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Se da la circunstancia de que estuve allí. El 28 de mayo de 2003, en la base aérea de Torrejón, durante el funeral de Estado por los 62 soldados muertos en el accidente del Yak 42; y también un año después, el 17 de mayo de 2004, en Estambul, cuando los familiares de 30 de aquellos militares tuvieron que viajar a Turquía para hacerse pruebas de ADN. ¿Qué sucedió entonces y por qué lo recuerdo ahora? La razón es un tuit de 30 segundos, multiplicado hasta el infinito por las redes sociales, de la comparecencia que ofreció el lunes el vicesecretario del PP Juan Bravo, un hombre de 51 años, de profesión inspector de Hacienda, exconsejero del gobierno de Juan Manuel Moreno Bonilla y un político que —según informaciones de este propio periódico— es “moderado en las formas”. Pues bien, Bravo El Moderado se subió al atril de la calle Génova y leyó un papel en el que, entre otras cosas, había escrito lo siguiente:
Óscar Mulero (Madrid, 55 años) es una de las grandes referencias de la música electrónica mundial, y por ello ha sido distinguido con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, que otorga el Ministerio de Cultura. Comenzó en el underground, en 1989, y ahora le premian entre personajes variopintos, de Christina Rosenvinge a Karina, de Suso33 a María del Monte, de Los Chichos a Manuel Vicent.

Andrés W. (32 años) tiene en su casa una especie de museo de viejos teléfonos móviles. La mayoría son poco convencionales. Modelos y marcas que dejan rastro de sus múltiples intentos por frenar la dependencia del propio aparato y de determinadas aplicaciones. “Es como una adicción. Fui probando límites de tiempo, dejando el móvil fuera de la habitación, pero todo se me hacía muy difícil”, cuenta. Desde 2019 se reconoce inmerso en un largo proceso de desintoxicación digital, con idas y venidas, que incluyó usar un teléfono de apenas siete centímetros con el que solo podía hacer llamadas. Su caso ejemplifica un problema que no deja de crecer entre los jóvenes.
La investigación del accidente que en 2024 costó la vida a Iván Castaño, de 32 años, cuando iba de pasajero en la atracción del Saltamontes y uno de los brazos del aparato se partió, ha dado un nuevo paso y amplía el foco judicial hacia el Ayuntamiento de Vigo. La jueza encargada de la instrucción ha citado a declarar como investigada para aclarar su posible responsabilidad en el caso a la concejala de Seguridad del Ayuntamiento, Patricia Rodríguez Calviño. Además, la magistrada ha requerido que comparezcan como imputados el jefe de Área de Seguridad y Movilidad de la Policía Local, Antonio Vivero, y el perito encargado de la revisión anual de la atracción, Antonio López Álvarez.
En el Instituto público Juan Bautista Monegro de Torrejón de Ardoz (Madrid) hay percheros, pero están vacíos. Los alumnos no se quitan el abrigo al llegar a clase. Al contrario, muchos se ponen la bufanda, los guantes y, en alguna ocasión, hasta una manta. Las camisetas térmicas y las medias bajo el pantalón ya las traen de casa. El sistema de aerotermia falla desde principios de curso, y este año aseguran que ha dejado de funcionar por completo, justo cuando más lo necesitan. Cinco borrascas han pasado por la capital en lo que va de 2026, y el frío busca también su sitio entre los pupitres. “Muchos días nos congelamos”, dice la alumna del cuarto curso de educación secundaria obligatoria, Laura Valdovinos, con voz constipada.

Profesores y alumnos del instituto Vila de Gràcia de Barcelona se han levantado en pie de guerra ante la decisión el Consorcio de Educación de suprimir el bachillerato escénico que actualmente oferta el centro. La dirección defiende la necesidad de mantener estos estudios, “un servicio público” en un barrio como el de Gràcia, mientras que el Consorcio defiende que actualmente hay exceso de oferta de estos estudios en la ciudad, que se materializa en 69 plazas vacantes.

Arlene Benjamin recuerda cada detalle de la noche en que mataron a su marido. Ocurrió en septiembre de 2016. Cuenta que, al caer la tarde, él volvió a casa agotado tras finalizar su jornada como conductor de autobús. Cenó ligero y se sentó a ver la televisión. Mientras su marido dormitaba en el sofá, ella divisó dos figuras en el exterior. Pensó que se trataba de chavales tramando alguna gamberrada. De pronto, irrumpieron en su hogar y comprobó que eran hombres armados con el rostro oculto con pasamontañas. Sin mediar palabra, los dos intrusos dispararon 16 tiros a su marido. Una bala alcanzó a su hijo de cinco años. Benjamin acertó a salir a la calle pidiendo socorro con el chiquillo ensangrentado en sus brazos. Una vecina llevó al niño al hospital y sobrevivió. “Creo que salvó la vida como recompensa a la inmensa bondad que siempre tuvo mi marido”, dice, pujando por contener las lágrimas.


Al otro lado de la desembocadura del Tajo, tras cruzar el Puente 25 de Abril de Lisboa, entrena José Mourinho al Benfica. Allí, el sábado, el técnico, junto a los capitanes y la dirección deportiva, tuvo que recibir a unos 200 aficionados muy molestos por la marcha del equipo. Al final de la rendición de cuentas, el grupo de hinchas cantó el himno nacional y se marchó al grito de “Se acabó el asedio”, según contó el periódico A Bola.
Ganar al modesto Bodo Glimt noruego, a ser posible con una amplia ventaja de goles, y esperar los resultados de ocho de los 12 equipos equipos que el Atlético de Madrid tiene por delante y puede superar en la liguilla de la Champions League para poder meterse entre los ocho primeros. Una goleada este miércoles en el Metropolitano (21.00, Movistar) es la vía más factible para que Diego Pablo Simeone y sus futbolistas rebasen en la tabla a cuatro de esos ocho clubes que le aventajan en la tabla y eviten así la ronda de dieciseisavos de final que disputan del noveno al vigesimocuarto clasificado. Dos partidos a todo o nada concentrados en una semana (17-18, 24-25 de febrero) con el calendario ya tupido de partidos por la Liga y las eliminatorias de la Copa del Rey: el Atlético se mide el 5 de febrero al Betis en La Cartuja en cuartos de final.
Hansi Flick alteró sin alterar el sistema táctico del Barcelona. El mediocentro de su equipo dejó de actuar en solitario para encontrarse con un compañero a su lado. “No es un cambio, es lo mismo. Solo lo ha invertido. Antes jugaba con un pivote y dos interiores, ahora son dos mediocentros y un mediapunta. Es lo mismo, sigue siendo un 4-3-3”, justificaban desde los despachos de la Ciudad Deportiva, convencidos de que el preparador alemán tiene la capacidad para mejorar a sus futbolistas. Es decir, para que alcancen un mejor rendimiento, algo que, según las mismas fuentes, no pasaba con Xavi. No falló Flick, pocos potenciaron su nivel la campaña pasada como Frenkie de Jong y Pedri. Juntos, en el eje del centro del campo, se mejoraron mutuamente para después impulsar a Lamine, Lewandowski y Raphinha. El problema es que este miércoles, frente al Copenhague (21.00, Movistar), el técnico azulgrana no podrá contar ni con el canario ni con el holandés. Justo en el momento en el que el Barcelona se juega colarse entre los ocho primeros de la fase de liga de la Champions League.