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Escuchó sus primeras palabras viendo la telenovela mexicana Marimar y, desde entonces, supo que quería aprender aquella lengua extraña. Gloria Ane acaba de empezar su máster en Filología Hispánica en la Universidad Félix Hopuphoüet Boigny de Abiyán, en Costa de Marfil, pero es solo una de los 3,5 millones de estudiantes de español en África subsahariana, una cifra que se ha más que doblado desde 2014, cuando se contabilizaban 1,3 millones. La demografía, la pujanza de las músicas y el cine latino, el fútbol como fenómeno global y las migraciones, unido al declive del prestigio del francés, están permitiendo que el español gane terreno en África. El pasado 10 de junio se inauguró la nueva sede del Aula Cervantes en Abiyán y ya se prevé inaugurar otra en Camerún, que, con 1,2 millones de estudiantes, es el quinto país del mundo en número de alumnos.


Cartagena de Indias es la perla del Caribe colombiano, la visita inexcusable, la ciudad que por sí sola justificaría un viaje a Colombia. La joya, junto con La Habana y San Juan de Puerto Rico, de la arquitectura colonial en América. Pero no es oro todo lo que reluce. El turismo masivo también llegó hace tiempo a esta ciudad y con él, los engaños, los precios desorbitados y la búsqueda del dólar del turista a toda costa. Estos son algunos consejos que te pueden venir bien si tienes pensado viajar aquí:
Los ciudadanos no estadounidenses siguen este lunes sin poder acceder a Fable, el último modelo de Anthropic: “Claude Fable 5 no está disponible actualmente”, dice la ventana de escritura de los chats de Claude. Allí hay un link que enlaza con un comunicado de la compañía: “El Gobierno de Estados Unidos, invocando competencias en materia de seguridad nacional, ha emitido una directiva de control de exportaciones para suspender todo acceso a Fable 5 y Mythos 5”, empieza el mensaje. Solo estuvo disponible tres días para no estadounidenses.
“Me llamo Lloyd Wilkinson Petrie, y escribo hoy 30 de abril de 1949”. Arranca así esta suerte de extraño diario personal que desde la atalaya de su provecta edad desea redactar Petrie, en su studiolo de Nueva Inglaterra en el viejo internado de Temple House en el que estuvo de joven recluido, ahora decrépito como él, para confesar su propensión a la soledad, retratar, como recuerda que hizo James Boswell con su compañero Samuel Johnson, la figura de su estrafalario amigo Ben-Zion Elefantin —cuya legendaria historia ha querido injerir en el diario a modo de manuscrito hallado—, y dibujar el recuerdo de su ambiguo padre y su enigmática colección de antigüedades. Y todo ello desde la premura de tener que admitir que la memoria siempre es traicionera, y de ahí se sigue que sus memorias pertenecen por defecto a la imaginación.

En 2028, dentro de dos años, Paradores cumplirá 100 años. La cadena hostelera pública nació en 1928, después de que el rey Alfonso XIII inaugurara el primer Parador de Turismo en Gredos, entre Ávila y Madrid, y hoy cuenta con casi un centenar de establecimientos repartidos por toda la geografía nacional. Su presidenta, Raquel Sánchez, defiende que, pese a todo el tiempo transcurrido, el espíritu de la compañía es el mismo: llevar al viajero a territorios de España que son menos conocidos para “conectarlos a nuestra tierra, a nuestras costumbres y tradiciones”, afirma en esta entrevista en el espacio Hablan las marcas, con motivo del 50º aniversario de EL PAÍS.
El despido se abre con una cita de Henry James en la que nos recuerda que la novela aspira a representar la realidad sin pedir disculpas. Cuando la novela no aspira a representar la realidad, incurre en una imperdonable dejación de funciones que deposita exclusivamente en manos de los economistas de la Escuela de Chicago la legitimidad para explicar qué pasa en el mundo. Donald E. Westlake no parece dispuesto a permitirlo. El narrador protagonista de El despido, Burke Devore, varón de mediana edad, despedido de su trabajo en una papelera, decide suprimir a sus competidores para ocupar un puesto que va a quedar vacante porque el propio Devore se encargará personalmente de que así sea.

España crece. Y lo hace con fuerza. El PIB avanzó cerca de un 3% en 2025 y en el arranque de 2026 sigue fuerte (mejora interanual del 2,7% en el primer trimestre) y el empleo está en máximos históricos. Pero cuando el crecimiento se traduce a renta por habitante y se descuenta la inflación acumulada desde la pandemia, la mejora es mucho más modesta de lo que sugieren los grandes titulares. Según Eurostat, el PIB per capita ajustado por poder adquisitivo se sitúa en torno al 92% de la media de la Unión Europea (UE), todavía más de veinte puntos por debajo de economías como Alemania y cerca de diez puntos por debajo de Francia.
La Convención de las Naciones Unidas sobre el Genocidio aprobada en 1948 especifica cinco actos que constituyen este crimen cuando se cometen con la intención de destruir, totalmente o en parte, a un grupo. Los dos primeros abarcan los asesinatos en masa y los daños físicos o mentales de gravedad. El cuarto y el quinto tienen que ver con la interrupción de la continuidad biológica de un grupo. La tercera consideración (…) prohíbe “imponer deliberadamente al grupo unas condiciones de vida calculadas para provocar su destrucción física”. Es decir, las formas indirectas de matar, que no golpean frontalmente a los seres humanos, sino el entorno en el que viven. Para que las “condiciones de vida” sean adecuadas hacen falta edificios, hospitales, infraestructuras sociales, redes de alcantarillado y de suministro de agua, la red eléctrica y la agricultura. La destrucción o degradación intencionada de esas estructuras disminuye la capacidad de sobrevivir de una población y, por consiguiente, es una forma de aniquilación lenta y tortuosa.