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Faltan solo siete días para que el gigante hospitalario Quirónsalud tome el control de un importante laboratorio público en la Comunidad de Madrid y todo apunta a un choque con la empresa saliente, Ribera Salud. Quirón pretende que Ribera despida a los 249 empleados de ese centro ubicado en San Sebastián de los Reyes que ha gestionado desde 2008 para luego recontratar a una parte, quienes perderían así sus derechos de antigüedad y por tanto serían menos onerosos. Ribera se opone a pagar una enorme factura en finiquitos y cree que Quirón debe heredar a sus trabajadores. El tiempo corre y las dos empresas rivales, las dos grandes protagonistas de la colaboración público-privada en la sanidad madrileña, están condenadas a colaborar. Según los pliegos el primer día, el viernes 1 de mayo, debería comenzar un período de convivencia en el laboratorio para garantizar una transición ordenada, pero el traspaso en estas circunstancias corre peligro.
Los próximos días 1 y 2 de mayo, el Festival de EL PAÍS se alargará hasta la medianoche. Lo hará con sendos conciertos que se celebrarán en la plaza de Matadero Madrid y que darán comienzo a partir de las 22 horas. El acceso es gratuito, previa adquisición de la invitación a través de la web del Festival. Las actividades programadas en las dos primeras jornadas del festival terminarán a las 20 horas, y las puertas volverán a abrirse a partir de las 21 horas para albergar a los asistentes a las actuaciones musicales nocturnas en la plaza de Matadero Madrid.
La Kings League en España se ha estancado. Hay signos de fatiga: ha perdido espectadores e impacto. Nació para convertir el fútbol en un show y lo ha logrado, pero solo un poco. La revolución que supuso la primera temporada española auguraba un futuro espléndido que ahora se ha estancado. “Ha perdido mucha audiencia, obviamente no tiene nada que ver con lo que era al principio”, dijo el célebre influencer Ibai Llanos en marzo. La mayoría de vídeos más vistos de los canales de YouTube o TikTok de la Kings League España tienen dos años o más. Las búsquedas de Kings League en Google han ido cayendo, excepto por dos picos puntuales en los mundiales de clubes y selecciones.
En octubre de 2025, un cartel colocado en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Granada —“El vicedecanato de Prácticas no atiende a madres y padres. Todo el alumnado matriculado es mayor de edad”— se convirtió en un fenómeno viral. No denunciaba una situación generalizada, pero sí apuntaba a algo que empezaba a incomodar: la necesidad de recordar que, en la universidad, la interlocución corresponde al estudiante.

Un grupo de los cómplices de entre quienes contribuimos a escribir las entradas del Diccionario Mario Vargas Llosa habitó las palabras, que contiene por orden alfabético los temas fundamentales de su obra y de su vida, fuimos convocados para presentarlo en el Instituto Cervantes, dueño de la iniciativa de su publicación.
Se suceden los acuerdos entre PP y Vox en Extremadura y Aragón construidos sobre el marco conceptual de la ultraderecha que ya abiertamente asume la derecha institucional. Lo que hace unos años era vergonzante ha dejado de serlo y se interioriza con “naturalidad” ―en palabras de la presidenta Guardiola― o “para avanzar en la dirección correcta”, en expresión del presidente Azcón.
Schuman, Monnet, De Gasperi, Adenauer, Delors… ¿y Trump? Tal vez —ojalá— mirando hacia atrás la historia incluirá a Donald Trump entre los mayores promotores de la Europa unida. A diferencia de los anteriores, en su caso un nuevo salto en la integración europea sería lo contrario de lo deseado. Pero hay que reconocerle una asombrosa —si bien involuntaria— clarividencia política en conseguir ese objetivo en las antípodas de sus deseos.

En un discurso reciente, el presidente Javier Milei dijo: “No estamos proponiendo negar los impactos ambientales, lo que estamos diciendo es: hagamos cosas que tengan sentido (…) Con esto de cuidar a la Tierra, con el ambientalismo idiota, entonces hay que destruir el ser humano porque rompe el planeta (…) ¿Para qué nos dio el Creador el planeta? ¿Para contemplarlo? Si no tuviéramos regulaciones idiotas sobre las semillas, podríamos producir por lo menos el doble de lo que producimos”. Argentina es uno de los países con mayor uso de glifosato, un herbicida potente, a nivel mundial. Según Wildlife Conservation Society Argentina, más de 135 especies silvestres son afectadas por el tráfico ilegal en el país, al menos 20 de ellas están en peligro de extinción, y nueve de cada diez animales silvestres mueren durante el viaje a destino. En 2025, la provincia de Tierra del Fuego aprobó el proyecto de ley que habilita la instalación de salmoneras, una actividad prohibida en 2021. Según el Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia, esta industria, que implica la introducción de una especie exótica, genera problemas como el abuso de antibióticos y la propagación de enfermedades. En abril de este año, se aprobó la modificación de la Ley de Glaciares: ya no se protege automáticamente a todos los glaciares, sólo a los que tienen una “función hídrica comprobada”, y cada provincia puede decidir qué zonas proteger y cuáles habilitar para, por ejemplo, la minería. Puesto que la producción ovina está en crisis por sequías prolongadas y el aumento de predadores, consecuencia del cambio climático, a las carnicerías de la ciudad patagónica de Trelew ha llegado una novedad revolucionaria: la carne de burro. No hay evidencia de que haya sido un Creador el que nos dio el planeta pero, más allá de eso, tampoco es que lo estemos contemplando con demasiada delicadeza.
Los boomers recordarán la que se lio a principios de siglo con FoxP2, “el gen del lenguaje”. La cosa venía de una familia británica, identificada como familia KE en la literatura científica, en la que 15 de los 29 miembros vivos padecían una grave discapacidad lingüística. Eso apesta a un gen mendeliano dominante y, en efecto, Simon Fisher y sus colegas del Centro Wellcome de Genética Humana, en Oxford, lo encontraron con bastante facilidad. Se llamaba FoxP2, y la correlación de sus mutaciones con la deficiencia del habla era exacta: los 15 miembros de la familia afectados llevaban la versión mutante, y los otros 14 llevaban la normal. FoxP2 fue bautizado enseguida como “el gen del lenguaje”, y con ese apodo hizo un montón de titulares (pero no disparen al periodista: fue la revista Nature la que empezó con eso).