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Por si no tuviéramos bastante con la inestabilidad, la precariedad y las veleidades de un sector caprichoso e ingrato, cada cierto tiempo los trabajadores del audiovisual nos tenemos que enfrentar a una vicisitud profesional añadida: los estrenos de los amigos.

En 1981, un hombre escaló los 442 metros de la Torre Sears, el edificio más alto del mundo por aquel entonces. No fue un espectáculo circense, aunque lo pareciera desde la calle; fue una advertencia, y una advertencia bastante incómoda para la ciudad, porque que puso en cuestión todos los rascacielos del planeta y obligó a Chicago a repensarse a sí misma. La historia merece contarse despacio.

Tres expertos en educación plantean una reforma sencilla para hacer más equitativa la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), unos exámenes que generan cada año agravios territoriales. El motivo es que, aunque la calificación obtenida en un lugar de España sirve para entrar en cualquier universidad pública del país, los ejercicios son diferentes en cada comunidad autónoma. El año pasado, la diferencia en la media de los estudiantes gallegos y los murcianos fue, por ejemplo, de casi un punto a favor de los segundos, una disparidad que cambia cada curso de protagonistas, pero se repite con regularidad. “¿Tiene sentido hablar de igualdad de oportunidades cuando 17 exámenes distintos de una misma asignatura compiten directamente entre sí? Estadísticamente, el proceso está viciado, porque se tratan datos generados por procedimientos heterogéneos como si fueran equivalentes”, afirman Iván Area, catedrático de Matemática Aplicada en la Universidad de Vigo, José Ángel de Toro, catedrático de Física Aplicada en la Universidad de Castilla-La Mancha, y Elena Gajate, profesora de Matemáticas, todos con experiencia en la gestión de la Selectividad.

Entre las paredes del Hospital Clínic de Barcelona, en un viaje de ida y vuelta por no más de tres pasillos y unas cuantas escaleras, se pauta, se fabrica y se administra una innovadora inmunoterapia contra el cáncer que ha cambiado el pronóstico de algunos tumores de la sangre: es la terapia CAR-T, una obra de ingeniería genética que reentrena al sistema inmune del paciente para que combata mejor las células malignas. Hay ya un puñado de medicamentos de este tipo confeccionados por la industria farmacéutica, pero el Clínic ha sido pionero en el desarrollo de un CAR-T académico con el que ya han tratado a más de 650 pacientes sin alternativas terapéuticas. “Pasamos de tratar a siete pacientes en 2017 a 114 en 2025. Es una revolución y yo no veo un límite”, cuenta el hematólogo Julio Delgado, jefe de la Unidad de Oncoinmunoterapia. “Cada vez hay más indicaciones, más ensayos clínicos… Y lo bonito es que, como lo hacemos nosotros, el límite nos lo ponemos nosotros mismos, no dependemos de la industria farmacéutica para que lo haga”, subraya.






Quizá no haya habido muchos europeos dispuestos a envidiar el clima de Gran Bretaña, pero la admiración por sus instituciones ha sido infalible. La explicación es sencilla: en los últimos dos siglos, Alemania ha conocido la monarquía, la república, el Reich, la partición en dos regímenes antagónicos y el modelo federal. Francia y España no han tenido menos convulsiones, e Italia, durante un buen tramo, ni siquiera existía. Mientras tanto, Gran Bretaña ha seguido todo este tiempo bajo una monarquía parlamentaria bien asentada, sin un solo amago revolucionario desde el siglo XVII. Su vida política ha tenido, sin duda, refriegas y escándalos severos. Lo que llegaba a las costas del continente era, en cambio, la estabilidad de su sistema parlamentario, “igual que el mar más agitado parece”, como escribe un viajero del XIX, “desde la distancia de una cumbre, un lago plácido”. Esa seducción no solo es cosa del ayer: Tony Blair y David Cameron inspiraron el cambio de partidos progresistas y conservadores en todo el mundo. Y Margaret Thatcher sigue proyectándose con fuerza —Ayuso, Vox— entre nosotros.
Cuba está bajo la espada de Damocles y hablar de ella es un tabú: las empresas españolas del sector turístico consultadas para este reportaje eluden pronunciarse sobre su futuro. Justifican su silencio en una forzada prudencia frente a la elevada incertidumbre causada por el bloqueo de facto estadounidense y sus consecuencias. Hay una tensa expectación ante las negociaciones entre el régimen castrista, liderado por Miguel Díaz-Canel, y EE UU, con su secretario de Estado, Marco Rubio. La isla, sumida en la precariedad desde hace años, afronta a oscuras una grave crisis humanitaria, ya sin la ayuda del petróleo de Caracas. El turismo, su motor económico, está en mínimos, por lo que las empresas despliegan sus estrategias de gestión defensiva en un entorno marcado por una gran reducción de márgenes y por un aislamiento geoestratégico que le ha dado la puntilla al sector.
“Hay países donde no hay despliegues [de coches autónomos] y piensan que será cosa de 10 años o más. No lo es. La gente no se da cuenta de que ya está aquí, y está aquí ahora”, dice sobre los coches sin conductor Raquel Urtasun (Pamplona, 50 años). Fundadora y presidenta ejecutiva de Waabi, una startup canadiense que acaba de lograr una ronda de financiación de 1.000 millones de dólares, una de las más grandes de la historia del país, su compañía se ha centrado hasta ahora en camiones autónomos, pero planea lanzar 25.000 robotaxis junto a Uber a nivel global. Esa cifra es más del doble de los coches autónomos que hay ahora en circulación.

La primera Conferencia sobre la Transición para Abandonar los Combustibles Fósiles, que se celebra en Santa Marta (Colombia) y en la que se espera que este martes y miércoles participen los representantes de medio centenar de países, ha puesto el foco sobre los beneficios extraordinarios que las empresas energéticas, especialmente las petroleras, están logrando con el alza de los precios ligados a la guerra en Oriente Próximo. Durante los primeros días de esta cita, los debates entre expertos y representantes de la sociedad civil se han centrado en buena parte en cómo financiar la transición energética necesaria para que el calentamiento global se quede dentro de los límites menos catastróficos. Y la fiscalidad sobre las empresas de combustibles, principales causantes del cambio climático, está en ese debate, como también otras medidas como la reducción de la deuda externa de los países o los mecanismos de arbitraje internacional que permiten a las multinacionales demandar a los Estados si anulan proyectos fósiles.
Pregunta. Estoy de alquiler y mi contrato vence el 7 de octubre del 2027. He recibido una llamada telefónica del casero que me dice que tengo que abandonar el piso el 1 de octubre de este año, ya que un hermano lo necesita. ¿Tengo que abandonar la vivienda en esa fecha? ¿tienen que esperar a que finalice mi contrato para pedirme que me marche? Ángel L.
El condón femenino podría sentirse discriminado con respecto a su colega varón. Es algo más caro, no todas las farmacias lo tienen y, por supuesto, ningún dispensador de preservativos de los que se ven en discotecas o bares nocturnos lo incluye. Claro, que el interés por él es también menor y son muchas las mujeres que ni siquiera han sentido la curiosidad de probarlo.