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Valeria Racu (Chisináu, Moldavia, 31 años) es una de las principales voces de la Confederación de Sindicatos de Inquilinas, la organización que defendió y acompañó a Maricarmen Abascal antes y después de ser desahuciada y que ha adquirido el protagonismo en las protestas por la vivienda que recorren el país. La indignación social por la salida forzosa de su hogar motivó unas movilizaciones masivas al grito de “huelga general”. La convocatoria se acabó concretando el 7 de octubre, el mismo día en que falleció Maricarmen, con el respaldo de los principales sindicatos del país. Racu, que atendió a EL PAÍS este jueves en el Ateneo La Maliciosa de Madrid, llama a los trabajadores a parar el 11 de noviembre: “Cuando las inquilinas nos organizamos, el rentismo tiembla”.


Las apps de citas llegaron hace más de una década para poner patas arriba el amor. Pero ese escenario que presuponía la extinción del cortejo analógico parece lejos de cumplirse. Algunas apps, sin embargo, quedarán grabadas en el imaginario colectivo. En este ecosistema, pocas figuras han tenido tanta relevancia como Whitney Wolfe Herd (Salt Lake City, 37 años), cofundadora de Tinder, y fundadora y CEO de Bumble, que acaba de ser vendida tras perder alrededor del 90% de su valor.
El presidente vuelve a ser candidato. Y se le nota. Habla con soltura, esquiva dardos, se planta con una sonrisa. Pedro Sánchez, a quien, tras la condena de su hermano y la crisis de Ceuta, se le veía debilitado, da la impresión de haber renacido con el 29-N, sus sextas elecciones generales. “Estos comicios se pueden resumir en una idea muy sencilla: o avanza el pasado o avanza España”, afirma.




Como si fueran dos campañas en paralelo, la una ajena a la otra. De un lado, el vídeo del Partido Popular creado con inteligencia artificial en el que se suplanta la identidad y la voz de dirigentes y figuras políticas vinculadas al PSOE, como José Luis Rodríguez Zapatero, Begoña Gómez o José Luis Ábalos. Este último, por ejemplo, dice mirando a cámara, como si fuera real: “Si irse de putas es de zurdos, pues sí, soy zurdo”. De otro lado, en un clima totalmente diferente, Pedro Sánchez revela a Broncano, tras casi dos horas de programa en las que muestra su cara más relajada, que mantiene “una vida sexual activa y sana” con su mujer. Dos emociones en juego ―el enfado o el cabreo frente a la diversión o la complicidad― para activar a sus electorados. Mientras el PP (y Vox, que ha seguido su estela con la IA) busca mantener la tensión en la derecha en torno al antisanchismo, el líder socialista trata de reconectar y movilizar a los progresistas, consciente de su desgaste social tras ocho años en el Gobierno.
Abril de 2019. Se publica en formato libro, días antes de las generales, una larga conversación de Fernando Sánchez Dragó con Santiago Abascal, España vertebrada, en la que el político explica que le “molestan algunas películas españolas” que “siempre sacan lo peor”. Y añade: “No me gusta el cine que viene a tocarnos las narices para que nos sintamos mal”.

