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Tienen algo más de 100 metros cuadrados cada una. Y, repartidos entre dos plantas, tres dormitorios, una cocina equipada y un pequeño patio. El valor comercial es de alrededor de 180.000 euros, pero la promotora inmobiliaria malagueña Arkipromo sortea dos casas con estas características a cambio de papeletas de 10 euros. Los inmuebles se encuentran ya construidos y listos para vivir en el casco urbano Cuevas del Becerro (Málaga, 1.617 habitantes), municipio a 20 minutos de Ronda y una hora de la capital malagueña, donde el precio de la vivienda se encuentra en su máximo histórico. La rifa, abierta desde este miércoles y hasta el próximo 1 de octubre, ha empezado con más de un millar de participaciones vendidas en sus primeras horas, según fuentes de la compañía. Habrá un total de 200.000 boletos, que solo podrán ser adquiridos por personas físicas mayores de edad residentes en España.
De la Odisea nos separa el abismo de los siglos y nos une la humanidad común. Adaptar el poema de Homero en el siglo XXI, como ha hecho Christopher Nolan en una superproducción que se estrena este viernes, supone un viaje a Ítaca muy complejo. El desafío no tiene que ver con la exactitud histórica para reconstruir un periodo, una obra y un autor que plantean más preguntas que respuestas, ni con que la actriz negra Lupita Nyong’o encarne a Helena de Troya —algo que ha irritado a Elon Musk y a otros ultraderechistas, que ignoran profundamente todo lo que aquel poema significa—. El gran problema a la hora de adaptar la Odisea consiste en hacer tolerable el abismo cultural que nos separa de lo que el gran helenista Moses Finley llama en El mundo de Odiseo (Fondo de Cultura Económica) “la edad de los héroes” de la cultura griega, cuando fue compuesto ese poema. Los héroes homéricos forman parte indudable de nuestro substrato cultural; pero provienen de un mundo de esclavos y espadas, de sangre y brutalidad.

Nadie discute que Brunete es un pueblo. Estamos en el oeste de la región de Madrid, a 30 kilómetros de la Puerta del Sol, donde esa palabra, pueblo, molesta en otros municipios vecinos más grandes, pero la gente de Brunete la usa, unos con orgullo y otros con resignación. Aquí viven 11.287 personas. No hay centro comercial, ni cines, ni discotecas y el Mercadona cerró hace cinco años para reubicarse en el municipio colindante de Villanueva de la Cañada, más poblado y más rico. Fue un golpe para los brunetenses. El alcalde trató por todos los medios de parar aquella huida e incluso pidió una reunión en Valencia con Juan Roig, el presidente de esos supermercados, pero fue en vano.




Miércoles a primera hora de la mañana en un hotel madrileño. El cineasta palestino Basel Adra, ganador del Oscar por el documental No Other Land, cumplió el lunes 30 años esperando horas de colas en puestos fronterizos y atravesando controles (“Es inhumano, es otra herramienta contra los palestinos”, describe) para poder participar en la Conferencia Ministerial, coorganizada por los ministerios de Cultura de España y Palestina, que se inauguró en el Museo del Prado ayer por la tarde, y en la que más de 30 delegaciones internacionales firmarán una declaración para la reconstrucción de la cultura palestina. Gracias a su estatuilla y al recorrido de su película, Adra es uno de los rostros más visibles de los artistas dentro y fuera de su país, porque además sigue viviendo donde nació, en Al Tuwani, pedanía de Masafer Yata, una inhóspita zona del sur de Cisjordania retratada en su filme. “Me reconocen en todos los puestos israelíes, eso me da miedo”, confirma. Serio —aunque sonreirá cuando se hable de fútbol y de su hija de año y medio— y acompañado de su esposa, Adra se sienta a charlar. Solo realiza una petición: que la mesa elegida sea en la zona más silenciosa porque habla bajo y en tono grave.


