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El vino rosado, la uva del tinto con el alma de blanco, ha vivido en las últimas décadas una metamorfosis sin precedentes. Aunque siga siendo en España el rosado joven el más consumido debido a su fresca frutosidad y bajo precio, se van imponiendo elaboraciones con vocación gastronómica que transcienda el tópico del “rosadito que va bien con todo”. Se busca competir en la mesa con los grandes tintos y blancos. Argumentos para ello no faltan. Porque, efectivamente, la gran virtud del rosado es su versatilidad. Su equilibrado perfil entre la frescura de un blanco y la estructura de un tinto lo convierten en un compañero ideal para una amplia gama de platos, donde se valora la armonía y el contraste. Y el rosado, con su paso por barrica de roble, aporta una sugestiva combinación de acidez y untuosidad, de fruta y especias.






“No queremos que San Isidro sea un botellón, queremos que vuelva a ser una verbena. Con pasodobles, charangas, gente bailando y ambiente para gente de todas las edades. Nadie va a gastarse lo que cuesta un traje para sentarse en el césped”. Esto es lo que un grupo de chicas vestidas de perfectas chulapas expresan en uno de los vídeos en Instagram del colectivo MazodeMadrid, uno de los mayores representantes del ‘movimiento prochulapismo’ que agita las redes en los últimos meses. Gente joven, y no tan joven, de Madrid que está muy harta de que sus fiestas de San Isidro dejen mucho que desear. Y así desde hace años.
“Más de 600 embarcaciones tipo go-fast [lanchas rápidas], sospechosas de llevar a cabo operaciones de narcotráfico" en las costas españolas, principalmente en el Estrecho de Gibraltar, han sido identificadas por el COVAM, el principal centro de vigilancia marítima de España, dependiente de la Armada, con base en Cartagena (Región de Murcia). Así lo recoge el último Informe Anual de Seguridad Nacional, remitido al Congreso. El documento, elaborado por el Departamento de Seguridad Nacional de Presidencia del Gobierno, con aportaciones de 17 ministerios y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), no menciona la muerte de dos guardias civiles el pasado viernes, cuando perseguían a una narcolancha frente a las costas de Huelva, ya que se aprobó el 21 de abril. Sin embargo, sí advierte de que la presión policial en el Campo de Gibraltar, donde el Ministerio del Interior tiene desplegado un plan específico desde 2018, “ha modificado sustancialmente la operativa de los grupos criminales dedicados al narcotráfico”, que se han desplazado a zonas limítrofes, como la costa onubense o el Algarve portugués.

Kevin Warsh ha pasado la última década anhelando la presidencia de la Reserva Federal. Una meta que acaba de conseguir tras la confirmación del Senado, gracias a la mayoría de los republicanos. Releva a Jerome Powell, objetivo recurrente de ataques (legales y verbales) de Trump y cuyo mandato termina oficialmente este viernes. Warsh, millonario y con la vida resuelta, se dispone a cumplir su sueño en un momento decisivo para el Banco Central de Estados Unidos.

Yaël Eisenstat lleva más de dos décadas combatiendo el extremismo y la polarización en las redes sociales. La estadounidense ha sido diplomática, analista de la CIA y asesora del vicepresidente Joe Biden durante el segundo mandato de Barack Obama. También ha trabajado en el sector privado: fichó por Facebook en 2018 como directora de integridad global de elecciones, donde debía supervisar la política corporativa en torno a los anuncios políticos. Fue justo cuando estalló el escándalo de Cambridge Analytica, la consultora británica que usó datos de los perfiles de Facebook de 87 millones de estadounidenses para servirles publicidad electoral personalizada de Donald Trump en la campaña electoral de 2016. “Mark Zuckerberg [fundador y máximo responsable de Facebook] testificó por primera vez en el Senado en abril de 2018. La sesión duró cinco horas. Un minuto después de acabar, me hicieron la oferta final. Estaba muy claro por qué me querían”, recuerda.


