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Más de media tonelada de cocaína que desaparece. Un clan albanés de narcotráfico que quiere recuperar su mercancía al precio que sea. Varios transportistas de origen rumano que se pasan unos a otros el encargo de llevar la droga por Europa y que luego, cuando el alijo es robado, se echan la culpa mutuamente de la pérdida. Y un vídeo de unos pocos segundos que empieza a circular por los teléfonos móviles en el que un individuo apunta a otro con una pistola en la cabeza mientras le grita: “¿Dónde está lo nuestro? ¿Dónde está la mierda [droga]?“. La Policía Nacional logró liberar el pasado 10 de agosto al hombre de 47 años que aparecía en esas imágenes amenazado por un arma de fuego, según ha informado este jueves el Ministerio del Interior. Llevaba más de una semana secuestrado y, tras haber sufrido numerosas palizas, estaba siendo trasladado a un lugar apartado de la provincia de Barcelona, supuestamente para ser ejecutado. En el operativo fue detenido uno de los presuntos captores que, en el momento de su arresto, llevaba una pistola Tokarev, de origen ruso, que intentó usar contra los agentes. La cocaína no ha aparecido. Tampoco el resto de los protagonistas de esta historia de droga y venganza.
Nada como una buena ronda de entrevistas promocionales para saber lo que piensa una estrella de Hollywood de la vida en general. Si para muchos actores la promoción de sus películas es una carga, para Andrew Garfield (Los Ángeles, California, 43 años) parece la oportunidad para opinar de cualquier cosa sobre la que se le pregunte. El actor, que está promocionando El árbol muy muy lejano, la cinta de Ben Gregor en la que comparte protagonismo con la actriz Claire Foy, se ha sometido recientemente al detector de mentiras de la revista Vanity Fair, lo que ha dado lugar a una simpática entrevista en vídeo entre Foy, quien le hace las preguntas, y el segundo Spiderman de la era actual, que las va respondiendo. Una de ellas acerca del debate —viral hace unos meses en Hollywood— sobre si el uso del bótox está acabando con las expresiones faciales genuinas de los intérpretes y, por tanto, con la credibilidad y autenticidad de sus actuaciones, ha llamado la atención.
Cuando Movistar Plus perdió los derechos de la NBA frente a la plataforma DAZN, el periodista Antoni Daimiel, y pese a que pasara a narrar La Liga, se quedó sin el buque insignia por el que se había hecho un emblema de los partidos de baloncesto. Un año después, Daimiel, a sus 56, ha anunciado en su cuenta de la red social X que ha decidido abandonar la empresa en la que ha permanecido 36 años: “Las circunstancias han propiciado esta separación. No hay duelo que superar, no hay prisa por rehacer mi vida laboral”, explica en su comunicado.
Cada hora que pasa, los casi 9.000 policías y militares desplegados en Ceuta se esfuerzan no tanto por vigilar las calles y los albergues como por ir de un lado a otro de la ciudad tratando de contener una olla a presión que comienza a tener fugas por muchos sitios. A un lado, unos vecinos cada vez más hartos y, al otro, jóvenes marroquíes dispuestos a atacar a las fuerzas del orden aprovechando la noche, el mar y los cerros para esconderse. A un lado, la cerilla y, al otro, el bidón de gasolina.
Miles de rescatistas continúan trabajando sin descanso a ambos lados de la frontera entre Nepal y el Tíbet, más de día y medio después de que un gigantesco desprendimiento de hielo y roca desencadenara una monstruosa riada que recorrió decenas de kilómetros por los valles del Himalaya. Unos rastrean las riberas en busca de supervivientes; otros avanzan con maquinaria pesada entre el lodo, los escombros y las carreteras destruidas. Durante el día, los helicópteros han sobrevolado las localidades que permanecen aisladas y han llevado suministros a sus habitantes. De momento, se han recuperado al menos 359 cuerpos en territorio nepalí y otros tres en la región tibetana, mientras 1.468 personas continúan sin localizar. Cerca de 800 son extranjeros, entre los que figuran cuatro ciudadanos españoles.