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El autorretrato constituye, en la historia de la pintura, una práctica fascinante: el pintor se utiliza a sí mismo como modelo y se observa atentamente. ¿Con qué objeto? Imposible dar una respuesta sencilla a este recurso que puede cumplir funciones de lo más variadas. Desde el deseo de fijar un hic et nunc, un aquí y ahora del artista en plena potencia de sus facultades (un bellísimo Durero en torno a los 28 años) hasta la obsesión de Rembrandt por reparar en su rostro las sacudidas del tiempo a lo largo de su vida. O bien pensemos en Frida Kahlo presentando las heridas del cuerpo como baluarte de un sufrimiento escondido que se desea hacer público. O bien mostrar el propio rostro como un muñón del ser irreconocible, como hizo Francis Bacon. Sin olvidarnos del autorretrato como entrenamiento, como ejercicio de taller que permite el libre aprendizaje del cuerpo humano


La cocina vegetariana no tiene nada de nuevo: aunque la industria alimentaria ofrezca actualmente cientos de soluciones para veganizar nuestras comidas –desde quesos a calamares, pasando por bacon– llevamos prescindiendo de la carne y el pescado desde hace cientos de años. De hecho, lo de comer proteína animal en casi todas las comidas es algo muy nuevo.



Antonio Méndez, viajero del coche 5 del Iryo: “De pronto, sentimos como si atropelláramos algo, una sensación de subir y bajar, como si pasáramos un bache o un badén, e inmediatamente después empezó a temblar el coche de izquierda a derecha. Nos agarramos a los asientos porque parecía que íbamos a volcar”. Varios viajeros de este tren coinciden: antes de empezar a bailotear como consecuencia del descarrilamiento, todos sintieron una suerte de bache.
Kiko Llaneras, Daniele Grasso y Brenda Valverde Rubio
Ruth Benito
Fernando Anido
Carmen Castellón y Jacob Vicente
Yolanda Clemente
Julio Núñez y Javier Galán
Está la complexión atlética, permanece la figura espigada (1,97 metros) que tanto le benefició en las canchas de balonmano, donde fue seis veces campeón de Europa con el Barcelona además de dos veces medallista olímpico, pero en el rostro de Iñaki Urdangarin (Zumarraga, Gipuzkoa, 58 años) se aprecian también los casi 1.000 días que pasó en prisión. Entre 2018 y 2024, el entonces marido de Cristina de Borbón cumplió condena por un caso que adoptó el nombre del instituto que presidía, Nóos, una trama de desvío de fondos públicos que tuvo un efecto corrosivo en la imagen de la Monarquía durante el reinado de Juan Carlos I y que contribuyó a su abdicación en junio de 2014.

La inteligencia artificial nació en los años cincuenta cuando un grupo de pioneros se preguntó si podrían hacer que sus ordenadores “pensaran”. Después de 70 años, algo tremendo ha ocurrido: las redes neuronales resuelven tareas cognitivas. Durante 300.000 años, esas tareas fueron un monopolio en exclusiva de seres vivos. Ya no. No es controvertido: es un hecho. Y ha ocurrido de golpe. El aprendizaje automático con redes neuronales ha resuelto problemas que eludieron a las máquinas durante décadas:
Europa por fin tiene un líder, lástima que sea canadiense, pero nadie es perfecto. Me refiero a Mark Carney, primer ministro de Canadá, que en Davos hizo un discurso contra Trump que ha causado sensación. No es que fuera Martin Luther King, pero allí dices que los ricos deben pagar más impuestos y pareces el Che Guevara. Bueno, en todas partes ya es tan fácil pasar por comunista que hasta gente de derechas debe andar con cuidado. Para que se entienda en términos españoles, Carney no es un detestable sanchista: estudió en Harvard y Oxford, trabajó en Goldman Sachs, presidió el banco central canadiense y el inglés. En fin, un Draghi norteamericano, una derecha liberal, práctica, decente y sensata (pero, por acabar el razonamiento, recuerdo que es el líder del centro-izquierda canadiense). Sin embargo, estos señores, antes respetables, ahora son marcianos. De hecho, al escucharle uno se pregunta cómo es que nadie lo había dicho antes, son cosas de sentido común. No es por quitarle mérito a Davos, con lo que cuesta ir allí, pero algunas de estas cosas yo ya las había oído en el bar. La frase clave del discurso no era una cita de Tocqueville: “Si no estás en la mesa, estás en el menú”. Es un mensaje que habla a muchos niveles de cómo actuar ante Trump y su tropa de bárbaros.