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Empecemos por ustedes, los lectores. Tienen, desde 1985, alguien que les defienda de nosotros, los periodistas. El asunto es bien curioso. Y el cargo, complejo. “A veces cruzo la redacción y siento cómo se me mira de reojo por si me dirijo a alguien. O, si me paro para preguntar cualquier cosa, cómo esa persona se tensa, pensando que vengo con alguna queja”, cuenta al teléfono, entre divertida y resignada.

Rafael Fraguas, Pedro Montoliú, Julián García Candau, Karmentxu Marín y Bernando Pérez, todos ellos miembros de la primera redacción de EL PAÍS de hace 50 años, acordaron poner en marcha el recuerdo de aquellos tiempos. Eran los primeros días de marzo de 2026. Fraguas fue el que los juntó, como “animador-organizador de la idea”. Convocó a todos los que pudo hasta que entre todos se fueron convocando. El pasado martes rememoraron los 50 años de EL PAÍS en un restaurante de Madrid.
Suena el timbre y los pasillos del instituto público El Ravatxol, en Castellar, una pedanía de Valencia que linda con los campos de arroz de la Albufera, se van llenando de chavales que salen de clase. Algunos llevan mochilas, libros, bocadillos envueltos en papel de plata, pero no se ve ni un móvil. “Antes era tremendo, hemos tenido que bregar mucho, pero la prohibición de no sacar el teléfono en el centro se cumple de forma general. Lo tienen asumido, aunque aún confisquemos alguno”, afirma la directora, Belén Marzá. En pleno debate sobre la implantación de otra restricción en el uso de los dispositivos por parte de los adolescentes, los 16 años como edad mínima para estar en redes, el ejemplo de los institutos muestra que las prohibiciones pueden funcionar, al menos en una institución acostumbrada a hacer cumplir reglas como es la escuela.
Los alquimistas medievales persiguieron una quimera durante siglos: la piedra filosofal, un material capaz de transformar metales corrientes, como el plomo y el hierro, en el codiciado oro. El físico español Pablo Jarillo Herrero está en las quinielas del Premio Nobel porque ha descubierto algo parecido: una “piedra filosofal inversa”. No es una sustancia que transmuta cualquier elemento banal en una joya, sino un material inverosímil que “se convierte en todas las cosas”, según expone el científico.


La maquinaria de prensa funciona a la perfección dentro del palacio que alberga la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) en Madrid. En una galería del edificio modernista, la cantante Rebeca (Barcelona, 47 años) posa para los fotógrafos más madrugadores; es el comienzo de un largo día de promoción del nuevo remix de Duro de Pelar, que este 2026 cumple 30 años. Junto a la catalana están también los responsables de esta versión del éxito de 1996, Sofía Cristo y Dany BPM: “Yo les digo que le han puesto mucha zapatilla. Es Duro de pelar ya a las tantas de la mañana", bromea la artista. Durante la sesión de fotos, Rebeca se pone y se quita los anillos que le ha pedido prestados a una fotógrafa para un retrato: “¿A que esto no te había pasado antes?“, le pregunta entre risas.


¡Lorca en Cannes! La selección de La bola negra, la última película del tándem Javier Ambrossi y Javier Calvo, como una de las tres representantes españolas en la sección oficial a concurso del próximo festival de cine de Cannes (que se celebra del 12 al 26 de mayo), ha generado entusiasmo: más que de nadie, de los propios autores, que han asegurado sentirse “bendecidos por Lorca”. Su guion se inspira tanto en el esbozo de una pieza teatral del mismo título que Federico García Lorca no pudo terminar (acababa de ponerse a ello cuando fue asesinado por el bando sublevado durante la Guerra Civil en 1936) como en otra obra, esta sí completa, del dramaturgo contemporáneo Alberto Conejero, La piedra oscura. Aunque por su estructura en varios planos temporales interrelacionados más parece aproximarse a referentes como Las horas, novela de Michael Cunningham y película de Stephen Daldry, o Antonieta de Carlos Saura, con un canje de escritores, de Virginia Woolf y Antonieta Rivas Mercado a Lorca.
Atraer población y fijarla se ha convertido en un mantra para la España despoblada que compite por su conquista. Financiación autonómica y europea, incentivos fiscales locales o una masiva digitalización (97,4%) de los hogares españoles (125 pueblos permanecen sin conectividad) asientan vecinos nuevos. Decenas de programas (cheque emprendedor, nómadas digitales) y una extensiva red de coworkings animan la oferta para recibir al teletrabajador y seducir al emprendedor. Pero disponer de vivienda es ya otro cantar. “No faltan casas”, señala Cristina Gredilla, jefa del servicio Reto Demográfico de Castilla y León, la comunidad con más pueblos de España (2.248), que desmiente el bulo ampliamente extendido sobre su adquisición a coste cero: “No hay vivienda gratuita”.
Caixabank apoya el emprendimiento rural y la creación de empleo con el proyecto Tierra de Oportunidades. Aporta dotación económica, formación y acompañamiento a proyectos en marcha. En mayo abre el plazo para acceder a su primera fase comarcal que suma 56 convocatorias junto a los Grupos de Acción Local. Los proyectos seleccionados pasarán a la fase nacional. Su duración es de tres meses en los que los emprendedores se enfrentan a tres retos: Reel de Instagram contando su proyecto; Focus Group sobre su tipología de clientes y Campaña Comercial en una web de nueva creación. El programa acoge 220 iniciativas de las 20 serán premiadas por la entidad bancaria.
El coste del pago la deuda externa no se reparte por igual entre hombres y mujeres. En los países del Sur Global, cuanto más dinero público se destina a devolver préstamos, peores son los efectos para ellas: pierden más empleo, ven caer más sus ingresos y afrontan mayores riesgos en salud, en la medida en que los Estados reducen el margen para invertir en otras políticas públicas. Así lo concluye un nuevo informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), hecho público este lunes, que advierte de que la forma en que se paga la deuda agrava la brecha de género y tiene consecuencias muy tangibles: la pérdida de 55 millones de puestos de trabajo para las mujeres y una caída del 17% en la renta per cápita femenina.
Mayte Gómez Molina se levanta a las cinco de la mañana para ponerse a escribir, antes de desarrollar una jornada laboral al uso. El primer capítulo de La boca llena de trigo aparece tímidamente, con intención de cuento. El formato es tan reducido como el tiempo del que dispone, pero la historia se convierte en novela cuando le dan dos meses entre un trabajo y otro. Escribe urgentemente en ese impasse antes de mudarse a Karlsruhe y convertirse en una grenzgänger —cruzadora de fronteras— para ir a diario al Institute Art Gender Nature en Basilea, donde tutela bajo la dirección de Chus Matínez. Allí ambas se dedican a acompañar a estudiantes en su entrenamiento del pensamiento crítico. Tienen un programa tan inteligentemente hilado, que parece otro regalo de la ficción. O de la brujería, si nos ceñimos a la línea de investigación elegida para este curso.

A mediados del año pasado empecé a tener noticias de un joven jugador que estaba irrumpiendo con fuerza en el circuito Challenger, la antesala del circuito ATP. Los entrenadores de la Rafa Nadal Academy que se movían por aquellos torneos me fueron trasladando muy positivos comentarios sobre los rápidos progresos de un joven tenista madrileño, pero no fue hasta finales del año pasado cuando tuve la oportunidad de ver en la televisión a Rafa Jódar disputar varios de sus partidos en el marco de las Next Gen ATP Finals que se vienen celebrando desde hace unos años en Arabia Saudí.