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La Comisión Europea acusa a Instagram y Facebook de tener un diseño adictivo y le reclama cambios a su firma matriz, Meta. “La investigación se ha centrado en elementos como el scroll infinito, la reproducción automática [de vídeos], las notificaciones y los sistemas de recomendación personalizados de las plataformas", apunta el Ejecutivo de la UE, para concluir que esto supone incumplir con el reglamento de servicios digitales (DSA, por sus siglas en inglés). “Meta no ha evaluado adecuadamente los riesgos de su diseño para el bienestar físico y mental de los usuarios, incluyendo menores y colectivos vulnerables”, remacha.


Soy periodista especializada en prueba y recomendación de productos y, en los últimos años, he analizado y comparado todo tipo de dispositivos, herramientas y artículos de consumo, poniendo a prueba sus prestaciones, funcionamiento y rendimiento en condiciones reales. A lo largo de este tiempo han pasado por mis manos desde gadgets y pequeños electrodomésticos hasta dispositivos de cuidado personal y tecnología aplicada al día a día, siempre con el objetivo de entender qué ofrece realmente cada producto más allá de sus especificaciones.
Además, estoy especializada en moda y belleza, un sector en el que sigo de cerca las tendencias y en el que he probado cosméticos, herramientas y productos de cuidado personal de todo tipo. En cada análisis busco ofrecer una visión clara, práctica y honesta que ayude al lector a elegir con criterio entre las distintas opciones del mercado.









En el CEIP Ramiro Solans de Zaragoza resulta difícil saber dónde termina la escuela y dónde empieza la comunidad. Mientras los niños entran en clase, varias madres magrebíes cruzan el patio para asistir a las clases de español. En otra sala, un grupo de profesoras jubiladas prepara el material con el que enseñan a leer y escribir a mujeres que nunca tuvieron esa oportunidad, ni siquiera en su país ni en su propio idioma. Y unas puertas más allá, las integrantes de Hilvana, el taller de costura alojado en el centro, empiezan la jornada alrededor de sus máquinas de coser. Todo sucede al mismo tiempo y nada parece ajeno a la vida del colegio.
Aquest 2026 Catalunya dedicarà més recursos que mai a reforçar les polítiques d’habitatge, el que inclou l’impuls a la construcció d’habitatge protegit, actuacions per a la rehabilitació d’immobles ja existents, la millora de barris i viles i una major dotació per als ajuts al lloguer.
Saber retirarse a tiempo es una victoria… salvo que te llames Mick Jagger, Keith Richards y Ron Wood. Lo que queda de los Rolling Stones cumple 64 años de carrera y aquí siguen, grabando discos y planteándose salir de gira si la artritis de Richards lo permite. Para situar en su justa medida esta hazaña, sirva una frase de uno de los grandes escritores musicales, Nik Cohn. En su inspirado Auambabuluba Balambambú. La edad de oro del rock and roll (publicado en español por la editorial La Felguera), el británico vaticinó que “los Stones no están hechos para envejecer”. Atención: Cohn escribió el libro en 1969. En 2026, la banda continúa de actualidad, y utilizando, si hace falta (y la hace), cosas diabólicas como TikTok para promocionar su disco número 25, Foreign Tongues, publicado este viernes 10 de julio. Después de una sequía de 18 años, la banda lanza su segundo álbum con temas nuevos en tres años. Jagger llega a los 83 años a finales de este mes de julio, Richards alcanza esa misma cifra en diciembre y el más jovencito, Wood, se convertirá oficialmente en octogenario el año que viene. Ninguno de los tres pensó en llegar tan lejos, pero ya que están aquí, no piensan quedarse mirando sus discos de oro del pasado desde el sofá de sus mansiones.
En la cima del volcán Llullaillaco, frontera entre Chile y Argentina, solo hay roca, hielo y nieve. El paisaje, blanco y árido, parece despojado de cualquier rastro de vida. Cuando el fisiólogo evolutivo Jay Storz llegó a la cumbre, llevaba meses detrás de una historia. Unos montañistas le habían contado que, en el tope del segundo volcán activo más alto del mundo, habían observado a un pequeño ratón orejudo. Lo que suponía que viviese en la altura más extrema de la que se había podido documentar de un mamífero hasta ese momento: por encima de los 6.000 metros. “Cuando capturé el primero, no lo podía creer”, recuerda el estadounidense.



Mónica Bettencourt-Dias (Lisboa, 53 años) es la primera mujer y la primera persona de fuera de España que dirige el Centro de Regulación Genómica (CRG), en Barcelona, desde su creación en 2000. A sus mandos estarán 476 científicos de 47 nacionalidades distintas, una auténtica torre de Babel que es uno de los centros más prestigiosos y competitivos del mundo en su campo. Hija de un matemático y una investigadora en ciencias sociales, Bettencourt-Dias, doctora en Biología Molecular por el University College de Londres, desembarca en España tras una exitosa carrera en la que ha dirigido el Instituto Gulbekian de Ciencia, en Lisboa, ha encabezado el comité de políticas de la Organización Europea de Biología Molecular y presidido EU-Life, la alianza de los mejores centros de ciencia de la Unión Europea. Su especialidad científica son los centriolos, orgánulos de la célula tan desconocidos como esenciales para casi cualquier aspecto de la vida, incluido su primer capítulo, cuando un espermatozoide entra en el óvulo y crea la primera célula de la que proviene una persona. Bettencourt-Dias también es especialista en comunicación científica, y ha dedicado parte de sus esfuerzos a garantizar el acceso equitativo a la ciencia en países de África.

Pensar en las gasolineras como un fin y no como un medio podría ser una analogía de la vida, pero para Txema Salvans (Barcelona, 55 años), que lleva años parando en ellas y fotografiando sus ecosistemas, las estaciones de servicio no tienen tanta poética ni belleza. “Me dan bajón”, dice. Igualmente, intentémoslo.
A mediados de la década de 1980, Martin Scorsese estaba empezando a asimilar una dura lección. La industria había cambiado. Quedaban atrás los días del Nuevo Hollywood y su estridente revolución cinematográfica. Los grandes estudios ya no estaban tan dispuestos a dar carta blanca a la generación de cineastas rebeldes que, como el propio Scorsese, había irrumpido 15 años antes para cambiar las reglas del negocio.