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Me llevaron siendo muy chico a Zaragoza mi madre y mi tía para pasarme por el manto de la Virgen del Pilar, pero lo único que lograron fue que besara por detrás del retablo del altar la columna que sostiene la imagen por donde me habían precedido millones de besos hasta dejar una muesca profunda en el mármol. Como premio a mi buen comportamiento durante el viaje, ante mi insistencia al borde de las lágrimas, logré que la espera de la hora de salida del tren borreguero para volver a Valencia, la pasáramos viendo la película blanca, apta para todos los públicos, titulada Los ángeles perdidos, que ponían en el cine Argensola, en la que Montgomery Clift hacía de soldado yanqui que salvaba a un niño extraviado entre los escombros de Berlín de la posguerra para devolverlo a la civilización como una metáfora de la paz. No es que uno fuera un chico muy espabilado, pero en aquella película me llamó la atención la mirada hipnótica de este actor, que podía expresar odio y ternura, congoja y alegría con una sola veladura magnética de sus ojos grises sin hablar.
“Aunque ya nada espere personalmente exaltante” iniciaba el arranque de un poema Gabriel Celaya, juglar que no me apasiona, pero al que el inmenso Paco Ibáñez incluyó en su legendario rescate de los poetas españoles. Hace mucho tiempo que yo sobrevivo con esa desoladora convicción, pero a veces logro exaltarme. Me ocurre en el encuentro semanal con dos criaturas a las que tuve en mis brazos desde su nacimiento. Ya son mayores. Tienen 19 y 17 años. Pero tengo con ellos un compromiso semanal desde hace mucho tiempo. Me piden que les ponga una película. Y a veces es una responsabilidad angustiosa para mí. Pero acierto siempre. Y en sus risas, en su miedo, en su atracción, logro sentirme como un mecenas cultural.

“Yo haciendo series para que vos te enganches con las frutas infieles”, publica Netflix Argentina en sus redes sociales. Si pillo el chiste desde España es porque las frutinovelas son un fenómeno global que ha conquistado internet en apenas unos meses. Se trata de breves vídeos de una ficción viral producida con inteligencia artificial, de bajísima calidad y un éxito sin precedentes. Es imposible enfrentarse a la primera dosis de frutas infieles sin sonreír. Lo difícil es saber, dentro del chiste, si los humanos nos reímos de este producto de la IA o si es la IA quien se ha empezado a reír de nosotros.
El Departamento de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno vasco, que encabeza la socialista María Jesús San José, concedió en marzo la semilibertad a María Soledad Iparraguirre Guenechea, alias Anboto, al considerar que la exjefa de ETA había mostrado en prisión una “evolución favorable tras periodos previos de inadaptación” y que las salidas diarias de prisión que le iban a permitir la nueva situación penitenciaria suponían una “planificación realista del proceso de reinserción social”, según se recoge en la resolución del Ejecutivo de Vitoria a la que ha tenido acceso EL PAÍS. El escrito esgrime también como argumentos para dar el beneficio penitenciario a la etarra la “cercanía del cumplimiento de las tres cuartas partes” del máximo de 30 años de cumplimiento ―se producirá el 2 de abril de 2027, momento en el que puede acceder a la libertad condicional si cumple otros requisitos― y el hecho de que se encuentre abonando la responsabilidad civil que le ha sido impuesta en las diferentes condenas.
Hay imágenes que nunca desaparecen de la retina de un país, de su memoria política y popular. Una de ellas es la de Joschka Fischer (Gerabronn, Alemania, 78 años) con zapatillas deportivas jurando el cargo de ministro en el Estado federado de Hesse, en 1985. Por primera vez Los Verdes, movimiento asambleario nacido unos años antes, entraba en un Gobierno regional. Era un cambio de época. Trece años después, Fischer se convertiría en vicecanciller y ministro de Exteriores del primer Gobierno federal con Los Verdes, aliados con el Partido Socialdemócrata del canciller Gerhard Schröder.
Su dinero importa. Y no solo a usted. Las entidades financieras se han embarcado en una nueva cruzada por conseguirlo. Desde comienzos de año los bancos están lanzando ofertas para captar ahorro. Sobre todo cuentas y depósitos, los productos más conservadores del mercado y preferidos por los españoles. Si en 2025 las entidades pusieron el foco en las hipotecas, este año lo han puesto en el ahorro, a través de regalos y ampliando la rentabilidad de los depósitos a plazo fijo, explica Olivia Fedman, economista y cofundadora del comparador HelpMyCash. “No se trata de una guerra, si consideramos que la inflación se sitúa por encima del 3% y el mejor depósito remunerado ofrece el 2,5% de retorno”, explica. “Lo que ocurre es que los bancos están haciendo captación de nuevos clientes, clientes con pasivo a los que puedan vincular después”.
Existió, sabemos que existía
y que tantos la usaron con altura:
nunca hubo entre palabra y hermosura
un vínculo mejor, más noble vía.
