Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
Pregunta. Acabamos de entregar las llaves de un piso en alquiler y los dueños no nos han devuelto la fianza, ¿Cuánto tiempo debo esperar para que me la devuelvan?, ¿qué acciones debo emprender en el caso de q que no me la devuelvan o pongan excusas? Á. López
La actriz Gwyneth Paltrow acordó en septiembre 2018 pagar una multa de 145.000 dólares por publicidad engañosa al afirmar que los huevos de jade y cuarzo rosa insertados por vía vaginal podían equilibrar las hormonas y regular los ciclos menstruales. Vendía este producto a través de Goop, su marca y empresa de bienestar, belleza y estilo de vida, y un juzgado de California consideró que había una responsabilidad ante información infundada que, además, podía afectar a la salud de las mujeres. De esto hace ya ocho años, pero las creencias, teorías, afirmaciones o discursos sin base científica en materia de salud sexual siguen vivas.
La vida sentimental de Tom Brady (San Mateo, California, 49 años) vuelve a ocupar titulares en medios internacionales. En esta ocasión, el considerado mejor quarterback de todos los tiempos está inmerso en una historia que ha terminado con una amistad de 15 años. Todo estalló la semana pasada, cuando se celebró el desfile de Victoria’s Secret. Fue por un detalle que podría haber pasado desapercibido para cualquiera, pero no para los seguidores de dos de las modelos de la marca de lencería: Candice Swanepoel (Mooi River, Sudáfrica, 38 años) y Joan Smalls (Hatillo, Puerto Rico, 38 años), dos de los ángeles de la firma y amigas íntimas, no habían compartido ninguna imagen juntas. El motivo de este distanciamiento no sería otro que Brady, implicado sentimentalmente con ambas (aunque en distintos momentos).
¿Somos la web que más ha dado la turra con las bondades de las lentejas con verduras, y hemos dicho por activa, pasiva y versátil que no hace falta atiborrarlas a embutidazo y a carnaza para que estén buenísimas? Sí somos. ¿Vivimos instaladas en la contradicción y ahora salimos con unas lentejas con chorizo? Pues también. No descubrimos la vacuna contra el melanoma diciendo que la legumbre marrón y el embutido rojo forman una gran pareja, y siempre que no nos pasemos con las carnes procesadas, no vemos motivo para no disfrutarla de cuando en cuando.
Detrás de los números a veces se esconden verdades desoladoras. El 1, por ejemplo, es con el que los telediarios bautizaron a José Fernández en la noche del 29 de octubre de hace dos años, mientras una dana terminaba por arrasar Valencia. El primer muerto conocido por las inundaciones, así lo definieron numéricamente. Fernández tenía 64 y aquella tarde estaba con su mujer Isabel en casa, en un cuarto piso de un edificio de Massanassa. Sobre las 18.00, bajó al garaje para sacar el coche, ante el miedo de que se inundase el trastero. Isabel, mientras, se puso a tender la ropa. Y en un momento, al asomarse a la ventana, contempló con pánico cómo una ola grande recorría la calle con coches flotando. Fue a buscar a su marido, pero se había quedado atrapado en el ascensor. Le escuchó pedir auxilio una y otra vez. “Pero ¿cómo podía ayudar? Nadie en ese momento podía ayudar. No tienes los medios. Es una situación de impotencia”, explicó entonces Isabel. Ambos desconocían la magnitud meteorológica ni tampoco recibieron una alerta en sus móviles que les advirtiera de los peligros de estar en plantas bajas o salir a la calle. El ES-Alert, de hecho, tardaría en llegar dos horas después de que Fernández bajara al garaje. A las 20.11, cuando sonó el primer mensaje masivo, 182 de las 233 víctimas mortales de la dana ya habían fallecido y la situación de decenas era insalvable.
Este proyecto de periodismo fotográfico fue encargado por Ember Mental Health. Ember financia y acompaña a organizaciones comunitarias de salud mental para que crezcan y se consoliden, fortaleciendo el ecosistema global de cuidados.
Desde pequeña, a Nerea Figueiras le gustaba recoger flores que ponía en los ojales de la ropa o entre las trenzas del pelo. Una afición infantil que la llevó a estudiar Biología, pero que, con el paso del tiempo, terminó despertando su lado más artesano. “Retomé lo que hacía de niña. Empecé a diseñar joyas con diferentes flores que repartía entre la familia y los amigos. Al principio, no había más pretensiones, hasta que decidí venderlas”. En 2020 puso en marcha la empresa Fento do Vento, con poco más de 2.500 euros de capital inicial, y algunas subvenciones que consiguió en la Xunta de Galicia y la Diputación de A Coruña, pero sin rondas de financiación.

Estamos en esa época del año en la que cuesta acertar con el conjunto para no pasar ni mucho frío ni mucho calor. Una buena opción estos días es vestir por capas, recurriendo a una chaqueta ligera, una sudadera o una americana para esas franjas horarias en las que bajan las temperaturas.









Hay pocas cosas más incómodas que quitarte las zapatillas después de un día largo y notar que desprenden mal olor. La verdad es que es un problema muy habitual, especialmente cuando hace calor, practicamos deporte o llevamos calzado poco transpirable. El sudor, la humedad y las bacterias pueden favorecer la aparición de ese desagradable olor que no siempre desaparece con dejarlas airear de un día para otro.














“Abrimos las puertas de nuestro primer restaurante con un cocinero novato. Yo atendía las mesas y servíamos pescado y arroz. O ese era el plan. Empezó a entrar mucha gente y yo quise asegurarme de que la cocina estaba controlada. Así que le dije al cocinero: ‘dos mesas de ocho han pedido arroz. ¿Hay algún problema?’. Y el tipo me contestó: ‘no, no, tira’. Al cabo de unos minutos volví a preguntar: ‘hay otra mesa de seis y también quieren arroz. ¿Algún problema?’. ‘No, no, tira’, insistió. Media hora después y al ver que no salía nada de la cocina, fui a mirar: el delantal estaba allí bien colocado, pero del cocinero no había ni rastro. Se había largado”. Lo cuenta riendo Jordi Millán (1981, Barcelona) quien junto a su mujer Sara Martín (1983, Barcelona) lleva desde 2014 poniendo patas arriba la capital catalana.