El lunes saltaba la noticia: la compañía de videojuegos japonesa Nintendo anunciaba una subida de precio en su más reciente consola, la Nintendo Switch 2, que en España pasará de 469,99 a 499,99 euros a partir de septiembre. En realidad era la única gran compañía que faltaba: en abril de 2025, Sony anunció una subida de precio para su PlayStation 5 (de 499,99 euros a 549,99 euros) y, un mes después, Microsoft confirmó incrementos en Xbox Series X (de 549,99 a 599,99), y en la Xbox Series S (de 349,99 a 399,99). Las subidas de videoconsolas son muy infrecuentes, pues lo normal es que conforme pasen los años los aparatos de hardware se abaraten. ¿A qué atiende, entonces, esta subida generalizada? ¿Es un hecho coyuntural o implica un encarecimiento definitivo del mercado de los videojuegos?
Todo empezó en el Salone del Mobile hace 31 años. “La primera colección Ikea PS se presentó en Milán en 1995, con el concepto diseño democrático. Hemos analizado lo que se hizo entonces, una colección de estilo escandinavo moderno, experimental y vanguardista, y le hemos pedido a los diseñadores que crearan algo sencillo pero no aburrido”, sintetizaba Maria O’Brian, Creative Leader de Ikea Suecia, en el Spazio Maiocchi de Milán, una antigua nave industrial en la que se fabricaban trenes donde la firma sueca se instaló este año para presentar un avance de la décima colección PS, que acaba de salir a la venta. “En ella siempre hay una mezcla de diseñadores más y menos conocidos, internos y externos a la casa, es una forma de mostrar que todo el mundo puede crear objetos increíbles”, añadía. Lex Pott es uno de esos nombres conocidos que han formado parte de ella. Se formó en la prestigiosa Academia de Diseño de Eindhoven, en 2009 fundó su propio estudio en Róterdam y hace una década era para The New York Times uno de los rostros del auge del diseño de mobiliario neerlandés. “Me gradué hace 17 años pero ahora por fin mi madre sabe lo que hago, porque estoy en Ikea”, decía entre risas al presentar su creación.
Please Don’t Be es una de las performances en las que el artista francés Ndayé Kouagou (Montreuil,1972) utiliza el lenguaje como herramienta para estructurar la experiencia del espectador, integrando a los asistentes en una dinámica colectiva marcada por el humor, la duda y el desconcierto. “Si te sientes alguien extraordinario, ponte en este lado de la sala”, proponía a los asistentes. Cuando después preguntaba: “¿Estáis seguros?”, los participantes cambiaban de lugar entre risas y la indecisión, revelando hasta qué punto el lenguaje puede condicionar la percepción de uno mismo.
En los dos primeros bloques de estos fieramente vivos Cuentos completos, ‘Veladas en el caserío cerca de Dikanka’ y ‘Mírgorod’, ambientados en unas aldeas desperdigadas en la estepa ucrania, brujas, demonios, hadas y espíritus malignos se mezclan como si fueran una sola cosa —un percance pintoresco, una carnavalada hiperbólica— con descuidados labriegos, vivaces herreros y robustos cosacos, pero en ningún momento lo fantástico abole la terrible permanencia del orden fundamental de la existencia humana. En el bloque siguiente, ya en el Petersburgo imperial, la fastuosa y prolija ceremonia burocrática cobija la vacuidad de unos humillados funcionarios ofendidos por no ascender raudamente en los escalafones del invisible poder estatal y, como si se tratara de un fantasmagórico castigo a su ambición, uno de ellos extravía su nariz y pone un anuncio en la prensa para recuperarla, a otro unos maleantes le roban el abrigo nuevo en el que ha invertido todos los ahorros, y un tercero enloquece y se cree rey de España: las tres pérdidas —de la razón, del abrigo, de la nariz— evidencian la falta de referentes en que se sostienen las secuencias de hábitos que tendemos a llamar vida. Es la actualidad imperecedera de Nikolái Gógol (1809-1852): ante la desaparición de unas propiedades que los identifican, sus personajes son avasallados por un íntimo sentimiento de naufragio que aún hoy consideramos un síntoma inequívoco de nuestro tiempo.
