Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia

Uno de los temas estrella estos días en La Finca es la llegada de Brighton College a Madrid. Las familias googlean sobre el colegio, se pasan artículos y los comentan en la sobremesa de los restaurantes gourmet de La Finca Grand Café, el centro comercial de esta urbanización de gente famosa y adinerada. Quienes conocen a alguien relacionado con el colegio hablan maravillas. Es un centro “de primer nivel”, dicen, uno de los más caros y prestigiosos de Reino Unido. “En nuestro circuito la gente habla muchísimo sobre la llegada”, dice Jesús Fernández, director de marketing de La Finca Group, que pronto será padre. “Hay mucha expectación. La gente pregunta ‘¿Cuándo viene? ¿Cuándo viene? ¿Cuándo viene?’”.



Mario nunca tiene tiempo. Siempre anda corriendo, hacia la siguiente aventura. Cuando no debe salvar mundos, o a su querida Peach, esprinta con un coche, juega al tenis, cura pacientes o baila. “¡Es bueno en todos los deportes! Es fontanero, pero la verdad es que es un experto en todos los oficios”, se lee en su web. “Es muy positivo y siempre está alegre”, agrega el mismo texto. Un talento universal, como el amor que recibe: Nintendo calcula 452 millones de videojuegos vendidos, aunque hay estimaciones que llegan al doble. Una encuesta en EE UU concluyó en los noventa que era más famoso que Mickey Mouse. Un éxito descomunal, pero también agotador. De ahí que en algunos videojuegos, si el usuario deja el mando inmóvil, el protagonista aproveche para sentarse. Enseguida, se queda dormido y hasta empieza a roncar. Porque Mario es único y, a la vez, como cualquiera. Y por eso cualquiera le tiene cariño, al menos un poco. Más ahora que está de triple celebración. Sirva, pues, este reportaje como regalo.
Brenda Valverde Rubio
Ana Fernández y Ruth Benito
Ruth Benito
Fernando Anido y Alejandro Gallardo
“Trabajar duro te mantiene pobre en todo lo que de verdad importa. Pasas la mayor parte del día encorvado frente a un escritorio, enviando correos y asistiendo a reuniones sobre reuniones”. Con esta dura descripción de una parte de lo que significa un trabajo de oficina en 2026 comienza el ensayo de la escritora Leyla Kazim en Substack. Bajo el título No trabajé durante un año y nadie se dio cuenta, Kazim ha detallado cómo dejó de cumplir con sus tareas sin que nadie percibiera su dejación de funciones. Su ensayo ha tenido tanto éxito que también ha publicado una versión -por supuesto viral- en el periódico británico The Telegraph.
Las negociaciones de paz que no terminan de arrancar entre Estados Unidos e Irán, con la reapertura del estrecho de Ormuz como objetivo más urgente, han entrado en un tiempo muerto indefinido. La consecuencia, cada día que pasa, es la prolongación del paulatino pero constante estrangulamiento del corredor de los hidrocarburos de Oriente Próximo y, con él, la posibilidad de una recesión mundial. No hay señales de un mínimo acuerdo que permita no ya una imposible vuelta a la normalidad, sino al menos la reapertura del flujo del petróleo por el estrecho. Este silencio coyuntural de las armas puede generar una impresión de cese permanente de las hostilidades. Sería ilusorio, y peligroso.
Hay biografías que abruman, tan precoces y llenas de vida. Importa apreciar esa diferencia, que es crucial: la diferencia entre la vida y el tiempo, porque hay quien vive mucho en pocos años y hay quien convierte su vida en una acumulación del tiempo, a la espera de que pase algo que igual no pasa nunca. Ocurre, claro, que la vida es una idea distinta para cada cual, como lo son el éxito y el fracaso. La vida, de hecho, puede ser algo distinto en nosotros mismos, según la hora a la que se nos pregunte.

Me esfuerzo mucho por no rebozarme en el catastrofismo, reniego de los apocalípticos y discuto con quienes proclaman que los chavales tienen la comprensión lectora de una ameba y pronto serán incapaces de leer un párrafo sin sufrir un ictus. Abogo por su inteligencia en todos los foros, e invito a profesores y alumnos, cuando acudo a los institutos a dar la paliza, a explorar la complejidad, a escuchar la música poética, a dejarse seducir por los misterios del lenguaje, a gozar de lo que no se comprende al primer vistazo, de la ambigüedad y de lo gris. Lo intento, pero la realidad no me lo pone fácil.

“Que ibas para titiritero ya lo sabíamos, pero cúbrete las espaldas, que tienes la cabeza llena de pájaros”, le dijeron sus padres a Mariano Peña (Manzanilla, Huelva, 66 años), cuando les dijo que quería ser actor. “Les hice caso y también les engañé. Les dije que iba estudiar Bellas Artes pero no para ser profesor, sino para formarme como artista”, cuenta entre risas y engolando la voz. Peña, tímido confeso, cree en el humor como arma. “Hay un refrán que he oído en mi tierra y en Cuba que dice: “Cantada la pena, la pena se olvida”. Hay que quitar hierro a las cosas, aunque lo tengan de por sí”, cuenta. Podemos verle en Barrio esperanza, una serie emitida en TVE.

El día después de la victoria de Donald J. Trump en las elecciones de 2016, Anna Wintour, la legendaria y temida editora jefe de la revista Vogue en Estados Unidos, llegó como siempre temprano a trabajar y convocó una reunión de emergencia. Cuando se dirigió a su equipo, pasó algo inaudito: rompió a llorar. Con este episodio arranca Anna, una nueva biografía (editada en España por Debate) de la periodista Amy Odell sobre la poderosa editora que lleva décadas decidiendo qué está in y qué está out.