La frecuentaron griegos y latinos,
los galos, los nipones, los germanos,
y los rusos, los chinos, italianos,
pero ninguno hiló tan bien, tan fino
como aquellos iberos memorables
que tallaron su verba inolvidable
gracias a sus revueltas y recodos:
los modos de encontrar el justo modo
de decir lo que decir quisieron,
de callar lo que callar debieron.
* * *
Eso pensaba el hombre en esa plaza
donde ondeaban banderas y otros hombres
y mujeres aullaban aquel nombre,
como perros que corren tras la caza.
Su odio era patente e impotente:
solo sabía lanzar aquellos gritos
que más que gritos eran tristes ritos
de quien toma el pasado por presente.
Pero lo grave no era esa impotencia
sino la ingrata, oscura reticencia
de sus palabras a relacionarse.
Era peor decirlas que callarse:
entre ellas faltaba, vaya falta,
esa complicidad que las exalta.
* * *
Otro día otra mani se topaba
y las personas eran muy distintas:
ensalzaban, sin frenos y sin fintas,
al mismo que la otra abominaba.
Su entusiasmo sin más los espoleaba;
sus caras, sus abrazos, sus sonrisas,
eran más nuevas que cualquier camisa
de ese canto que nadie recordaba.
Pero lo grave no era esa alegría
que nunca es grave y menos todavía
cuando se la comparte en una calle.
Lo grave era ese gélido detalle:
que las palabras no se acompañaban
y andaba cada una por su lado sin darles bola a las demás ni nada y entonces se perdían y se desperdiciaban.
* * *
Pareja pena se encontró esa vez
en que reunió perdidas esperanzas
y se atrevió a asomarse a aquella danza
que los más cursis llaman balompiés.
Le habían dicho que en ese gran refugio
que hace de lo banal pasión oscura
se refugia y prospera la cultura
y sus canciones y sus artilugios.
Así que allí se fue, para escucharla,
pero cuál no sería su tristeza
cuando oyó que en lugar de la belleza
de los versos ligados, dulce parla,
las palabras seguían saliendo sueltas
sin ligazón, sin liga, tan revueltas.
* * *
Las palabras caían y caían
y no encontraban nada en su caída
capaz de devolverles esa vida
que daban por perdida y por vacía.
* * *
Ella faltaba, por doquier faltaba,
y hacía falta en las calles de su España,
esa nación donde se daban maña
antaño para usarla sin más traba
el galán y el gañán y el caballero
y su propio caballo y el poeta,
que la tenía por su mejor treta
y su mejor imán para el dinero.
¿Qué ha sido de ella, pobre cortesana,
que tantos acusaron de ser vana?
¿Qué ha sido de ella, madre dedicada,
que quedó desechada y despechada?
¿Qué ha sido de ella, yaya memorable,
qué se volvió de pronto impronunciable?
¿Qué ha sido de ella, maga de las musas,
cuyos trucos y trinos nadie usa?
¿Por qué ya no se busca ni conoce?
¿Por qué de su placer se perdió el goce?
¿Por qué ya no sabemos ni quién era,
ella que era sin dudas la primera?
* * *
Es esa magia simple que se anima
y, sin más magia que sí misma, arrima
una palabra a otra y las sublima
y las vuelve hondas simas, altas cimas.
Es esa magia que se vuelve esgrima
de espadas que son pura pantomima
porque su filo nunca nos lastima
ni separa; nos cura y enracima.
Por eso ahora, en este triste clima,
donde tanto tan tonto nos ultima,
necesitamos que su voz imprima
a las nuestras el fuego que reanima:
la llamamos para que nos redima:
cántanos, sálvanos, oh querida
Filiberta.
Da igual cómo de deportista —en activo o de sofá— sea uno: los Juegos Olímpicos son de esos eventos a los que ir una vez en la vida. Así que muy felices se las veían los vecinos de Los Ángeles cuando, a finales de 2025, supieron que tendrían acceso preferencial a una venta de entradas para sus terceros Juegos, los de verano de 2028. A principios de enero comenzó el registro, previa comprobación del código postal. Había que esperar hasta finales de marzo, cuando abriría el periodo de compra. Pues bien, la espera ya ha acabado. Y la esperanza.
El minimalismo y la sobriedad escandinava ya hace tiempo que habían pasado a mejor vida, pero ahora también su tendencia sucesora: la austeridad vernácula. Una densidad a veces minuciosamente calculada, otras desmedida, domina en casi todos los espacios de Casa Decor 2026, no solo en el plano cromático, como ya venía siendo habitual, sino también a nivel matérico, estructural, de texturas y complementos. En algunos espacios no hay ni un milímetro sin abordar…
A finales de marzo falleció de forma repentina Michel Rolland, el consultor vinícola más conocido del mundo. Su huella tiene que ver, sobre todo, con su trabajo con uvas perfectamente maduras que desembocó en una tendencia de tintos potentes, opulentos y con gran concentración. fluyente de la historia, el estadounidense Robert Parker, contribuyó a la expansión global de este estilo en las décadas de 1990 y 2000.
