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“En el siglo XII, este edificio era un lugar increíble en el Camino de Santiago: aquí se armaron caballeros, se realizaron juramentos, se pactaron bodas…”. El profesor José Luis Senra enumera, entre la objetividad y la fascinación, algunos de los hitos que marcaron la historia del monasterio de San Zoilo (Carrión de los Condes, Palencia), epicentro de poder de Cluny en la península Ibérica en la Edad Media. El declive de la orden que revolucionó la vida cultural europea y las reformas que se llevaron a cabo en el siglo XVI borraron la huella de aquel esplendor. “¿Ahora qué es San Zoilo? Ahora no es nada”, lamenta el catedrático de Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid. Aquel silencio —“una siesta continua”, como lo define Senra— comenzó a romperse en los años noventa con los primeros estudios y hallazgos arqueológicos. Ahora, la localización y restauración de varios capiteles del desaparecido claustro del edificio románico —que se exponen actualmente en el monasterio, hasta noviembre— permiten dar un paso más en el conocimiento de uno de los sitios más deslumbrantes (y olvidados) de la España medieval.
Desde finales del siglo XIX, y con especial intensidad desde mediados del siglo XX, un gran repertorio de imágenes, documentos y testimonios ha contribuido a construir un imaginario visual que pretende dar prueba de la existencia de visitantes extraterrestres. Así, mucho antes de la aparición de lo que hoy llamamos fake news o de las imágenes generadas por inteligencia artificial, este tipo de representaciones ya evidenciaban la fragilidad de la imagen como prueba, fomentando una actitud de duda frente a aquello que se presenta como verdad. Son imágenes que invitan a desplazar constantemente las fronteras de lo real, de ahí su fuerza.

Valentín Roma (Ripollet, 56 años) sigue construyendo una obra literaria fascinante con la publicación de Los trillizos (Periférica, 2026), que sigue a novelas en la misma editorial como El enfermero de Lenin (2017), Retrato del futbolista adolescente (2019) y El capitalista simbólico (2022). Un cuadro sobre las contradicciones, el desclasamiento, el resentimiento y ciertas enfermedades sociales modernas que Roma somete, con un finísimo y atravesado humor. El punto de partida de Los trillizos es un hombre que pasa la tarde con los hijos de su nueva pareja, trillizos. Sentado en un parque sin querer interactuar con el resto de padres, apunta: “La familia es una cédula opresiva”.

