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La tributación sobre la riqueza en España ha dado un giro inédito en los últimos años. Durante más de una década, las competencias autonómicas en el impuesto sobre el patrimonio dejaron un escenario territorial muy dispar, con la Comunidad de Madrid como gran polo de atracción de las fortunas más altas gracias a una bonificación autonómica del 100%. Sin embargo, la intervención del Gobierno central a finales de 2022, mediante la creación del impuesto temporal de solidaridad de las grandes fortunas, fijó un suelo tributario estatal para frenar esa carrera a la baja entre territorios. Un estudio publicado este martes por el World Inequality Lab revela que el plan ha cumplido el propósito inicial de neutralizar la movilidad de los altos patrimonios entre autonomías. La otra cara de la moneda es un aumento de la ingeniería fiscal. Es decir, los ricos ya no se mudan a territorios de baja fiscalidad, pero rediseñan su patrimonio para aprovechar al máximo las exenciones que permite la ley.

Hace ya una década, Andorra decidió poner fin al secreto bancario. El país transpirenaico cerraba una larga época en la que su economía se vertebró bajo su condición de paraíso fiscal para entrar en una nueva era en la que quería potenciar su industria turística y sacar partido de un sistema tributario muy laxo para atraer empresas. La semana pasada, el Gobierno puso la guinda al pastel al cerrar un acuerdo de asociación con la Unión Europea que le da acceso al mercado interior comunitario. Sin embargo, el pacto se cierra en medio de una gran contestación social por el encarecimiento de la vivienda y con unos sondeos que señalan una victoria en las elecciones de 2027 del actual primer partido de la oposición, que está en contra de este acuerdo con la UE.
El desafío de Flávio Bolsonaro al resultado de las elecciones brasileñas que otorgaron un cuarto mandato al presidente Luiz Inácio Lula da Silva no duró ni 24 horas. El candidato ultra renunció este lunes a pedir la anulación de los comicios, como había proclamado la noche electoral tras no reconocer los resultados. Ahora se resigna a ejercer como líder de la oposición, tras consultar con su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, en prisión domiciliaria por tentativa de golpe de Estado. “Las elecciones terminaron, pero la lucha por un país diferente continúa”, afirmó en una declaración distribuida por su equipo. Lo curioso es que Bolsonaro rectifica su desafío al triunfo de Lula poco después de que recibiese el único apoyo significativo en su denuncia: el del presidente estadounidense, Donald Trump.
La noche en que Luiz Inácio Lula da Silva ganó su cuarto mandato, entre ministros veteranos y viejos y nuevos aliados del Partido de los Trabajadores, había un hombre que no se despegaba del presidente y que casi nadie fuera de Brasil sabría reconocer. Llamaba la atención por su sonrisa grande y blanca y por ser el único vestido con la camiseta amarilla de la selección. Era André Janones, un diputado convertido en general de un ejército digital sin el que no se entiende la remontada histórica del domingo. Un antiguo cobrador de autobús que llevaba tres semanas dando órdenes por WhatsApp a casi 11 millones de brasileños para domar el algoritmo y que la comunicación digital de la izquierda diera, en unos días, el salto que no había dado en años. “Quiero llamar al nuevo personaje de esta campaña, nuestro general Janones”, dijo Lula desde el escenario de la avenida Paulista al celebrar su inesperada victoria. “Un abrazo, general”. La multitud respondió en coro: “¡Janones, guerrero del pueblo brasileño!”.
Justin Pearson está jugando una partida en la que marcaron las cartas a favor de su rival cuando ya habían empezado a jugar.

El genocidio contra los palestinos es también una historia de saqueadores empeñados en borrar a un pueblo de la historia y de archivistas surgidos de la necesidad de proteger ese legado. “Ha sido una batalla continua: nosotros archivando y ellos saqueando”, dice Amer Shomali, director del Museo Palestino (Birzeit, Cisjordania), con relación al expolio de archivos nacionales, colecciones privadas y materiales de intelectuales palestinos desde 1948. “Pero el archivo digital está diseñado de tal manera que es imposible de destruir. Incluso si bombardean el museo, el archivo sobrevivirá”, explica por videollamada con el aplomo de saber que hay copias de este repositorio bien salvaguardadas.
El PP no va a dejar pasar los disturbios del fin de semana pasado en Barcelona, cuando un grupo de jóvenes vandalizaron y robaron en 23 comercios y provocaron 33 incendios convocados a través de las redes sociales. La policía detuvo a 128 personas, de las cuales más de la mitad son menores de edad, y todavía se desconoce quién está detrás de la convocatoria. Génova da el máximo relieve a estos incidentes, hasta el punto de que Alberto Núñez Feijóo va a convertirlos en un eje de su campaña en el corto plazo, según avanzan fuentes de la dirección popular. El líder del PP viaja este miércoles a Barcelona, donde se reunirá con los comerciantes afectados.

Se apellida Mustafa, pero es casi decorativo. Según el Instituto Nacional de Estadística hay otros 60 Abdellah en Ceuta, y si alguien necesita precisar que se refieren a él, bastan dos palabras a las que está indisolublemente unido: Sidi Embarek. Su barrio, en la periferia ceutí, del que es presidente vecinal desde 2022, donde levantó el campamento solidario de mujeres y niñas más grande tras el cruce masivo de migrantes. Ahora Abdellah recupera de cierta manera su apellido, porque así es como figurará en las papeletas como candidato al Senado por Ceuta en las próximas elecciones del 29-N.

Los camellos que rodean a la jaima de Muamar El Gadafi en Trípoli (Libia) son solo un espejismo. “Dios mío”, exclama José María Aznar, entonces presidente del Gobierno (1996-2004), cuando ve a Najar el Jayed, El Rayo del Líder, un purasangre enjaezado que le acaba de regalar Gadafi (2003). El caballo acaba en España, como ocurre años después con la silla de montar con la que Gadafi agasaja a José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011). El listado de los obsequios recibidos por el expresidente socialista está ahora en el centro de la polémica: el magistrado José Luis Calama ha solicitado a Patrimonio Nacional que le remita el inventario completo tras encontrar joyas en la caja fuerte del despacho del exlíder del PSOE durante la investigación del caso Plus Ultra. Zapatero las atribuye a un obsequio personal del monarca saudí Abdalá Bin Abdulaziz Al-Saud. Pero el registro oficial de los regalos recibidos por los expresidentes del siglo XXI, al que accedió este diario en aplicación de la ley de transparencia, no las recoge. En contraste, sí muestra una mezcla de objetos de lujo y diseñados para sorprender o para retratar una época.