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Noelia Castillo ha optado por la eutanasia en un mundo que, como ella misma dijo, “va cada vez a peor”. He leído decenas de comentarios juzgando la legislación, la educación o la conciencia. O sobre haber tenido una vida difícil. He visto mensajes como “pobres padres”. Pobres nosotros, que elegimos mirar desde fuera para no incomodarnos demasiado. Como si fuera más fácil pensar en quienes se quedan que en quien ya no puede más. Pobres nosotros, que nos consolamos con los vivos, mientras nadie se pregunta si la vida que estaba viviendo era digna. Solo vemos el final, olvidando lo que lo precede. Lo convertimos en un debate, cuando solo asoma el reflejo del verdadero problema que estamos evitando mirar.
Más que una sustancia con beneficios y riesgos, la vitamina D ha sido promovida en los últimos años como una especie de poción mágica. Síntomas tan comunes como fatiga, dolores —óseos o musculares— y cambios en el estado de ánimo se han vinculado a una supuesta carencia de este compuesto, lo que ha llevado a un boom de medicamentos y suplementos que lo contienen. Un incremento que se ha visto favorecido por disparidades entre la clase médica, interpretaciones magnificadas de estudios de escasa entidad y algunos influencers.
El gimnasio suele presentarse como un espacio técnico y casi neutro en el que solo importan los ejercicios y los resultados. Sin embargo casi ningún espacio es neutral. Así lo cree Ricardo Tagle, fundador de la Plataforma de Salud y Bienestar The Human Lab: “Los lugares también comunican ideas, valores y jerarquías: qué cuerpos son visibles, qué esfuerzos se celebran, qué formas de moverse se consideran válidas y cuáles quedan fuera. En ese sentido, el gimnasio no es solo un lugar para entrenar; es también un escenario cultural donde se reproducen, a veces sin intención, mandatos sobre rendimiento, apariencia, disciplina y valor personal”, asegura.
Como cantan en San Felices —título que da nombre a su nuevo disco—, La M.O.D.A. lleva su tierra en la médula. El grupo burgalés se encuentra inmerso en una extensa gira de presentación de su último trabajo. Tras agotar las entradas en La Riviera para el doblete del pasado 22 de marzo, David Ruiz (voz, letra y guitarra) y Nacho Mur (guitarra) se sentaron en las butacas de los Encuentros EL PAÍS para charlar con el periodista Fernando Navarro sobre el buen momento que atraviesa la banda. Ya puedes ver en vídeo la entrevista y la actuación en directo que ofrecieron los músicos. Los Encuentros EL PAÍS forman parte del programa de fidelización para suscriptores EL PAÍS+.
“Alta patogenicidad”. “Alta patogenicidad”. “Alta patogenicidad”. Como una señal de alarma que no cesa, la frase se repite una y otra vez en los informes del laboratorio central de veterinaria correspondientes al análisis de un grupo de aves. Corre finales de 2025, y esos test buscan la causa que explique por qué hay cientos de aves muriendo a orillas del madrileño río Manzanares. La ciencia pronto le pone nombre a ese asesino silencioso: gripe aviar. Hasta 1.041 aves acaban siendo sus víctimas en menos de tres meses a lo largo de una decena de municipios de la Comunidad de Madrid, según documentación a la que accedió EL PAÍS. “Necesitamos que recojan cadáveres”, se lee en las comunicaciones internas del dispositivo encargado de afrontar una crisis sanitaria que provoca momentos de tensión política y laboral.
El pasado enero empezó a sorprender a los ciudadanos de Kiev, la capital de Ucrania, el zumbido de los drones rusos en pleno día. El ruido inconfundible de los Shahed era algo que la población se había acostumbrado a oír de noche. Los bombardeos diurnos en ciudades de Ucrania alejadas del frente habían sido una experiencia habitual en la primera mitad de la guerra, entre 2022 y 2024, pero luego el Kremlin pasó a bombardear sistemáticamente de noche. Hasta este 2026, cuando los ataques diurnos se han vuelto cada vez más frecuentes e intensos.
Hay unas rimas del rap titulado Balidan (que significa sacrificio, en nepalí) que dicen algo así como: De pueblo en pueblo / la juventud se levanta y toma la pluma / Lo correcto llega, escuchen con atención / El futuro vaga en el torbellino, con la responsabilidad del futuro. El autor de estos proféticos versos, críticos con los gobernantes de Nepal, que vaticinan la llegada de una revolución de los jóvenes contra los “estúpidos” poderosos, es el rapero Balen. El popular tema fue lanzado en plataformas musicales a finales de 2019, seis años antes de que la generación Z nepalí saliera a la calle en masa para protestar contra los partidos políticos tradicionales del país, la corrupción y el desempleo, y convirtiera al icono juvenil Balen en el primer ministro Balendra Shah (Katmandú, 35 años). Cargo que asume oficialmente este 27 de marzo.
Como una fuerza ingobernable y traumática que avanza entre las trincheras artísticas del siglo XX, la guerra atraviesa la obra de Jean-Luc Godard (1930-2022). Algunas veces, como tema o motivo iconográfico. En otras ocasiones, como un campo semántico, conceptual y emocional que vertebra la relación que el cineasta franco-suizo mantuvo con las imágenes y la historia del cine. Es una influencia que se deja sentir del principio al fin de su trayectoria: desde su primer cortometraje, Opération Béton (1954-55), a su última obra terminada en vida, Tráiler de la película que no existirá jamás: ‘Guerras de broma’ (2023). “Una película es un fusil teórico, y un fusil es una película práctica”, declaró Godard en una entrevista de los años setenta parafraseando un diálogo de La Chinoise (1967), para luego añadir: “Felizmente, no llevo un fusil porque soy tan miope que dispararía a mis amigos; con una película, tengo la impresión de ser menos miope”.

“Hay algo que mola de ser de clase baja y saber escribir bien, pintar o componer una canción. Y pasa gracias a los servicios públicos”, reivindica en el bar del hotel donde se hospeda en Madrid Juan Manuel López, quien firma sus libros como Juarma. Recibe a EL PAÍS poco antes de ir a presentar su última obra a la librería Alberti, donde lo esperan más de medio centenar de fieles. Él es de Deifontes, un pueblo granadino de poco más de 2.600 habitantes. Dibujante, poeta y novelista, publicó a finales de 2025 ―cuando se celebró esta entrevista― su tercer libro, Poética de la Autodestrucción (Blackie Books, 2025). Todas sus obras están ambientadas en Villa de la Fuente, una localidad ficticia y sin esperanza, pero como la suya, próxima a Granada. Él ya había publicado tebeos y fanzines, pero nunca imaginó triunfar con sus novelas, mucho menos presentarlas por las principales ciudades españolas.

Cuando el fotógrafo se disculpa por si no le estará haciendo adoptar alguna posición incorrecta, Imre Dobos sonríe lobunamente y la sonrisa se refleja en la guarda de su sable: como con Chuck Norris (Rip), con él no existe la posibilidad de un gesto de combate que no sea absolutamente preciso, perfecto. Imi Dobos (Budapest, 67 años) es maestro de esgrima, fundador de la Escuela Húngara de Esgrima de Barcelona, que cumple 30 años, y un acerado experto que ha dedicado toda la vida a la búsqueda de la excelencia con su arma y que ha enseñado a más de 10.000 personas los secretos de su disciplina. Alto y atractivo es un hombre amable y tranquilo aunque en el fondo de sus ojos de gato percibes una extrañeza magiar y una alerta; que no baja la guardia vamos.