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Bobby Pulido, de 52 años, es una estrella de la música texana, ganador de dos Grammy Latinos. Sus canciones no faltan en las fiestas de quinceañeras, desde luego no en las del sur de Texas. Ahora se ha pasado a la política: como candidato a la Cámara de Representantes de Estados Unidos, es una de las grandes apuestas del Partido Demócrata para ganar en noviembre las elecciones de medio mandato y arrebatar a los republicanos el control de al menos una de las cámaras del Congreso, algo que les permitiría bloquear las medidas del presidente Donald Trump o, incluso, someterle a un juicio político. Y que serviría de trampolín para lanzarse al gran premio: hacerse con la Casa Blanca en 2028.
Una batalla decisiva es algo muy raro en el curso de la historia. Una fecha terminante es también algo difícil de adivinar: la dichosa historia es correosa, un género literario disfrazado de otra cosa; no tiene libreto, no confiere sentido a absolutamente todo lo que ocurre, no es una novela con sus protagonistas, héroe-antihéroe, en la que todo encaja a la perfección. Generalmente ocurre lo contrario, entramos en el futuro a empujones, pero a veces aparecen esas batallas, esas fechas, y todo encaja: el 9 de mayo se conmemora el Día de Europa, la victoria sobre el nazismo y la Declaración de Schuman, que dio inicio a las comunidades europeas. Y el 9 de mayo, tal día como ayer sábado, fue la fecha elegida para celebrar el entierro político de Viktor Orbán, el antihéroe de esta historia, y acometer el esperado cambio de régimen en Hungría. Con una sobria puesta en escena en el Parlamento húngaro, un deslumbrante edificio neogótico situado a orillas del Danubio, en el corazón de Europa central. Y con una energía electrizante en las calles: “Orbán nos ha jodido durante años; las cosas solo pueden ir a mejor”, decía gráficamente Marianna, una joven de 25 años, en la plaza de los Héroes, camino de la celebración en el Parlamento.
A Victoria Vera (Madrid, 73 años) la expulsaron del colegio por rebelde. “Las monjas teresianas fueron muy malas conmigo. Me tenían manía porque hacía demasiadas preguntas. Eso les molestaba muchísimo”, recuerda. A la tierna edad de 15 años, descubrió que la desobediencia podía ser una fuerza liberadora. Tras su expulsión, terminó el Bachillerato y el COU en el instituto madrileño Lope de Vega, un centro público fundado durante la Segunda República. “Eso era otro mundo. Ahí pude ser yo. Me salí con la mía”.
¿Se puede prohibir la entrada a un país a Dios? Pues está pasando. I am a God (Yo soy Dios) es el título de una canción de Kanye West. Un día le preguntaron al músico si la letra era autobiográfica; y soltó: “Soy Dios, no hace falta más explicación. Soy la mayor estrella viva. Soy Axl Rose, soy Jim Morrison, soy Jimi Hendrix”. El rapero también es la actual patata caliente de la música, con la implicación de gobiernos y partidos políticos. La gira europea de West, ahora autodenominado Ye (Atlanta, Georgia, 48 años), se ha convertido en un acto de fe (ya que hablamos de Dios) aspiracional que nunca llega. De momento, se han suspendido los conciertos en Reino Unido, Francia, Suiza y Polonia. En España se anuncia para el 30 de julio en el estadio Metropolitano de Madrid. La fecha se mantiene. “Es verdad que se han suspendido algunos conciertos, pero en España sigue en pie, no hay problema. Da pena lo que está pasando con las cancelaciones, porque él ha pedido perdón muchas veces. Cada país tiene su forma de ver las cosas. Además, la venta va bien. Todavía quedan entradas, pero no muchas”, afirma a este periódico un portavoz de Roller Group, uno de los tres promotores que organizan el concierto en la capital. Según esta fuente, el aforo será de unos 60.000 espectadores.
Pasaron tres semanas entre la primera muerte en el MV Hondius y el momento en el que se supo que había un brote de hantavirus a bordo. En ese lapso de tiempo, 30 de los pasajeros desembarcaron en la isla de Santa Elena. Una vez pisaron tierra en ese lugar aislado en mitad del océano Atlántico, se les perdió la pista. Y, hasta hace menos de una semana, no se activaron los mecanismos internacionales —y en el caso de España, también nacionales— para rastrear los casos, desembarcar a los ocupantes y activar los protocolos sanitarios para tratar a los enfermos y evitar la dispersión del virus. Más allá de que la mayoría de los expertos confían en que esto no se convertirá en un problema de salud pública, surgen muchas preguntas: ¿ha funcionado la coordinación?, ¿es suficiente la estructura normativa para hacer frente a situaciones como esta?, ¿ha actuado la naviera de forma diligente?, ¿hemos aprendido algo en gobernanza y comunicación seis años después de la mayor pandemia en un siglo?
