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El 14 de mayo de 2016, el Ayuntamiento de Madrid programó en Las Vistillas a un colectivo de rap al que buena parte de su propia escena llamaba “pijo”. Agorazein, que formaban C. Tangana, Sticky M.A., Jerv.AGZ, I-Ace y DJ Fabianni, planteó aquel concierto como una fiesta familiar, “AGZ Familia”: en el cartel, dibujado a mano, había una cena con Antón Álvarez (Pucho para los suyos, C. Tangana para el público) en el centro, un cocodrilo en la mesa y, alrededor, amigos como el rapero Elio Toffana y el productor Alizzz. Ese mismo día, en HHGroups, el foro del rap español, alguien escribía: “En fin, que [C. Tangana] molaba más cuando era Crema”. Crema era el nombre con el que Álvarez empezó a rapear, sobre 2005. Seis meses después, el 15 de noviembre de 2016, Agorazein publicó Siempre, quince canciones que resultaron ser el último disco del grupo.


Susi Sánchez (Chirivella, Valencia, 71 años) espera en la puerta del hotel Capitol de Madrid. Es curioso que admita no saber representar el papel de estrella, porque su figura de estrella clásica de otro tiempo detiene la mirada de las personas que a estas horas, media tarde, cruzan la Gran Vía. Ha trabajado con Pedro Almodóvar en La piel que habito, Julieta y Dolor y gloria. Ganó el Goya a la mejor actriz protagonista en 2019 por La enfermedad del domingo, de Ramón Salazar, y el de reparto en 2023 por Cinco lobitos, de Alauda Ruiz de Azúa. Tiene un premio Max a la mejor actriz de reparto por Cuando deje de llover, en 2014. Sube a la terraza, busca sombra, pide agua. Las miradas de los demás no dejan de llover sobre ella, pero se hace la distraída. Ha dado vida a Pascuala, la abuela de un niño de once años que se va a vivir con ella tras la desaparición de su padre, en El mal hijo, la ópera prima de Jaime Lorente.
Hay pocas figuras en España reconocidas únicamente por su nombre –Raphael, Chenoa, Amaia, Rosalía, Ramoncín–, muchas menos reconocidas únicamente por su primer apellido y puede que solo una reconocida por el segundo. Todo el mundo sabe quién es Palomo, el personaje, pero no tantos que su nombre completo es Alejandro Gómez Palomo. Alejandro nació en Posadas, Córdoba, y tiene 34 años. Palomo ha cumplido diez como firma y también como gran personaje de la moda española del siglo XXI. Ha conseguido que una propuesta revolucionaria y desafiante llegue al gran público, a las pasarelas internacionales, a acuerdos con todo tipo de marcas y a los famosos más absolutamente famosos del mundo. Y el hombre detrás de Palomo, gracias a su presencia constante en medios, se ha convertido en una figura en sí mismo, uno de esos modistas que consiguen llegar a una audiencia que tal vez no sepa de patrones o costuras, pero reconoce el impacto cultural y las hechuras que definen a una estrella. En ICON hemos pedido a Palomo y a Alejandro Gómez Palomo, a los dos a la vez, que repasen los cinco momentos que han definido esta década que ha pasado desde el nacimiento de su marca.

Hay días en que uno apaga la televisión y también salen tertulianos. El doctor Cabrera es uno de ellos. Es un personaje televisivo que lleva más de una década opinando sobre sucesos y casos mediáticos. Pero —siempre hay alguno que otro cuando se opina— desde que Horizonte se ha metido en la batalla política de las tertulias nocturnas, sus intervenciones se han vuelto cada vez más polémicas y virales que nunca.
El domingo, dos días antes de la apertura de las urnas en Israel, Benjamín Netanyahu compartió una imagen creada por inteligencia artificial que simulaba la caída de una bomba nuclear (por supuesto, iraní) sobre Tel Aviv. La publicó en sus redes sociales citando a un activista de ultraderecha que advertía del riesgo de un “segundo Holocausto”. Esos días, los autobuses públicos llevaban en los laterales un anuncio electoral con aviones de combate junto a los rostros de Netanyahu y del presidente de EE UU, Donald Trump, y la frase: “Tenemos una sola oportunidad de ganar”. El mensaje estaba claro: votar al Likud es garantía de vida y de victoria; hacerlo a la oposición, riesgo de muerte y derrota, aunque sea Israel (y no Irán) quien tiene armamento atómico y Netanyahu quien diese meses antes por “devastado” el programa nuclear de Teherán.