Han pasado 20 años desde que el 6 de julio de 2006 Aquí no hay quien viva echara el cierre a la portería de Desengaño 21. Sus vecinos nunca vivieron la larga crisis económica, la covid, una guerra en Europa y tres presidentes del Gobierno. YouTube entonces daba sus primeros pasos, y el streaming era un palabro que ninguno habría entendido. Aun así, la serie hoy domina a la perfección las nuevas pantallas y logra un hito difícilmente equiparable: sus cinco temporadas están disponibles en las siete principales plataformas de televisión en España. Allí, e incluso solo con los datos de cuatro de ellas, sus capítulos acumulan un promedio mensual de 5,9 millones de espectadores únicos en streaming, como detalla un barómetro de la consultora Barlovento Comunicación.
Han pasado 50 años y las huellas de Seve siguen frescas en Royal Birkdale. El campo inglés que hace medio siglo alumbró el nacimiento del mito, segundo a los 19 años en el Open Británico de 1976 empatado con Jack Nicklaus y por detrás de Johnny Miller, acoge una nueva edición del grande más genuino (de 7.30 a 21.30 en Movistar Golf). El rastro del genio que impresionó al mundo por su juego imaginativo y por su carisma único, como un quinto beatle, alimenta todavía la memoria y la nostalgia de quienes le vieron inventar golpes que ya no existen. El golf mecanizado de hoy fotocopia atletas en serie, robotizados, rodeados de preparadores y saturados de tecnología. Ya no hay ningún Seve, hijo de la necesidad, el chico que una semana antes de aquel Open que le cambió la vida empuñaba las herramientas para segar los prados de Pedreña con su padre, Baldomero, y para dar de comer a las vacas en lugar de los palos de golf.
“Me han dicho que la primera vez que lancé la pelota por encima de la red fue a los 18 meses”, escribe Conor Niland (Birmingham, 45 años) al comienzo del muy apreciable Contra las cuerdas (Editorial Contra), un libro biográfico sobre su experiencia como tenista profesional. Entre 2000 y 2012, cuando se retiró debido a una lesión, Niland fue cabeza de ratón y cola de león al mismo tiempo. Por un lado era el mejor tenista irlandés de su generación, lo que le llevó a líderar cinco años el equipo de la Copa Davis. Por otro, ser el número 1 de Irlanda en tenis no significa gran cosa. En el ranking que puntua a los tenistas de uno para abajo, Niland, en su mejor momento, solo llegó al 129. Y unicamente los 100 primeros ganan lo suficiente como para vivir con holgura.

Alba Melendo (Teruel, 40 años) solo tenía 14 años cuando se enamoró de John Galliano. Ya ahí supo que quería dedicarse la moda. Sus padres, en cambio, querían que fuese a la universidad, por eso acabó haciendo Periodismo. “El primer día de clase, un señor que se llamaba Macià Mercadé, que luego condenaron a prisión por el tema del Fórum Filatélico, nos preguntó a qué queríamos dedicarnos. Cuando dije que yo quería ser estilista se rio de mí y dijo: ”Ah, estitonta”. Pero, ¿cómo te quieres dedicar a eso?”. Se acabó dedicando a “eso” y más: ha diseñado el universo estilístico de las giras de artistas como Bad Gyal, Karol G, Ana Mena o Aitana y tiene un exitoso podcast propio llamado Fashion sucks y viste a famosas como Georgina Rodríguez. Ella misma va camino de ser una celebridad.



¿Cómo puedo saber si soy celíaco? ¿Qué debo tener en cuenta a la hora de comer fuera? ¿Hay cura para la celiaquía? Vivir sin gluten entraña miedo, dudas e incertidumbre. Para responder a estas y otras preguntas, EL PAÍS organizó el pasado miércoles 1 de julio un encuentro virtual con Lorena Pérez, dietista especializada en celiaquía y responsable de Celicidad, moderado por la periodista Ana Rodríguez, autora del boletín Vivir sin gluten. Si eres suscriptor y quieres recibirlo, puedes apuntarte en este enlace. Los no suscriptores también pueden apuntarse para recibir la primera entrega a modo de prueba.

Una orquesta de mandolinas tocaba la música de El Padrino en directo y 50 muchachos cubiertos con tabarros, esa capa señorial típica de los patriotas del Risorgimento, hacían pasillo sobre las arcadas de una hacienda del siglo XIX encaramada las laderas del Etna, junto a Taormina, uno de los destinos vacacionales más célebres de Sicilia —últimamente aún más gracias a la serie The White Lotus—. Rodeados de cinco hectáreas del jardín botánico Radicepura, sobre cuyo suelo volcánico crecen 3.000 especies de plantas, estaban los verdaderos protagonistas de la jornada: los 400 clientes preferentes a los que Dolce & Gabbana convoca desde hace 14 años en las semanas centrales del verano. Vestidos con las prendas más extravagantes y espectaculares de la firma, forman parte de un acontecimiento que la marca siciliana celebró por primera vez precisamente en Taormina. Supuestamente nació para dar una respuesta italiana a la alta costura de París pero cada edición queda claro que su rimbombancia no cabe dentro los encorsetados límites de la pasarela francesa.