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Artemis 2 ya está en el espacio. La primera jornada de la misión encadena una intensa serie de pruebas destinadas a certificar la idoneidad de la nave Orion para llevar astronautas a otro mundo. Es algo que ni la NASA ni ninguna otra agencia espacial ha hecho desde que, en 1972, concluyó el programa Apolo de viajes a la Luna. A partir de entonces, ningún vuelo espacial tripulado nunca se había vuelto a alejar más de unos cientos de kilómetros de la superficie de la Tierra.
En una época en la que abundan los hechos históricos, no hay muchas fechas que queden impresas en los anales. El 2 de abril de 2025 es uno de ellos. Ese día Donald Trump sacudió el tablero geopolítico mundial, cambió las reglas comerciales construidas a través de cuidadas relaciones diplomáticas desde la Segunda Guerra Mundial y provocó un cambio en las cadenas de suministro globales. El presidente de los Estados Unidos zarandeó al planeta con aranceles generalizados del 10% y de hasta el 50% para aquellos países con los que Estados Unidos mantuviera un mayor déficit comercial. “Nuestro país ha sido saqueado, expoliado, violado y robado”, lanzó el republicano para justificar el giro comercial. El bautizado como Día de la Liberación cambió el mundo, pero no como el líder de la primera potencia mundial esperaba.
La elevada inflación y el fuerte tirón del mercado laboral provocaron que los salarios españoles se quedaran a la cola de Europa en ganancia de poder adquisitivo el año pasado. Según la estadística de costes laborales publicada esta semana por Eurostat, la hora de trabajo en España se pagaba en 2024 a 18,9 euros y a 19,5 euros en 2025, un avance del 3,2%. Eso supone que solo superó en medio punto porcentual a la inflación media del año pasado (2,7%). Es el resultado más discreto de los Veintisiete, junto con los de Dinamarca (0,6 puntos) y Francia (0,8), pero hay que tener en cuenta que este registro está muy marcado por lo que los economistas denominan efecto composición. Es decir, que la variación de la estructura del mercado laboral afecta al resultado estadístico. Y en momentos de crecimiento del mercado laboral —España sumó medio millón de nuevos trabajadores el año pasado, el país que más contribuyó al empleo en la UE— esto lastra el crecimiento del salario medio porque las nuevas incorporaciones suelen hacerse en la parte baja de la estructura salarial.
España logró cumplir con sus compromisos presupuestarios en 2025, pese a que no todas las Administraciones públicas mejoraron su saldo. Las comunidades autónomas han sido el subsector donde el desfase entre ingresos y gastos más aumentó el año pasado, llegando a multiplicarse casi por dos: pasó de suponer un 0,2% del PIB en 2024 a engordar hasta el 0,39%. O, lo que es lo mismo, de ampliar sus números rojos de los 3.235 millones a los 6.650. Todo ello en un contexto enrarecido en materia de estabilidad presupuestaria, pues en los últimos años el Congreso ha tumbado en repetidas ocasiones la senda fiscal del Gobierno en la que se establecen los objetivos de déficit y deuda que tienen que respetar las comunidades cada ejercicio.
El gigante alemán de la industria militar Rheinmetall está interesado en comprar la española Escribano Mechanical & Engineering (EM&E). Según indican fuentes conocedoras al tanto de las conversaciones a EL PAÍS, la compañía está considerando una oferta en torno a los 2.500 millones de euros para hacerse con la compañía de la familia Escribano tras la fallida integración con Indra. De concretarse, EM&E habría multiplicado por 25 su valor respecto a los 100 millones que valía en 2021 y se cotizaría en más del doble respecto a hace un año, cuando saltó a los medios de comunicación la intención de Indra de hacerse con la empresa. En ese entonces, la valoración de EM&E rondaba aproximadamente los 1.000 millones.
Amb la primavera recent esclatada, tornem a les recomanacions estacionals de bars i restaurants per descobrir a Barcelona. La majoria són nous, com el Bar Dijous, el segon Alegria, el traspassat Veracruz o el mexicà Salsa; però també parlem de clàssics com La Taverna del Clínic, que celebra vint anys. De destacable, que la cuina catalana segueix a l’alça i que la joventut menja macarrons i croquetes sense complexes, però també fricandó, escudella i capipota. Hi ha fins i tot qui es proposa mantenir l’escudella a l’estiu, igual que els asiàtics segueixen fent ramen. Diríem que són optimistes, però sempre hi ha hagut qui menja sopa tot l’any.
