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Hay imágenes que nunca desaparecen de la retina de un país, de su memoria política y popular. Una de ellas es la de Joschka Fischer (Gerabronn, Alemania, 78 años) con zapatillas deportivas jurando el cargo de ministro en el Estado federado de Hesse, en 1985. Por primera vez Los Verdes, movimiento asambleario nacido unos años antes, entraba en un Gobierno regional. Era un cambio de época. Trece años después, Fischer se convertiría en vicecanciller y ministro de Exteriores del primer Gobierno federal con Los Verdes, aliados con el Partido Socialdemócrata del canciller Gerhard Schröder.
Su dinero importa. Y no solo a usted. Las entidades financieras se han embarcado en una nueva cruzada por conseguirlo. Desde comienzos de año los bancos están lanzando ofertas para captar ahorro. Sobre todo cuentas y depósitos, los productos más conservadores del mercado y preferidos por los españoles. Si en 2025 las entidades pusieron el foco en las hipotecas, este año lo han puesto en el ahorro, a través de regalos y ampliando la rentabilidad de los depósitos a plazo fijo, explica Olivia Fedman, economista y cofundadora del comparador HelpMyCash. “No se trata de una guerra, si consideramos que la inflación se sitúa por encima del 3% y el mejor depósito remunerado ofrece el 2,5% de retorno”, explica. “Lo que ocurre es que los bancos están haciendo captación de nuevos clientes, clientes con pasivo a los que puedan vincular después”.
Existió, sabemos que existía
y que tantos la usaron con altura:
nunca hubo entre palabra y hermosura
un vínculo mejor, más noble vía.
La frecuentaron griegos y latinos,
los galos, los nipones, los germanos,
y los rusos, los chinos, italianos,
pero ninguno hiló tan bien, tan fino
como aquellos iberos memorables
que tallaron su verba inolvidable
gracias a sus revueltas y recodos:
los modos de encontrar el justo modo
de decir lo que decir quisieron,
de callar lo que callar debieron.
* * *
Eso pensaba el hombre en esa plaza
donde ondeaban banderas y otros hombres
y mujeres aullaban aquel nombre,
como perros que corren tras la caza.
Su odio era patente e impotente:
solo sabía lanzar aquellos gritos
que más que gritos eran tristes ritos
de quien toma el pasado por presente.
Pero lo grave no era esa impotencia
sino la ingrata, oscura reticencia
de sus palabras a relacionarse.
Era peor decirlas que callarse:
entre ellas faltaba, vaya falta,
esa complicidad que las exalta.
* * *
Otro día otra mani se topaba
y las personas eran muy distintas:
ensalzaban, sin frenos y sin fintas,
al mismo que la otra abominaba.
Su entusiasmo sin más los espoleaba;
sus caras, sus abrazos, sus sonrisas,
eran más nuevas que cualquier camisa
de ese canto que nadie recordaba.
Pero lo grave no era esa alegría
que nunca es grave y menos todavía
cuando se la comparte en una calle.
Lo grave era ese gélido detalle:
que las palabras no se acompañaban
y andaba cada una por su lado sin darles bola a las demás ni nada y entonces se perdían y se desperdiciaban.
* * *
Pareja pena se encontró esa vez
en que reunió perdidas esperanzas
y se atrevió a asomarse a aquella danza
que los más cursis llaman balompiés.
Le habían dicho que en ese gran refugio
que hace de lo banal pasión oscura
se refugia y prospera la cultura
y sus canciones y sus artilugios.
Así que allí se fue, para escucharla,
pero cuál no sería su tristeza
cuando oyó que en lugar de la belleza
de los versos ligados, dulce parla,
las palabras seguían saliendo sueltas
sin ligazón, sin liga, tan revueltas.
* * *
Las palabras caían y caían
y no encontraban nada en su caída
capaz de devolverles esa vida
que daban por perdida y por vacía.
* * *
Ella faltaba, por doquier faltaba,
y hacía falta en las calles de su España,
esa nación donde se daban maña
antaño para usarla sin más traba
el galán y el gañán y el caballero
y su propio caballo y el poeta,
que la tenía por su mejor treta
y su mejor imán para el dinero.
¿Qué ha sido de ella, pobre cortesana,
que tantos acusaron de ser vana?
¿Qué ha sido de ella, madre dedicada,
que quedó desechada y despechada?
¿Qué ha sido de ella, yaya memorable,
qué se volvió de pronto impronunciable?
¿Qué ha sido de ella, maga de las musas,
cuyos trucos y trinos nadie usa?
¿Por qué ya no se busca ni conoce?
¿Por qué de su placer se perdió el goce?
¿Por qué ya no sabemos ni quién era,
ella que era sin dudas la primera?
