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El fin de la odisea de Machado es una buena noticia, porque promete un reseteo de la política en Venezuela y puede recargar de energía y dinamismo un proceso de transición centrado alrededor de una mesa de negociación que padece tres graves problemas: no representa el sentimiento popular, está micromanejada desde Washington por Marco Rubio y ha ralentizado el cambio de régimen mediante un proceso opaco y burocrático. Pero ni ella ni nadie debe engañarse: del mismo modo que haber regresado a Ítaca no significó el fin de la misión de Ulises, el regreso a Venezuela tampoco implica el fin de la misión de Machado. Se trata, acaso, del principio de una nueva etapa en la que tendrá que hilar más fino de lo que lo ha venido haciendo desde el 3 de enero, cuando, tras la extracción de Maduro, una jugarreta de Trump la dejó fuera de la transición democrática del país que Machado se preparaba para comandar como protagonista.
El regreso de María Corina Machado era una cuestión de vida o muerte política. La opositora es la dirigente mejor valorada de Venezuela, pero se precipitaba hacia la irrelevancia mientras la negociación con el chavismo avanzaba sin ella. Tenía dos salidas, y ninguna era buena. Podía esperar la luz verde de Washington y seguir la transición por televisión, o forzar un retorno que había prometido tantas veces que empezaba a poner en riesgo su credibilidad. Ha elegido, o le han permitido, lo segundo. Con su vuelta resuelve el problema de la distancia. El del tiempo, ahora mismo, lo controlan otros.
María Corina Machado llegó a Venezuela. La noticia se propagó rápidamente por los grupos de WhatsApp. Primero lo anunció ella misma en su cuenta de X: “Estoy aquí con ustedes”. Poco después, Edmundo González Urrutia, exiliado en España, confirmó la información y aseguró que él también regresará pronto al país. Tras la conmoción inicial surgió la pregunta inevitable: ¿qué viene ahora?
La actriz Pepa Arenós, con una larga trayectoria en el teatro, el cine y la televisión, también conocida por su activismo y por haber presentado la histórica Diada del 11 de septiembre de 1976 en Sant Boi de Llobregat (Barcelona), ha fallecido a los 78 años. Su popularidad creció con los papeles en series de TV3 como La Granja, Estació d’enllaç o Ventdelplà; y también participó en películas como Las largas vacaciones del 36 (1976), de Jaime Camino, Con el culo al aire (1980), de Carles Mira, o en El embrujo de Shangai (2002), de Fernando Trueba.
El Celta y el Betis, dos equipos con mucho gusto por el balón, empataron en Vigo sin goles esta tarde en un partido que sin embargo fue atractivo tanto por las ocasiones como por la propuesta que desplegaron sobre el césped de Balaídos. Ninguno de los dos acertó a embocar el balón en un choque muy disputado que dejó a ambos conjuntos conformes por la entidad del rival con un punto que mantiene a los andaluces en los puestos de Liga de Campeones y a los gallegos en plena pelea por la Europa League.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no tardó en reaccionar tras conocer la noticia del regreso de la líder opositora María Corina Machado a Venezuela tras un año de exilio. En sus primeras declaraciones desde la Casa Blanca aseguró: “Es una mujer muy agradable. Me entregó su Premio Nobel, así que ¿qué otra cosa puedo decir? Espero que esté a salvo", dijo el mandatario republicano antes de emprender viaje para participar en un mitin electoral en Michigan. “Nos está yendo realmente bien en Venezuela”, apostilló a preguntas de los periodistas. Unos minutos antes, cuando le preguntaron sobre el regreso de Machado, Trump reconoció desconocer su movimiento. “No sé nada sobre ello”, indicó, desvelando que no estaba informado sobre el último y exitoso intento de la líder opositora venezolana para regresar a su país.