El Barcelona necesita a un delantero centro y apuesta decididamente por Julián Alvarez. A favor del club azulgrana juega que el futbolista, internacional argentino, manifestó públicamente durante el Mundial su intención de abandonar el Atlético de Madrid. La entidad rojiblanca, sin embargo, argumenta que el atacante, de 26 años, tiene contrato en vigor hasta 2030 y su cláusula de rescisión asciende a 500 millones, un precio prohibitivo especialmente para el Barça. La entidad azulgrana presentó una oferta de unos 100 millones que fue rechazada por el Atlético por boca del consejero delegado Miguel Ángel Gil Marín: “No aceptaremos 150 ni 200”. El Barcelona no se rinde y desde el club están convencidos de que el Atlético cederá una vez se retomen las negociaciones y se revise el precio por la Araña.
En 1962, los estadounidenses Gary Hemming, Royal Robbins, Tom Frost y Chuck Pratt, es decir, cuatro de los grandes arquitectos de las vías de referencia abiertas en el Valle de Yosemite, viajaron a los Alpes para trasladar a la cuna del alpinismo su savoir faire. En la cara oeste del Petit Dru, 1.000 metros de granito vertical y orgullo de Chamonix, los cuatro establecieron un nuevo itinerario bautizado como Directa Americana, con una dificultad de ED+ (extremadamente difícil superior). Europa conoció una revolución: si hasta la fecha las grandes ascensiones se hacían a la carrera y buscando las líneas débiles de la pared a costa de accidentes y dramas para escapar de la montaña, los americanos confiaban en equipos numerosos que trabajaban para montar hamacas en la pared bien aprovisionadas de todo lo necesario para resistir y avanzar lentamente. Buscaban líneas directas aunque para ello tuviesen que progresar en artificial, usando estribos y cantidades ingentes de material. Técnica y paciencia. Tal revolución duró bien poco. 20 años exactamente. Y lo que vino después resultó inconcebible. El 30 de junio de 1982, el francés Christophe Profit localizó el inicio de la Directa Americana, se calzó sus pies de gato, hundió alternativamente sus manos en la magnesera colgada de su cintura y, así, sin cuerda ni compañero, escaló la ruta en solo integral y en apenas tres horas. Los americanos habían invertido, 20 años atrás, algo más de dos días.
Durante décadas, Detroit fue el símbolo de la decadencia urbana estadounidense. Hoy, la ciudad de los Grandes Lagos que inventó la producción en cadena vuelve a atraer a arquitectos, artistas, chefs, diseñadores y viajeros curiosos. Entre rascacielos art déco, antiguas fábricas reconvertidas y algunos de los mejores murales del país, demuestra que las ciudades también pueden reinventarse.
Sucedió hace algo más de un año: Dior decidió no renovar votos con Maria Grazia Chiuri, la que había sido su directora creativa durante casi una década, y las redes sociales estallaron en jubiloso clamor. “¡Lo conseguimos!”, se jactaban los comentarios, del patio de butacas de TikTok a los palcos de Instagram, pasando por el sumidero de X. Si fue real o no el poder de aquellos usuarios/opinólogos que sembraron de odio el paso de la diseñadora italiana por la firma francesa prácticamente desde el minuto uno, en plan lobby electrónico, resulta lo de menos. Lo demás, si acaso, es el certificado de defunción que se deslizó entre líneas: para los anales, el 29 de mayo de 2025 también quedará como el día que murió la vieja crítica de moda especializada. Se ruega una oración por el alma de ese periodismo que, durante un siglo, sostuvo los palos del sombrajo del negocio del vestir. “¿Que si dije cosas sobre Maria Grazia? Sí. ¿Que si las mantengo? Para ser sincero, sí”, admite ahora uno de los que más palos digitales le pusieron a las ruedas de la creadora. Al habla Hanan Bešović, comentarista de nuevo cuño para las cosas de la moda. Claro que la suya no es una más entre las ruidosas voces que dominan hoy la conversación a propósito de los dimes y diretes de los directores creativos y los holdings a los que sirven. Con 670.000 seguidores, y sumando, solo en su cuenta de Instagram —la tercera con mayor predicamento en estas lides—, cuando Hanan Bešović agarra el compacto Wireless ME, el minimicrófono de mano inalámbrico de la viralidad, y se dirige a su cámara, la industria escucha.

La decoración del hogar y de cada estancia tiene sus propias reglas. Es cierto que la entrada suele ser una de las zonas que más cuesta decorar porque no siempre resulta fácil aprovechar ese rincón de paso que a menudo queda desaprovechado. Y más aún cuando el espacio es reducido.




La cuenta atrás ya resuena en el juicio del caso Kitchen. La vista oral sobre el espionaje al extesorero popular Luis Bárcenas, que arrancó en la Audiencia Nacional el pasado 6 de abril, se encuentra inmersa en su recta final con la fase de exposición de las conclusiones de las defensas. Este miércoles, los abogados de Jorge Fernández Díaz y Francisco Martínez, respectivos número uno y dos del Ministerio del Interior con el Gobierno de Mariano Rajoy, desarrollaron ante el tribunal sus alegatos finales y evidenciaron cómo sus estrategias se han alineado para tratar de exculparse. “Estamos ante una operación de inteligencia, no ante una operación parapolicial”, incidió el letrado del exministro, pese a que Fernández Díaz niega directamente haber tenido cualquier conocimiento sobre Kitchen. “Se trató de una operación de inteligencia lícita”, ahondó el defensor de Martínez, que obvió, por su parte, referirse a los SMS que implicaron al exministro.
Ana Vázquez nació en Huelva, es la menor de nueve hermanos y madre de siete hijos. Empezó a parir a los 19 años. Su suegra la acogió como a una hija en una casa muy grande de Andújar (Jaén), donde se entregaba cada día a cocinar y a criar a sus hijas e hijos. Ahora, a sus 85 años, está volviendo a ser más niña y no para de sonreír, aunque por dentro tenga un montón de palabras rotas. Le ha gustado tanto bailar que ahora, cuando alguien le dice algo bonito, incluso en el hospital, levanta los brazos y baila. “Durante décadas, Ani y tantas otras mujeres han sostenido hogares, criado familias, trabajado dentro y fuera de casa y cuidado de todos antes que de sí mismas. Han sido el motor silencioso de pueblos y ciudades, pero rara vez han recibido reconocimiento público”, explica Yolanda Sáenz de Tejada, hija de Ani y promotora del proyecto que se ha bautizado como La Pregonera.