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El cine brasileño disfrutó en los años sesenta de esa cosita tan vistosa pero también efímera llamada moda. Y recuerdo haberme sentido impresionado (todavía era sensible a las críticas de cine y al nacimiento continuo de cinematografías exóticas que iban a revolucionarlo todo) por Dios y el diablo en la tierra del sol. Por si acaso, no he vuelto a verla, admitiendo su exotismo y su militancia. También recuerdo haberme aburrido notablemente con otras. Y después, en los años setenta, ese país sufrió una dictadura, tan asquerosa y salvaje como todas ellas, y consecuentemente también prohibió el cine que intentara hablar del estado de las cosas. Pero no pudieron anular la maravillosa música que se creaba en ese país. Ahí estarán para siempre las canciones de Caetano Veloso, Vinicius de Moraes, Chico Buarque, Antônio Carlos Jobim.
Dirección: Kleber Mendonça Filho.
Intérpretes: Wagner Moura, Tánia Maria, Hermila Guedes Kaiony Venâncio, Udo Kier.
Género: drama. Brasil, 2025.
Duración: 161 minutos.
Estreno: 20 de febrero.
El fantasma de mi mujer, la nueva película de María Ripoll, es una comedia loca de enredos de cama e infidelidades que parte de buenas ideas pero no logra ir más allá de sus intenciones. Sin un colchón perfecto, propio de las grandes películas de este género, es difícil soportar el peso que implica la comedia disparatada. El reto es dar con el tono, ese intangible capaz de provocar carcajadas con la mezcla de gags excesivos y chistes rijosos.
Dirección: María Ripoll.
Intérpretes: Javier Rey, Loreto Mauleón, María Hervás, Macarena Gómez, Marcos Cáceres.
Género: comedia. España, 2026.
Duración: 95 minutos.
Estreno: 20 de febrero.
Entre las cinco candidatas al Oscar a la mejor película de animación siempre se han colado títulos ajenos al puro entretenimiento, al cine de multisalas y palomitas, al espectáculo de masas que, con más o menos arte (normalmente, con bastante o mucho arte), arrasa en taquilla. Pero en los últimos años, junto a las inevitables Disney, Pixar y DreamWorks, grandes productoras animadas estadounidenses quizá lejos de su mejor forma, los nominados foráneos con un mundo y un estilo más adulto y complejo, además de creativo, se han hecho aún más constantes.
Dirección: Maylis Vallade, Liane-Cho Han Jin Kuang.
Género: drama de animación. Francia, 2025.
Duración: 77 minutos.
Estreno: 20 de febrero.
Del Nuevo Hollywood de finales de los años sesenta y setenta solemos recordar algunos de sus grandes hitos en sus diversas vertientes, de El graduado a Tiburón pasando por El padrino. Pero, en los 14 años que básicamente duró el mejor periodo histórico del cine estadounidense (y mundial), hubo un enorme número de títulos, mucho menos conocidos para el gran público y quizá más desequilibrados, que en cambio enarbolaron la bandera de la autenticidad, la cercanía, la energía y la madurez a través de relatos protagonizados por gente vulgar y corriente, y dirigidos por cineastas que solían llevar su cámara y ejercitar su mirada como si te estuvieran apuntando a la cabeza con una pistola a centímetros de distancia.
Dirección: Bradley Cooper.
Intérpretes: Will Arnett, Laura Dern, Andra Day, Ciarán Hinds, Bradley Cooper.
Género: drama. EE UU, 2025.
Duración: 124 minutos.
Estreno: 20 de febrero.
Hija de un profesor de Filosofía y de una profesora de Francés, Andrea Fuentes Fache (Valls, Tarragona, 42 años) es cuatrilingüe, dulce y tremendamente curiosa. Pero no tiene un segundo libre. La cita es en el lugar que mejor conoce del mundo: el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat, en Barcelona. Allí entrenó durante lustros con su hermana, Tina, y allí acude a diario, en bicicleta, para preparar a la selección española de natación artística. Llega sonriente y cauta tras terminar su sesión de terapia. Ha aceptado hablar durante dos horas, pero pide permiso para recoger unos paquetes antes de que cierre la oficina. Es el cumpleaños de su marido, el gimnasta Víctor Cano, al que también conoció en este centro. El suyo está al caer. A sus hijos, Kilian y Sira, les ha pedido de regalo media hora de tiempo libre.

El entrenamiento se ha alargado un poco más de la cuenta y Will Clyburn (Detroit, Estados Unidos; 35 años) sale escopeteado al vestuario para saludar a su familia por teléfono. Son dos minutos que le recargan de energía, pues no las tenía todas consigo con lo de hacer fotos y entrevista. Pero una vez puesto en faena, habla, ríe y razona, repantigado en una silla del Palau, cómodo con la grabadora y su discurso. Nada le altera como tampoco lo hace en la pista, preparado ahora para afrontar la Copa del Rey y los cuartos de este viernes contra el UCAM Murcia (21.00, Dazn).

En el baloncesto, como en la guerra, no siempre gana el más fuerte. A veces vence quien mejor entiende el ritmo del combate. Paolo Galbiati, entrenador del Baskonia, habla del juego en esos términos: anticipación, lectura del momento, control emocional. En su mesilla conviven dos referencias que ayudan a explicar su manera de entender el deporte: Kobe Bryant y El arte de la guerra. Una mentalidad obsesiva y una filosofía estratégica. Disciplina y adaptación.
La provocación no siempre pasa por un desnudo inoportuno. A veces, solo tienes que hablar de un tipo que se recuperó de su alcoholismo y hoy es un conocido catador de vinos. Un testimonio como ese genera más incomodidad que una fotopolla. ¿Qué hacemos con el relato del adicto recuperado que debe renunciar a toda una vida asociada a la droga? En el campo de las adicciones estamos demasiado acostumbrados a las historias sencillas, casi pedagógicas: Fulanito tocó fondo, entró en desintoxicación y hoy es una persona nueva. Nos vuelve locos ese “antes y después”. Lo entiendo, son historias fáciles de digerir porque delimitan muy bien el peligro y ofrecen una salida conocida. La incomodidad se nos presenta cuando alguien se sale de ese camino.

Es de noche, está oscuro y Dara, Saoirse y Robyn siguen en un lugar llamado Knockdara, suerte de Twin Peaks de la campiña weird irlandesa, en el que el atractivo mecánico que recoge tu coche después de que casi te mates en un accidente más o menos provocado por el marido de tu vieja mejor amiga es también agente de policía. En realidad, sólo hay tres agentes de policía en Knockdara. También hay una señora que limpia la morgue, un country bar repleto de siniestras imitadoras de Dolly Parton, un único hotel sin habitaciones disponibles —pero con desvanes en los que poder instalar camas de tres en tres— y una familia que se hace fotografías caminando de perfil, con un brazo en el hombro de quien tiene al lado, y mirando a la cámara. El folkie noir de Lisa McGee, la creadora de Derry Girls, Cómo llegar al cielo desde Belfast (Netflix) es una pequeña obra maestra.

Las poderosas mafias albanesas del narcotráfico, las que controlan el negocio de narcóticos de forma global, persisten en su intento de utilizar el puerto de Vigo como medio de introducción de alijos de cocaína. Agentes de la Guardia Civil y funcionarios de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria, en una operación conjunta, detuvieron hace unos días a dos integrantes de estas redes, de nacionalidad albanesa, cuando pretendían acceder al recinto portuario vigués para rescatar 80 kilos de cocaína que se encontraban ocultos en el sistema de refrigeración de un contenedor procedente de Ecuador.