El repunte del petróleo y la creciente volatilidad en los mercados financieros tras la escalada del conflicto con Irán han devuelto a los inversores a un terreno incómodo que creían haber dejado atrás antes del inicio de la guerra. Sin que todavía exista un deterioro macroeconómico evidente, los movimientos recientes en precios de la energía, bonos y bolsas reflejan un cambio en las expectativas ante la posibilidad de que un shock geopolítico vuelva a transmitirse con fuerza a la economía global. La reacción inicial de los mercados ha sido coherente con episodios de tensión energética. El precio del crudo ha registrado subidas intensas en un corto periodo de tiempo, mientras que las bolsas han mostrado episodios de corrección y aumento de la volatilidad. En paralelo, las rentabilidades de la deuda pública han tendido al alza, reflejando tanto mayores expectativas de inflación como una prima de riesgo adicional asociada a la incertidumbre. El dólar, por su parte, ha actuado como activo refugio, reforzándose frente a otras divisas, incluido el euro.
El pasado día 22, los informativos de Israel se llenaron de imágenes de heridos, ambulancias y casas sin muros. En apenas dos horas, dos misiles lanzados desde Irán habían impactado directamente en las localidades de Arad y Dimona, corazón además del programa armamentístico nuclear de Israel. Dejaron casi 200 heridos y la certeza de que el azar impidió una masacre, al no dar directamente en un edificio. En un país con alertas a móviles, sirenas antiaéreas y un sistema de defensa antimisiles con un 90% de efectividad -según el ejército-, el fracaso en interceptar dos misiles seguidos generó preocupación y, enseguida, preguntas sobre la capacidad de librar una “guerra de desgaste” con Irán, más larga y amplia que la de junio pasado, de 12 días. El ejército acabó reconociendo que no eran misiles especiales, sino que intentó derribarlos con una versión modificada de un sistema más barato y accesible (Honda de David), en vez del Arrow 3, originalmente diseñado para disparos como ese, desde 2.000 kilómetros.
Sobre el papel, todo está saliendo a pedir de boca: más de 500.000 entradas vendidas en tiempo récord y lleno previsto para 11 conciertos. Si todo sale como está planeado, Shakira convertirá el próximo mes de septiembre (los días 18,19,20, 25, 26 y 27) y en octubre (2, 3 , 4, 10, 11) en el Iberdrola Music, un recinto ubicado en el madrileño barrio de Villaverde, en un homenaje a la música latina. Lo hará de la mano de Live Nation, la promotora dueña de Ticketmaster. Está preparando un despliegue sin precedentes en forma de una ciudad paralela creada bajo el concepto de Es Latina, que convertirá la llegada de la cantante en un festival abierto 12 horas al día y que contará con comida, música y actividades de todo tipo. El espacio llevará el nombre más simbólico posible para un artista colombiano: Macondo Park. “Estos conciertos serán algo nunca visto antes en España”, ha asegurado recientemente la propia Shakira. Pero no todo son buenas noticias, pues el Ayuntamiento de Getafe y los vecinos de Villaverde están dispuestos a poner sobre la mesa todas las objeciones que tienen sobre un lugar que, entienden, no está acondicionado para eventos de este tamaño.
La gasolina sigue más cara que antes del inicio de la guerra en Oriente Próximo en cuatro de cada cinco gasolineras españolas. El diésel, en todas. Los españoles que han repostado durante la Semana Santa, la mayor Operación Salida del año, se han encontrado con los carburantes más caros que antes del conflicto: la gasolina costaba este miércoles un 5% más que el 27 de febrero y el diésel, un 30% más. No son los precios más altos del último mes: la gasolina llegó a subir un 23% y el diésel hasta un 37%, y solo se contuvieron con la rebaja fiscal que aprobó el Gobierno mediante decreto-ley el pasado 20 de marzo, que redujo el IVA de los combustibles del 21% al 10%.