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“En mis papeles sí se puede ver”, decía Leticia de la Hoz, ya sin ganas, casi derrotada. Era su enésimo intento de acreditar ante el Tribunal Supremo que los estrictos controles internos que el exgerente del PSOE Mariano Moreno ha asegurado que había para los pagos en metálico no eran tales. Como muestra, nueve hojas de liquidación “sin concepto”, “ni fecha” pero sí “firmadas” por hasta tres responsables que permitían a su cliente recuperar más de 4.000 euros de los gastos que había anticipado. Del otro lado, el del propio tribunal, siempre la misma respuesta: que no, que no y que no. “Pregunte por hechos, no por hipótesis ni valoraciones”, repetía cabezonamente el magistrado Andrés Martínez Arrieta.
Durante unos meses, cuando iba a Madrid, Paco Cerdà visitaba el Palacio Real con frecuencia. Fotografiaba con la memoria cada detalle de los salones, husmeaba entre las habitaciones hasta donde le dejaban o subía y bajaba las escaleras, contando obsesivamente el número de los peldaños. A la hora del café, en el almuerzo que los Reyes ofrecieron el miércoles con motivo de la entrega del Premio Cervantes al mexicano Gonzalo Celorio, se formaron diversos corrillos en torno a los reyes Felipe y Letizia. Visto con una cierta perspectiva, esos minutos con autores, editores o periodistas parecen un vals cortesano que se repite cada año. El autor de Presentes le explicaba al Rey que visitaba el Palacio porque se estaba documentando para escribir 14 de abril. El escritor valenciano estaba allí como otros ganadores de la última convocatoria de los Premios Nacionales. Como la dramaturga Victoria Szpunberg o el historiador Juan Francisco Fuentes o la poeta Míriam Reyes. Cerdà le contó una anécdota incluida en el libro: aquel cigarro que Alfonso XIII compartió con unos campesinos cuando emprendía la ruta del exilio. Son cosas que pueden pasar, pareció contestarle don Felipe con un gesto y una sonrisa cómplices.
En menos de un mes, aviones federales provenientes de Estados Unidos han aterrizado dos veces en La Habana, en medio de los diálogos aún inciertos que mantienen Cuba y Washington. No obstante, ninguno de los vuelos parece haber sido para negociar el futuro próximo de la isla, sino que han llegado cargados con agentes del FBI. El primero de ellos llevó a un equipo de expertos a investigar el tiroteo de Guardafronteras cubanos a una lancha proveniente de Florida en febrero, que acabó con la vida de cinco personas. La segunda visita del FBI a la capital cubana, este lunes, era una misión de rescate: tenía la misión de llevar de vuelta a un menor de 10 años que fue llevado a la isla por una de sus madres, una mujer trans, y la pareja de esta, quienes han sido acusados de “secuestro parental internacional”, según un comunicado de prensa del Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Nadie dudaba de que Ali Smith entonaría un discurso vigoroso en defensa de las bibliotecas públicas, pero les ha dado un valor incalculable en el pregón de Sant Jordi este miércoles en el Ayuntamiento de Barcelona. “¡Los libros son tan poderosos que enfurecen a los tiranos!”, ha exclamado, para después reforzar aún más su idea. “Las bibliotecas son una de nuestras fuentes de poder colectivo”, ha añadido en un discurso de amor por los libros y la lectura, que ha terminado con un diálogo con su traductora al catalán, Dolors Udina. Mientras tanto, desde la plaza Sant Jaume llegaban las protestas del personal de bibliotecas, que está en huelga indefinida.

Al menos tres buques han sido atacados por la Guardia Revolucionaria iraní este miércoles. Dos de ellos han sido redirigidos a puertos iraníes por tratar de atravesar el estrecho de Ormuz sin permiso de las autoridades de la República Islámica. La nueva escalada parece, en gran medida, una represalia a operaciones parecidas de la Marina estadounidense, que en los últimos días ha abordado varios buques iraníes en aguas del océano Índico.
Ignacio López del Hierro, marido de María Dolores de Cospedal durante el despliegue de la Operación Kitchen y testigo número 43 del juicio sobre el espionaje a Luis Bárcenas, quiere declarar este martes. Lo deja claro pese a que la presidenta del tribunal, Teresa Palacios, le insiste en que, como estuvo imputado durante la instrucción, puede acogerse a su derecho a no responder las preguntas que le impliquen e, incluso, que puede volver otro día acompañado de abogado. López del Hierro, empresario y amigo durante años del turbio comisario José Manuel Villarejo, subraya que va a “seguir para delante” con su comparecencia. Aunque esta no va a deparar ninguna sorpresa. “No lo recuerdo”, ha sido una de sus contestaciones más repetidas.


No hay que fiarse mucho cuando una gran empresa cárnica o de lácteos afirma que va a alcanzar la neutralidad climática en 2050 o va a ahorrar miles de millones de litros de agua para 2030: un estudio publicado este miércoles en Plos Climate estima que el 98% de las declaraciones y compromisos ambientales recientes de las mayores compañías del mundo de este sector pueden catalogarse como greenwashing (ecopostureo). Las investigadoras que han puesto la lupa sobre los anuncios verdes de estas compañías, pertenecientes a las universidades de Miami y Nueva York (EE UU), aseguran que son muchas las promesas, pero pocas las pruebas científicas que las sostienen. De hecho, como especifica por correo electrónico Maya Bach, dietista especializada en sostenibilidad ambiental y autora principal del trabajo, el otro 2% tampoco son compromisos más creíbles, sino afirmaciones neutras que no están vinculadas a anuncios de ninguna compañía.
“Yo llamo a las cosas por su nombre”, ha presumido el portavoz de Vox en la Asamblea de Extremadura, Óscar Fernández Calle. Si la candidata a la investidura, la popular María Guardiola, había evitado mencionar el punto más espinoso de su acuerdo con el partido ultra durante su discurso del martes, su futuro vicepresidente no se ha privado de hacerlo este miércoles cuantas veces ha querido. “Prioridad nacional, llamamos a las cosas por su nombre”, ha subrayado pletórico. “Se puede poner primero a los españoles”, ha insistido.