Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
Si la Euroliga fuera un ‘ochomil’, que para el Valencia Basket, por presupuesto e historial, lo es, el equipo de Pedro Martínez estaría en el campo 3, a punto de iniciar el ataque final a la cima. Es el momento de pasar la tensión, de burlar los miedos que aparecen por la noche, de confiar en la preparación. Luego solo hay que salir de la tienda de campaña y empezar a andar. La caminata del equipo ‘taronja’ comienza este martes (20.45, #Vamos) en el primer partido de los cuartos de final y la mejor noticia es que será al abrigo de la afición, con más de 14.000 seguidores soñando con su equipo, que ya está a solo un paso de la primera Final Four de su historia. Su rival será el poderoso Panathinaikos griego, uno de los bloques más en forma después de eliminar al Mónaco en el play-in y de ganar siete de sus últimos nueve partidos.
No es el Masters de Madrid un territorio sencillo y plácido para los tenistas. La tierra batida de la Caja Mágica es el torneo más atípico de los que se disputan sobre arcilla debido a la altitud de la ciudad —unos 650 metros sobre el nivel del mar—, lo que hace que la bola sea más difícil de controlar y salga disparada cada vez que impacta contra la raqueta. El rey de la arena, Rafael Nadal, que levantó en 14 ocasiones Roland Garros, en 11 Montecarlo y en 10 Roma, tan solo pudo coronarse cinco veces en la Manolo Santana, un estadio que lo arropaba como si fuera su propia casa. La volatilidad de los campeones en las instalaciones del barrio de San Fermín es excepcional: en la última década tan solo Carlos Alcaraz (2022 y 2023) y Simona Halep (2016 y 2017) consiguieron defender y repetir título. En toda la historia del evento—el cuadro masculino arrancó en 2002 y en 2009 lo hizo el femenino—, solo otros dos tenistas lo lograron: el balear en 2013 y 2014 y Serena Williams en 2012 y 2013.
¿Quién se atrevería a adivinar que tras décadas de horror se iba a topar con algo tan puro, libre y sereno a la vez? Entre las montañas más remotas de los Balcanes, el parque nacional de Sutjeska respira una calma que no entiende de estaciones ni de nostalgias. Al sur de Bosnia y Herzegovina, casi en la frontera con Montenegro, a este territorio de valles profundos, bosques centenarios y cumbres que rozan el cielo se le conoce como “el pulmón del país”. Y no solo por su aire limpio: también por la fuerza vital que emana de un escenario donde la naturaleza ha resistido a guerras, dictaduras y olvidos.
Cosméticos, joyas, accesorios y ropa para ponerle un poco de belleza a la vida. Pero también regalos prácticos para viajar o para disfrutar del verano que se avecina. Para todos los bolsillos y para todos los gustos, aquí nuestra selección de regalos para el Día de la Madre.

Cinco esculturas clásicas reciben a la entrada. A su lado una televisión, donde cualquiera puede sentarse, colocarse unos cascos y disfrutar de una pieza artística. Más allá, carteles de actividades culturales y jornadas. La primera puerta del pasillo da acceso a la exposición Grafito es casa, realizada por decenas de estudiantes, ejemplo del potencial que alberga la Escuela de Arte y Superior de Diseño San Telmo de Málaga. En su fachada, un vinilo de color morado recuerda que este centro público de formación artística acaba de cumplir 175 años. Aniversario que ha llegado cargado de actos y que sirve para subrayar que el papel que tuvo en la construcción cultural y artística malagueña en sus inicios se mantiene vigente adaptado a los nuevos tiempos.




Dos de mis mejores amigos tienen obras literarias radicalmente opuestas en todo, con un solo y curioso punto en común: a los dos en su juventud la lectura de Galdós les marcó, dejándoles una fértil huella.
Por si no tuviéramos bastante con la inestabilidad, la precariedad y las veleidades de un sector caprichoso e ingrato, cada cierto tiempo los trabajadores del audiovisual nos tenemos que enfrentar a una vicisitud profesional añadida: los estrenos de los amigos.

En 1981, un hombre escaló los 442 metros de la Torre Sears, el edificio más alto del mundo por aquel entonces. No fue un espectáculo circense, aunque lo pareciera desde la calle; fue una advertencia, y una advertencia bastante incómoda para la ciudad, porque que puso en cuestión todos los rascacielos del planeta y obligó a Chicago a repensarse a sí misma. La historia merece contarse despacio.

Entre las paredes del Hospital Clínic de Barcelona, en un viaje de ida y vuelta por no más de tres pasillos y unas cuantas escaleras, se pauta, se fabrica y se administra una innovadora inmunoterapia contra el cáncer que ha cambiado el pronóstico de algunos tumores de la sangre: es la terapia CAR-T, una obra de ingeniería genética que reentrena al sistema inmune del paciente para que combata mejor las células malignas. Hay ya un puñado de medicamentos de este tipo confeccionados por la industria farmacéutica, pero el Clínic ha sido pionero en el desarrollo de un CAR-T académico con el que ya han tratado a más de 650 pacientes sin alternativas terapéuticas. “Pasamos de tratar a siete pacientes en 2017 a 114 en 2025. Es una revolución y yo no veo un límite”, cuenta el hematólogo Julio Delgado, jefe de la Unidad de Oncoinmunoterapia. “Cada vez hay más indicaciones, más ensayos clínicos… Y lo bonito es que, como lo hacemos nosotros, el límite nos lo ponemos nosotros mismos, no dependemos de la industria farmacéutica para que lo haga”, subraya.






Quizá no haya habido muchos europeos dispuestos a envidiar el clima de Gran Bretaña, pero la admiración por sus instituciones ha sido infalible. La explicación es sencilla: en los últimos dos siglos, Alemania ha conocido la monarquía, la república, el Reich, la partición en dos regímenes antagónicos y el modelo federal. Francia y España no han tenido menos convulsiones, e Italia, durante un buen tramo, ni siquiera existía. Mientras tanto, Gran Bretaña ha seguido todo este tiempo bajo una monarquía parlamentaria bien asentada, sin un solo amago revolucionario desde el siglo XVII. Su vida política ha tenido, sin duda, refriegas y escándalos severos. Lo que llegaba a las costas del continente era, en cambio, la estabilidad de su sistema parlamentario, “igual que el mar más agitado parece”, como escribe un viajero del XIX, “desde la distancia de una cumbre, un lago plácido”. Esa seducción no solo es cosa del ayer: Tony Blair y David Cameron inspiraron el cambio de partidos progresistas y conservadores en todo el mundo. Y Margaret Thatcher sigue proyectándose con fuerza —Ayuso, Vox— entre nosotros.