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El Santander ha ganado entre enero y septiembre 12.405 millones de euros, un 20% más que en el mismo periodo del año anterior. La cifra, sin embargo, está algo alterada, por las plusvalías generadas por la venta de su negocio polaco de 1.895 millones, compensadas por los 666 millones en costes derivados de las adquisiciones del banco TSB en Reino Unido y del estadounidense Webster, que ha ejecutado en los últimos meses. Sin contar estos efectos extraordinarios, las ganancias en estos nueve meses serían de 11.176 millones, un 16% más.
El Likud, el partido del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha acusado a los partidos árabes de “robar las elecciones”. La formación afirma que ha presentado “cientos de testimonios y pruebas” a la policía y las autoridades electorales de fraudes que habrían sido cometidos “en numerosos colegios electorales árabes”. Los partidos árabes —la coalición de izquierdas Lista Conjunta y el islamista moderado Ra’am— se han convertido en la llave para que uno de los dos bloques que se disputan el Ejecutivo pueda formar Gobierno, después de casi duplicar sus escaños con respecto a las anteriores elecciones, de 10 diputados en el Parlamento saliente a 19, según el último recuento de votos (85%). El Likud logra 26 diputados y Yashar!, el principal partido de oposición, encabezado por el general retirado Gadi Eisenkot, 21. En total, la coalición de partidos favorables a Netanyahu logra de momento 53 escaños de los 120 totales del Parlamento. El bloque que se opone al primer ministro está aún más lejos de la necesaria mayoría de 61. Solo ha logrado 46 escaños.
Un día después de las elecciones legislativas no está nada claro quién será el próximo primer ministro de Israel, pero lo que nadie discute es que entre los vencedores claros de las votaciones están los partidos árabes, que lograron una movilización ciudadana histórica y ponen al bloque judío anti-Netanyahu ante un dilema muy complicado: echar al actual Gobierno o seguir despreciando el voto de esta parte de la sociedad.