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¿Cómo puedo saber si soy celíaco? ¿Qué debo tener en cuenta a la hora de comer fuera? ¿Hay cura para la celiaquía? Vivir sin gluten entraña miedo, dudas e incertidumbre. Para responder a estas y otras preguntas, EL PAÍS organizó el pasado miércoles 1 de julio un encuentro virtual con Lorena Pérez, dietista especializada en celiaquía y responsable de Celicidad, moderado por la periodista Ana Rodríguez, autora del boletín Vivir sin gluten. Si eres suscriptor y quieres recibirlo, puedes apuntarte en este enlace. Los no suscriptores también pueden apuntarse para recibir la primera entrega a modo de prueba.

Han pasado 20 años desde que el 6 de julio de 2006 Aquí no hay quien viva echara el cierre a la portería de Desengaño 21. Sus vecinos nunca vivieron la larga crisis económica, la covid, una guerra en Europa y tres presidentes del Gobierno. YouTube entonces daba sus primeros pasos, y el streaming era un palabro que ninguno habría entendido. Aun así, la serie hoy domina a la perfección las nuevas pantallas y logra un hito difícilmente equiparable: sus cinco temporadas están disponibles en las siete principales plataformas de televisión en España. Allí, e incluso solo con los datos de cuatro de ellas, sus capítulos acumulan un promedio mensual de 5,9 millones de espectadores únicos en streaming, como detalla un barómetro de la consultora Barlovento Comunicación.
Como cada vez es más difícil separar lo real de lo virtual, quise creer que había una IA desequilibrada tras la última polémica del Xokas. Influencer, para quien tenga la suerte de no conocerle, cuyos hitos mediáticos han sido congelar basura para no tener que bajarla a diario y considerar “un crack” a un amigo que se mantenía sobrio para aprovecharse de “pibas colocadas”. Pero no era IA, ha pasado. Les ilustro. Después de que la actriz Ester Expósito dijese en el podcast de La Pija y la Quinqui que no quiere dialogar con nazis, el streamer, no sabemos si dándose por aludido, respondió que no merece la pena estar con alguien como ella por su “pensamiento político”. Que “es mejor estar con un seis”. Como si hubiese una posibilidad de que sucediese, cuando solo juntar sus nombres en la misma frase provoca que se ericen los vellos. Ya no digo nada de que les ponga número a las mujeres, pero me intriga qué cifra se pondría a sí mismo.
La isla de Penang es un viaje dentro de otro gran viaje: un destino que complementa cualquier visita a Malasia con suficientes atractivos como para prolongar la estancia o incluso quedarse una temporada. Pocas islas asiáticas condensan tanta diversidad en tan poco territorio. Situada frente a la costa noroeste de la península malaya, Penang ha sido durante más de doscientos años uno de los grandes puertos del estrecho de Malaca, un lugar donde comerciantes chinos, marinos indios, mercaderes árabes, colonos europeos y comunidades malayas fueron dejando huellas superpuestas que hoy siguen vivas. Esa mezcla constituye la esencia misma de la isla y explica por qué un paseo de apenas un kilómetro puede convertirse en un recorrido por varios continentes.
El futuro del comercio mundial de ropa de segunda mano y de la gestión de los residuos textiles se juega en un debate internacional que se dirimirá en la Conferencia de las Partes del Convenio de Basilea (COP18), prevista para abril de 2027 en Panamá. Dos grandes corrientes de opinión intentan influir en la reforma de las reglas que regulan estos flujos. Por un lado, hay un grupo con una visión más ambiental que reclama controles más estrictos para evitar que los países ricos exporten residuos textiles bajo la etiqueta de “ropa usada” al Sur Global. Por otro lado, está el sector de la reutilización y el reciclaje, que pide aplazar o flexibilizar el endurecimiento de la norma por temor a poner en riesgo miles de empleos que dependen del comercio de ropa de segunda mano en África, Asia y América Latina.


La paradoja es sospechosa. Cada vez tenemos menos oportunidades para conectar con el aburrimiento y esto debería parecernos un logro del siglo XXI. Sin embargo, la percepción de malestar psicológico ha aumentado en las últimas décadas. ¿Cómo se cruzan estas dos variables? ¿Guardan algún tipo de relación? ¿Es realmente una paradoja fundamentada o tan solo un capricho de lo aleatorio?
Que sí, Antonio, que ya sabemos que el gazpacho andaluz es rojo y lleva tomate. Que solo se le puede poner lo que le ponía tu abuela, y que lo demás son moderneces absurdas. ¿Ya te has calmado? Venga, que no es para tanto. Los gazpachos blancos existen desde hace mil años –es un decir– en Andalucía, y remiten a un pasado anterior al siglo XVIII, cuando el consumo del tomate todavía no se había generalizado.

El seitán es una proteína de origen vegetal –concretamente, del gluten de trigo– que suele usarse en guisos, salteados y otros platos calientes, como si en cuanto suben las temperaturas perdiera el derecho a salir de la nevera. Craso error: su textura, su capacidad saciante y el hecho de que se comercialice listo para comer hace que funcione muy bien en ensaladas potentes, de esas que no te dejan con hambre una hora después.
La irrupción de la inteligencia artificial en montones de sectores es imparable. Pero igual que llegan las ventajas, llegan las trampas. Un tribunal laboral del norte de Brasil afrontó hace unas semanas una denuncia laboral de un empleado que había estado tres años trabajando fraudulentamente. Parecía un caso normal, aburrido, pero dio un giro inesperado. Las abogadas del demandante habían ocultado en su petición una instrucción oculta dirigida al sistema de IA del tribunal, llamado Galileu. El texto era en blanco sobre fondo blanco, invisible para el ojo humano, pero no para la IA. Ahí le pedían a la IA que contestara la demanda de forma superficial y no impugnara los documentos. Sin embargo, la propia IA lo detectó y el juez sancionó a las abogadas, con quienes este periódico ha intentado hablar sin éxito a través de su perfil de LinkedIn.