio de Barcelona es un verdadero hogar para los que sueñan con el viejo país del Nilo. Exhibe una bonita colección de antigüedades faraónicas, ofrece exposiciones y cursos y organiza actividades tan simpáticas como Momificación en familia, siempre en sábado. Dirige el centro, dependiente de la Fundación Arqueológica Clos, la egiptóloga Maixaixa Taulé (Barcelona, 57 años), que es también miembro de la misión que excava el yacimiento de Sharuna (el-Kom el-Ahmar Sawaris), antigua Hut-nesut, en el Egipto Medio, en la orilla oriental del Nilo. Taulé, que recibe en su despacho ante una imagen de un beduino besando a un camello, cree que ella es poco fotogénica pero su rostro no desentonaría entre los retratos de El Fayum.


Sentir hambre puede modular nuestro estado de ánimo. Diversas investigaciones han demostrado que el hambre puede volvernos más negativos, más irritables e, incluso, más agresivos. El impacto emocional del hambre puede tener, incluso, un efecto sobre nuestras decisiones. Así lo demostró un estudio israelí de 2011 que dio nombre al conocido como “efecto del juez hambriento”. Lo que vieron los autores del estudio es que la severidad de las sentencias dictadas por los jueces se endurecía a medida que se acercaba la hora del almuerzo, para luego volverse significativamente más indulgentes después de la pausa para la comida y el descanso. Esta relación tan estrecha llevó incluso a la invención de un término en inglés para hacer referencia a este fenómeno, hangry —una combinación de hungry (hambriento) y angry (enfadado) —, que se coló en enero de 2018 en el Diccionario de Oxford.
“Te seguiría como un perro hasta el fin del mundo” es una de las frases que ha puesto el nombre de Heathcliff en boca de adolescentes y jóvenes de todo el mundo cuando, realmente, la primera vez que se mencionó a este personaje fue en 1847. De hecho, en la novela en la que concibe originariamente a este personaje, esta frase no tiene lugar, del mismo modo que Drácula nunca dijo en la obra de Bram Stoker “he cruzado océanos de tiempo para encontrarte”. Quizás, parte de las personas que acuden ansiosas al cine para ver a dos de los actores del momento —Jacob Elordi y Margot Robbie—, viviendo “la mayor historia de amor jamás contada”, no habían leído el libro de Emily Brönte. Sin embargo, a juzgar por las múltiples teorías y análisis sobre el tráiler de la película que inundaron las redes sociales antes de que se estrenase, parece que muchos jóvenes no solamente son perfectamente conscientes de la existencia de la obra original, sino que además la han leído e incluso la admiran profundamente.
La violencia machista sigue acabando con la vida de las mujeres a pesar de décadas de leyes, políticas y compromisos institucionales. Este martes fueron asesinadas tres en Miranda de Ebro (Burgos) y resultaron heridos dos niños por un incendio provocado supuestamente por la expareja de una de ellas, un hombre con graves antecedentes de violencia de género.
Mientras pitaba la cafetera, aludieron en la radio a alguien que había enfermado gravemente al sumergirse en las aguas del Támesis, contaminadas por los orines altamente tóxicos de las ratas británicas. Si las ratas existen, pensé, tienen que mear en algún sitio, pobres (procuro hacerme cargo de las necesidades de todos los seres vivos), pero habrían podido elegir otro. Nada más antiliterario para comenzar el día que hacerse cargo de las miserias fisiológicas de ese mamífero, que, por otra parte, no son muy diferentes de las nuestras. Bajé el volumen por si se les ocurría decir algo parecido del Danubio o del Sena o del Rin, ríos a los que uno se ha asomado con una sumisión romántica que quizá no se merecían. Ríos, incluso, en los que uno se ha suicidado imaginariamente. Virginia Woolf, que se suicidó de verdad, eligió sin embargo el Ouse, un río doméstico y apacible, lejos de la monumentalidad de los ya mencionados. Esa modestia paisajística y rural contrasta con el peso simbólico que terminó adquiriendo su muerte en la historia de la literatura. No sabe uno cómo acertar.