No sabe dónde nació. No sabe en qué fecha nació. No sabe cuánto tiempo su madre la tuvo con ella. No sabe qué nombre querían darle. No sabe dónde pasó su madre el último año y medio de vida. No sabe dónde pasó su padre el último año y medio de vida. No sabe si al final sufrieron, no sabe si les dolió, no sabe si fue rápido. Sí sabe en qué situación estaban ambos cuando ella misma empezó a desaparecer. Eso es todo. No hay final. Ni triste ni feliz: no hay final.
“Para mi apropiadora tener una hija era como tener una muñeca. Ponerte zapatitos que me rompían los pies”
A los 10 años, llevaba una existencia clandestina. Pasaba las horas en el departamento de dos de sus vecinas
“Maru tenía un nivel de inteligencia superior. Estaba muy sola, se cuidaba a sí misma”, cuenta una amiga
Todos sus amigos viven lejos. Con todos implementó, en algún momento, periodos de mutismo sin explicaciones
“Nos presentaron. Ella es tu abuela, tu hermano, tus tías, cerraron la puerta y nos dejaron ahí”
“De mis padres sé cosas, pero no muchísimas. Igual lo que importa es lo que uno piensa, más allá de lo que te digan”
“Mis apropiadores no eran personas especialmente diabólicas. Lo hicieron mal y no trataron de enmendarlo”
“Siempre digo que tuvimos la suerte de conocernos, pero por ahí no somos tan compatibles”, confiesa Gustavo, su hermano
“Cuando terminó el juicio quedé agotada. Llegué con el último esfuerzo. Quise cortar con Buenos Aires”
“No conoció el amor, todo fue piña y piña, y hacha y hacha. Tiene una coraza así de gruesa. Pero está viva”, dice un amigo
El 14 de junio se cumple un siglo de una fecha que marcó la vida de Salvador Dalí (Figueres, Girona; 1904-1989): su segunda expulsión, a perpetuidad, de la Escuela Especial de Dibujo, Escultura y Grabado de la prestigiosa Real Academia de las Bellas Artes de San Fernando de Madrid. En un ambiente tan reglamentado se sentía incómodo y, quizás por ello, esta formación académica ha quedado opacada en la literatura científica. Dominan sus correrías esos años en Madrid ―los más felices de su vida, según él mismo contó― junto a Federico García Lorca, Maruja Mallo o Luis Buñuel, sus compañeros en la Residencia de Estudiantes y fuente recíproca de inspiración artística.
Ruth Benito
Fernando Anido
Inés Arcones
Brenda Valverde Rubio
Salvador Dalí y sus compañeros de estudio de la Escuela especial de pintura, escultura y grabado (Academia de San Fernando). 1922-1923. FUNDACIÓN GALA-SALVADOR DALÍ

La visita de Isabel Díaz Ayuso a México ha terminado convertida en lo que parecía desde el principio: un episodio de política interna española trasladado al otro lado del Atlántico. La presidenta madrileña aterrizó en el país envuelta en una retórica grandilocuente sobre la libertad, la hispanidad y la defensa de Hernán Cortés, y se marcha antes de tiempo denunciando un supuesto “boicot” del Gobierno de Claudia Sheinbaum. Entre medias, más ruido que contenido, más escenificación que diplomacia, y un afán de protagonismo cuyo único resultado tangible es haber tratado de entorpecer el acercamiento entre España y México tras años de desencuentros.

En los tiempos del procés, se instaló el concepto de paradiplomacia o diplomacia paralela para explicar la estrategia de la Generalitat de Cataluña que, a través de organismos culturales o económicos, promocionaba internacionalmente el plan de independencia de Cataluña. Es de suponer que Isabel Díaz Ayuso no quiere romper España porque eso equivaldría a romper Madrid (“Madrid es España dentro de España”, dejó dicho), pero la presidenta juega a dinamitar la política exterior del Estado. Lo suyo es la diplomacia de la provocación, al más puro estilo Trump.
Era primera hora de la tarde del pasado lunes, lunes de gala del Met. Las redacciones (y los famosos) estaban con los ojos puestos en trajes, flores, arte. Pocos esperaban un comunicado como el que saltaba sobre la una de latarde, hora de Nueva York, informando por sorpresa que Blake Lively y Justin Baldoni, actores, colegas en la película Romper el círculo y después archienemigos, habían llegado a un acuerdo para terminar su batalla legal, la que les enfrentaba desde diciembre de 2024 y les había costado muchos dólares y muchos disgustos, pero sobre todo una exposición pública altamente negativa que ha herido, quien sabe si de muerte, sus respectivas carreras. Han sido más de 16 meses de denuncias, declaraciones, acusaciones cruzadas y griterío online. Pero ¿para qué? ¿Quién pierde, y qué pierde? ¿O quién gana... si es que hay un ganador?