* * *
Es esa magia simple que se anima
y, sin más magia que sí misma, arrima
una palabra a otra y las sublima
y las vuelve hondas simas, altas cimas.
Es esa magia que se vuelve esgrima
de espadas que son pura pantomima
porque su filo nunca nos lastima
ni separa; nos cura y enracima.
Por eso ahora, en este triste clima,
donde tanto tan tonto nos ultima,
necesitamos que su voz imprima
a las nuestras el fuego que reanima:
la llamamos para que nos redima:
cántanos, sálvanos, oh querida
Filiberta.
Rostros felices en el Godó, envuelto con gusto por la primavera y donde los tenistas pasean de un lado a otro entre familiaridad y espacios que sienten propios, suyos, reconocibles. Tenis de club. Frente a las estructuras estandarizadas y a veces impersonales de otros torneos pertenecientes a grandes multinacionales que siguen imponiéndose en el engranaje, Barcelona ofrece una singularidad y un espíritu genuino ya excepcional en el circuito que el número dos del mundo, Carlos Alcaraz, califica de “especial”. Es decir, un islote con encanto que comparte guiños estilísticos y conceptuales —entre las citas de relevancia— con Montecarlo y Queen’s, pero poco más. El resto, moles más o menos parecidas que responden al sistema monocolor actual.
Da igual cómo de deportista —en activo o de sofá— sea uno: los Juegos Olímpicos son de esos eventos a los que ir una vez en la vida. Así que muy felices se las veían los vecinos de Los Ángeles cuando, a finales de 2025, supieron que tendrían acceso preferencial a una venta de entradas para sus terceros Juegos, los de verano de 2028. A principios de enero comenzó el registro, previa comprobación del código postal. Había que esperar hasta finales de marzo, cuando abriría el periodo de compra. Pues bien, la espera ya ha acabado. Y la esperanza.
El minimalismo y la sobriedad escandinava ya hace tiempo que habían pasado a mejor vida, pero ahora también su tendencia sucesora: la austeridad vernácula. Una densidad a veces minuciosamente calculada, otras desmedida, domina en casi todos los espacios de Casa Decor 2026, no solo en el plano cromático, como ya venía siendo habitual, sino también a nivel matérico, estructural, de texturas y complementos. En algunos espacios no hay ni un milímetro sin abordar…
A finales de marzo falleció de forma repentina Michel Rolland, el consultor vinícola más conocido del mundo. Su huella tiene que ver, sobre todo, con su trabajo con uvas perfectamente maduras que desembocó en una tendencia de tintos potentes, opulentos y con gran concentración. fluyente de la historia, el estadounidense Robert Parker, contribuyó a la expansión global de este estilo en las décadas de 1990 y 2000.

Era una de esas recetas que aún quedaban en la esfera familiar italiana hasta que las redes sociales hicieron de las suyas. Los spaghetti all’assassina, tan rojizos como sugiere su nombre, han pasado de ser un plato que sólo se comía en Bari, en el sur de Italia, a entrar en la lista de especialidades italianas más buscadas.

En Arrels, una entidad catalana que atiende a personas sin hogar, llevan semanas dándole vueltas a un problema: ¿cómo lograr que los extranjeros que viven en la calle y sin documentación sean, también, beneficiarios de la regularización extraordinaria aprobada por el Gobierno? “Presentaremos los expedientes lo mejor que podamos, pero no sabemos qué papeles vamos a poder tener y si van a servir”, reflexiona Eva Hobiech, responsable del equipo jurídico de Arrels ante un procedimiento administrativo que vuelve a constatar la invisibilidad de los más vulnerables entre los vulnerables. En conversación con EL PAÍS, Hobiech advierte del riesgo real de que muchas de esas personas, sobre todo las que carecen de documentación, queden fuera del abrigo de la regularización, expulsadas del sistema a perpetuidad.
En agosto de 2008 volví a Limone Piemonte. Limone es un pueblecito en los Alpes, al sur de Turín, en la provincia de Cuneo, adonde, encajado en el asiento de detrás del Chrysler 150 entre mi hermano y mi hermana y detrás de mi madre (al volante) y mi abuela (de copiloto), iba de vacaciones en los julios en mi infancia, en los años setenta y ochenta (del siglo pasado —¡uf!—). Pues en 2008 volví, con mis hijos (esta vez, yo al volante). Y le escribimos una postal a mi hermano, recordándole aquellos veranos asilvestrados en la montaña limonera. “¡Qué recuerdos! Un beso desde Limone”. O algo así. Fuimos a un estanco, compramos un sello, lo pegamos en la postal con un buen lengüetazo y ya. ¿Ya? No. Ya, no: es obvio que la última fase del proceso no se realizó, porque la postal nunca cayó en ningún buzón.