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Una jornada en la playa puede cundir bastante. Desde darse un buen chapuzón y jugar en el agua hasta aprovechar el momento para tumbarse y descansar o leer en la arena. Aunque no es un básico como una toalla XXL, una sombrilla o un protector solar, en esos momentos de relajación es cuando más se echa en falta una almohada.




Regar las plantas, vaciar la nevera o desconectar aparatos electrónicos son algunas de las cosas que se suelen hacer antes de unas vacaciones largas o una escapada de fin de semana. Aunque las ganas de desconectar de la rutina son inmensas, dejar la casa sola unos días siempre genera cierta intranquilidad.




Si tienes un aire acondicionado portátil, seguro que te has dado cuenta de un problema habitual: por mucho que enfríe, el aire caliente vuelve a entrar por la ventana. El resultado es una pérdida constante de frío, más consumo energético y menos confort.




El bañador, unas chanclas, un buen protector solar, una toalla absorbente y una botella de agua son algunos de los imprescindibles para disfrutar de un día de piscina. Para que la jornada sea aún más divertida, no pueden faltar algunos juegos acuáticos y, si además se busca comodidad, las colchonetas hinchables son una apuesta segura.




“No tengo tiempo para cocinar” es una frase que todos hemos oído (o dicho) más de una vez. No seré yo quien le suelte a nadie una regañina por no dedicar sus pocas horas libres a los guisos, siendo muy consciente de la carga de trabajo que llevan encima muchas personas en este bonito sistema que nos exprime como naranjas. Solo vengo a decir que existen platos que puedes tener listos en un pispás, que te pueden proporcionar un gran placer y que están especialmente indicados para gentes con urgencias.
El Gobierno de México envió la semana pasada una serie de cartas de protesta por las muertes de migrantes de ese país en los centros de detención del ICE en territorio de Estados Unidos. Son lugares al servicio de las operaciones de los agentes federales de la Administración de Donald Trump pero gestionados por empresas privadas. Este viernes por la mañana, 10 días después de que un agente del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE son sus siglas en inglés) disparara en Houston a Lorenzo Salgado Araujo, Michael Kozak, representante del Departamento de Estado, devolvió esas misivas al nuevo embajador de Claudia Sheinbaum en Washington, Roberto Lazzeri, recién llegado a la capital estadounidense.

La prensa en México trabaja cercada por el miedo y el terror de los por lo menos seis asesinatos de periodistas registrados en los primeros seis meses de este 2026. El último ha sido el de Josué Martínez Contreras, de 39 años, este jueves en la comunidad de San Lucas Atoyatenco, una localidad del municipio de San Martín Texmelucan, en Puebla. Su hijo, de 13 años, lo acompañaba cuando fue atacado a tiros por hombres sobre una motocicleta. Fue quien llamó a los servicios de emergencia, que no pudieron hacer nada cuando llegaron al lugar. Este crimen se suma al del periodista independiente y activista ambiental Manuel Alejandro Moreno Serna el 3 de julio, en Zihuatanejo, Guerrero; al de la periodista de Veracruz Roxana Berenice Guzmán, quien grabó y su secuestro, semanas antes de que fuera hallado su cuerpo; el de Luis Ángel López Valdez, asesinado el 11 de junio en Poza Rica, también en Veracruz; el de Juan David Gámez, asesinado en Nuevo León en marzo, y el de Carlos Castro, muerto el 8 de enero, también en Poza Rica.
César sopló las velas de su torta de cumpleaños minutos después de que Antonio, el albañil del edificio, llenara diez bolsas de escombros raspando las paredes agrietadas de la sala. Heleonor asiste todos los días con su computadora a distintos centros de acopio a escanear las órdenes de salida de la ayuda humanitaria que entregan dos fundaciones, a pesar de que se quedó sin casa en el centro de Caracas y ahora vive con su hermano en el extremo opuesto de la ciudad. Héctor sigue trabajando como fotógrafo, pero duerme con su mamá y su hermana en Caricuao, para bajar la ansiedad que le produce ir cada día a La Guaira a cumplir con sus labores. Gabi y Marcello pasan los días reparando la habitación que ellos mismos habían dejado lista tres días antes del terremoto, mientras vuelven a abrir su tienda de diseño en un centro cultural. Humberto sigue presentando su programa de televisión con análisis de los partidos del Mundial de Fútbol, pero sin música y vestido de negro. Alejandra acaba de subir los ocho pisos de su edificio en esas escaleras de caracol con un mercado a medio hacer, sin advertir que no puede cocinar por la fuga de gas de su edificio. Y Emilio se acaba de ir de Venezuela después de años sin visitarla, sin haber podido ver el mar desde el apartamento de su familia en La Guaira, porque se desplomó.
Un vuelo con 111 haitianos deportados desde Estados Unidos aterrizó el jueves en Haití, donde las autoridades se preparan para un posible aumento de las deportaciones cuando unos 350.000 ciudadanos del país caribeño pierdan en los próximos días el Estatus de Protección Temporal (TPS). El vuelo es el séptimo enviado a Haití en lo que va de año, lo que equivale a un promedio de uno mensual. Pero las autoridades de EE UU han advertido al Gobierno haitiano que podrían empezar a recibir al menos dos vuelos semanales con unas 250 personas en total, o unos ocho vuelos al mes, tras el fin del TPS el próximo 24 de julio, según informó el diario Miami Herald citando a funcionarios estadounidenses.