Brasileños de izquierdas y de derechas se han movilizado de manera masiva en las últimas tres semanas en mítines y en redes sociales en busca de esos votos que van a decidir las elecciones presidenciales más reñidas de sus vidas, sean adolescentes o ancianos. Casi 160 millones de electores están convocados este domingo a decidir entre dos modelos radicalmente opuestos.
El lugar de trabajo de Isabel Díaz Ayuso se ha convertido en motivo de especulación, como le ha ocurrido antes con las relaciones personales o la supuesta ambición por entrar algún día por la puerta de La Moncloa. La presidenta de Madrid es seguramente la política española más expuesta a la opinión pública por su ejercicio diario de acaparar la atención. No hay charco al que no se lance, ningún tema que le resulte ajeno. Sus explosivas declaraciones contra sus rivales impactan como golpes secos. Un lector medio informado puede desayunar, almorzar y cenar Ayuso. Sin embargo, adivinar en qué espacio opera a día de hoy no resulta sencillo.
Un 15 de abril de 1970, Indro Montanelli tomó la estupenda decisión de enfadarse con el responsable de Il Gazzettino, Lauro Bergamo. Bergamo le había dedicado un editorial a Montanelli, y Montanelli escribió en sus diarios: “Voy a contestarle en su propio periódico y todos creerán que nos estamos peleando. Pero qué va, nos hemos puesto de acuerdo para discutir, y la pelea será fingida”. El caso es que los dos, movidos por la atención que se les prestaba, empezaron a endurecer su réplica. Hasta que Bergamo descolgó el teléfono iracundo: “Te publico porque ese era nuestro pacto. ¡Pero tú muerdes!”. “Tú también muerdes”, contestó Montanelli. “Sí”, reconoció humilde Bergamo: “Pero tú haces daño”. Escribe Montanelli en sus diarios, Cuentas conmigo mismo (La Esfera, 2011), que, efectivamente, Bergamo daño no hacía.

“Tú coges a cualquier periodista, uno que hable bien o mal de ti, y le dices: ‘Oye, necesito que saques un córner, pero el balón tiene que ir al área pequeña, aquí’. Y no sabe ni cómo hacerlo para que llegue ahí. Es complicado cuando te critica una persona que no sabe”. La reflexión es de Marcelo (Río de Janeiro, 38 años). Jordi Alba (L’Hospitalet de Llobregat, 37 años) no tarda en coger el testigo: “Y luego hay muchos intereses”. Ocurre que nada, ni siquiera el reproche al periodismo más opinativo, parece borrarle el sentido del humor a Marcelo, jugador del Real Madrid entre 2007 y 2022. Y aunque más comedido, Jordi Alba, futbolista azulgrana entre 2012 y 2023, se contagia. En una conversación con EL PAÍS organizada por LaLiga en la víspera del clásico (21.00 horas, DAZN), Alba y Marcelo hablan de lo que para ellos fue único, el Barcelona-Madrid. Y, por supuesto, de cómo era eso de defender atacando.

Son las nueve en punto de la mañana en Los Ángeles, California. Judeline, Lara Fernández Castrelo en el DNI, se acaba de levantar y está despeluchada y con cara de sueño. Por eso, aunque la rutilante foto que ilustra esta entrevista se hizo en Madrid, en vísperas de su viaje, prefiere no activar la cámara en la llamada telefónica que hemos acordado a esa hora y que inicia ella misma como un clavo. La cantante, gaditana de Barbate, se marchó hace una semana a Los Ángeles sin billete de vuelta y pasa los días probando en el estudio sus nuevas canciones mientras, en la misma ciudad, los Javis y parte del reparto de La bola negra, promocionan a destajo la película en su carrera a los Oscar. La versión de Judeline del clásico pasodoble Soldadito español para la banda sonora del filme se ha convertido en una de sus señas más reconocibles. Eso, junto a que la canción BbYWOW, en colaboración con Karol G. y Rusowsky, la convirtieron en septiembre en la cantante española más reproducida de la historia en Spotify, pueden hacer parecer mayor de lo que es a una chica que solo tiene 23 años. Por algún sitio hay que romper el hielo.

Lara Fernández Castrelo eligió de jovencita llamarse Judeline, en recuerdo de Hey, Jude, la canción de los Beatles. De más jovencita, se entiende, porque Lara (Barbate, Cádiz) acaba de cumplir 23 años, aunque algunos no alcanzan sus hitos en toda una vida. Ella misma ha contado que salió de una depresión severa, causada por el acoso y el aislamiento escolar que sufrió de niña, gracias a la música. Hoy, quiere comerse el mundo.