―He visto que te vas a gastar 25 o 35 millones de euros... Viene en el periódico. Menos mal que tenéis dinero, qué suerte tenéis. Nosotros no tenemos ni un puto duro.

No es habitual ver a un puñado de oncólogos invadidos por la emoción y la euforia. Tampoco que las gráficas de alguno de sus estudios se viralicen en redes sociales. Pero este año ha ocurrido. Y más de una vez. El pasado mayo, en Chicago, durante el congreso de la Sociedad Americana de Oncología (ASCO, por sus siglas en inglés), un auditorio entero se puso en pie para aplaudir los resultados de una terapia dirigida que logra duplicar la supervivencia en cáncer de páncreas, un tumor de muy mal pronóstico. Y este fin de semana, en Madrid, centenares de oncólogos de medio mundo volvieron a ponerse en pie: esta vez, una ovación espontánea recorrió el congreso europeo de oncología al conocerse que un ensayo para el cáncer de pulmón más agresivo lograba una mejora de la supervivencia nunca vista en ese tumor. “Estamos viendo una explosión de diferentes fármacos. Y esta innovación no está ocurriendo solo en los tumores más frecuentes, sino también en algunos más raros y agresivos. Esto es muy importante y significativo”, reflexiona la oncóloga Ángela Lamarca, coordinadora del Comité de Comunicación del congreso europeo.
El riesgo cero no existe, repiten rotundos los expertos, y menos ante un desastre como el causado en la provincia de Valencia por la dana del 29 de octubre de 2024, que dejó 233 fallecidos, precipitaciones extraordinarias de más de 771 litros por metro cuadrado en apenas horas y caudales superiores a los 2.200 metros cúbicos por segundo —varias veces el caudal del río Ebro—, bajando a toda velocidad por ramblas y barrancos. El resultado fue una gran ola que se llevó todo por delante en la zona cero, un territorio densamente poblado y vulnerable por su alto riesgo de inundación. Después ha habido más danas y episodios de lluvias torrenciales y en todas ellas la población ha revivido el miedo a que una tragedia así se repita. “Queremos un futuro mejor y que los proyectos se hagan. Nos interesa estar en un horizonte seguro”, reivindica Salvador Piqueras, miembro de uno de los Comités Locales de Emergencia y Reconstrucción (CLER), creados tras la dana para dar voz a la población damnificada por la riada.

El diputado Carlos Mazón no hace vida de pasillos, no se le ve en la cafetería, no participa en los debates, no hace declaraciones, no asiste a las comisiones, ni presenta iniciativas parlamentarias. Llega al pleno de Les Corts Valencianes en su coche oficial de expresidente de la Generalitat, a menudo acompañado por el que fuera su jefe de gabinete y ahora asesor, José Manuel Cuenca; saluda, se sienta en su escaño de la última fila, saca su ordenador, se pone las gafas, aplaude a sus correligionarios del PP, charla con los diputados o consejeros que se le acercan y vota. Normalmente, se ausenta durante las intervenciones de la oposición, que, sin embargo, no dejan de mencionarlo.


María todavía no ha podido pasar página de la tragedia que fue la dana del 29 de octubre de 2024. Aún se encuentra inmersa en un proceso tan sensible que ha pedido no publicar su identidad real, por lo que este es un nombre ficticio. Dos años después de que sucediese la riada más fuerte del siglo XXI que dejó 233 muertos, esta mujer sigue luchando para que reconozcan a su madre como una víctima más de las inundaciones. Su progenitora era una de las usuarias de la residencia Savia de Paiporta, donde el agua irrumpió aquel día y dejó, según especifica el sumario de la causa, al menos seis fallecidos. La madre de María estaba también allí, pero no murió esa tarde porque fue rescatada por los trabajadores del centro. Permaneció durante horas mojada y cogió una neumonía que acabó con su vida en un hospital de Valencia cuatro días después. “Estoy con mucha ansiedad y con tratamiento psicológico porque es un proceso muy costoso y muy doloroso hasta que esto se averigüe”, explica la hija.