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El caso es que, si lo pienso, no he disfrutado nunca de un yo estable. Digamos que he fabricado uno para cada situación. Erijo yoes a cien por hora. Mi yo es un fijo discontinuo, un eventual, un becario sin sueldo, un falso autónomo… Cuando pienso en mi vida, veo un archipiélago de yoes que no se comunican entre sí. Un yo fragmentado, si lo prefieren, hecho pedazos como un espejo roto en mil pedazos. Estoy en todos esos trozos del espejo y en ninguno. Por eso necesito tanto amor, porque el amor funciona a modo de aglomerante de esa naturaleza atomizada. Está el yo que come, el yo que duerme, el yo que mea (con dificultades, por una próstata insurrecta), el yo que va al cine, el que sale del cine, el que lee y deslee, el que es padre, el que fue hijo… Ya no soy hijo porque mis padres murieron, así que dispongo también de un yo huérfano, que vive en la cafetería del tanatorio, y al que acompaño en el sentimiento.
Para una generación entera, el fundador de Podemos, Pablo Iglesias, fue quien popularizó el oficio de politólogo: eran aquellos años posteriores a que nuestro país protestara, desde abajo, de la mano de los indignados. Para otra generación, en cambio, será la princesa de Asturias, Leonor de Borbón, quien simbolice el estudio de la ciencia política: una joven que ha pasado tres años aprendiendo en una institución jerárquica como son las Fuerzas Armadas a servir a los ciudadanos. La metáfora describe bien la evolución de España en estos 12 años. Hoy son las instituciones tradicionales del Estado las que parecen tener más capacidad de transmitir confianza, mientras que aquel populismo de las plazas ha mutado en cierta desafección democrática.
A la dirección del Congreso se le agota la paciencia con los agitadores ultras Vito Zoppellari Quiles y Bertrand Ndongo. Los dos, amparados en las credenciales de prensa que les fueron concedidas, campan por la Cámara hostigando a políticos de izquierda, reventando ruedas de prensa y enfrentándose a periodistas de diversos medios. Quiles y Ndongo han protagonizado esta semana nuevos incidentes, que han derivado en tres denuncias más ante los servicios del Congreso, basadas en las disposiciones introducidas el pasado año en el Reglamento para ponerle coto a ese tipo de actitudes. Quiles ya acumulaba ocho expedientes tras diversas denuncias presentadas por grupos políticos o por la propia Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP). Ndongo, otros dos. La Mesa, en la reunión del próximo miércoles, se dispone a aprobar las primeras sanciones contra ellos, que con toda probabilidad derivarán en la retirada temporal de sus acreditaciones.
El doble bloqueo de Ormuz es un choque de época, con infinitas derivadas. De sufrimiento para los países importadores de petróleo y gas, en especial para los más pobres. De penuria, también, para los exportadores del golfo Pérsico, acostumbrados a nadar en la abundancia y que ahora ven cortocircuitados sus canales de venta. Y de dinero caído del cielo para las potencias fósiles de fuera de esa región, que están pudiendo vender ―y a precios mucho más altos― todo lo que sacan del subsuelo. Con un nombre destacado: el de Estados Unidos, que en poco más de una década ha pasado de una gran dependencia energética a una hegemonía ahora reforzada por la guerra ―su guerra― contra Irán.
Una semana antes del cónclave que empezó el 7 de mayo de 2025 se reunieron en un lujoso hotel del centro de Roma, el St. Regis,120 grandes donantes católicos de Estados Unidos, llamados por la Papal Foundation. Es una organización creada en 1988 por Juan Pablo II, en sintonía con Ronald Reagan en la Guerra Fría y tras el establecimiento de relaciones entre ambos estados en 1984. Nació para dejar atrás el escándalo de las finanzas vaticanas y canalizar hacia la Santa Sede el dinero de EE UU, el país que es el mayor benefactor de la Iglesia católica: se calcula que esta fundación ha donado 250 millones de dólares hasta 2024. Pero eso fue hasta el pontificado de Francisco, cuando ese flujo cayó drásticamente, pues Jorge Bergoglio era visto por el mundo más conservador como un papa comunista que odiaba EE UU.
Estados Unidos llega a la Bienal de Venecia dando un nuevo ejemplo de la ofensiva cultural de Donald Trump: con un artista inesperado, escogido tras una selección opaca, y con el pabellón en manos de una figura sin experiencia en el arte, pero bien conectada con el entorno del presidente. El pabellón del país en los Giardini, una de las dos sedes de la gran cita del arte contemporáneo, también llega precedido de controversia en una edición marcada por las tensiones políticas desatadas por la participación de Rusia e Israel.

El Boletín Oficial del Estado de este jueves es un tablón de anuncios con miles de ofertas de empleo de todo tipo: abogados del Estado, archiveros, conservadores de museos, veterinarios, inspectores de Hacienda... En total se ofrecen 37.017 plazas, un volumen parecido al del año pasado (36.588) y solo superado por el ejercicio 2024, cuando se ofrecieron 40.146 puestos. Pero estas ofertas tan abultadas (la mayoría de nuevo ingreso, con una parte de promoción interna), que casi todos los años han ido a más desde que Pedro Sánchez tomó las riendas del Ejecutivo en 2018, no se deben confundir con la evolución real de la plantilla de la Administración central. El flujo de jubilaciones es tan intenso que las ofertas apenas han servido para la plantilla de la Administración General del Estado crezca un 5,5%, lo que hace que todavía esté por debajo del nivel previo la Gran Recesión.

La plaza del Mercado Central de Valencia, hoy ocupada por terrazas y turistas que fotografían su cúpula modernista, fue durante siglos uno de los principales escenarios de la trata de personas en la ciudad. Los archivos lo documentan con precisión: desde finales del siglo XV, este fue uno de los puntos de entrada de africanos esclavizados. A pocos metros, en la desaparecida Posada del Camell, llegaron a hacinarse más de un centenar de personas encadenadas, a la espera de ser subastadas. Y, sin embargo, no hay una sola placa que lo recuerde.


Dos intentos de suicidio. Dos trastornos por estrés postraumático. Cuatro cuadros de ansiedad. Diez de agresividad. Parte del sufrimiento de los cientos de niños y adolescentes que han pasado en 2025 por La Cantueña, el polémico centro de acogida para menores extranjeros no acompañados situado en Fuenlabrada por el gobierno de Isabel Díaz Ayuso (PP), queda reflejado en la memoria de la instalación para el curso pasado. Sin embargo, los datos del primer año de funcionamiento completo de la instalación no lo cuentan todo.

Andrea García-Santesmases Fernández (Madrid, 37 años) estudió Antropología en la Complutense porque tenía claro que quería mirarlo todo con óptica política: “La Carlos III, donde hice Sociología, era una universidad más señorial, a pesar de ser pública”. Pronto se dio cuenta de que, dentro del movimiento estudiantil, las chicas siempre tenían roles secundarios. Acabó fundando un colectivo llamado Mantys, ese insecto que devora al macho después del sexo (aunque también acrónimo de Mujeres Antipatriarcales y Subversivas). Esta Doctora en Sociología, actual profesora de la UNED, llevea años investigando el deseo con perspectiva de género. En su último libro, ‘Un nuevo contrato sexual’ (Ariel, 2026) propone darle una vuelta a los roles en las relaciones heterosexuales. Y para hacerlo, entre otras cosas, se ha sentado muchas horas a hablar con gigolós.
